Síndrome de abstinencia emocional: el dolor tras una ruptura afectiva

Síndrome de abstinencia emocional: el dolor tras una ruptura afectiva

Valeria Sabater 29 noviembre, 2017 en Psicología clínica 3582 compartidos
pareja que sufre síndrome de abstinencia emocional

El síndrome de abstinencia emocional surge tras una ruptura de pareja. Desprenderse de semejante vínculo afectivo no es tarea fácil, es más, el sufrimiento psicológico experimentado suele ser devastador para nuestro cerebro. Dicho proceso es muy similar al síndrome de abstinencia que padecen los adictos, una suerte de caos neuroquímico del que no es fácil desprendernos.

Quien más y quien menos sabe en piel propia a qué sabe esta experiencia. Lo saben los adolescentes cuando sufren por primera vez una ruptura, el dolor de la distancia o la decepción de un rechazo. Lo sabemos los adultos, porque de nada sirve nuestro rodaje vital cuando de pronto sucede, cuando el amor caduca, cuando la infidelidad asoma o cuando sencillamente pasamos a ser conscientes de que es necesario poner fin a una relación sin futuro o dolorosa en exceso.

Dejar ir, cuando aún se ama, duele. Acostumbrarse a la ausencia, asumir el final definitivo y la obligación de reconstruir nuestra vida sin esa persona es algo para lo que no estamos preparados. Sin embargo, lo hacemos, y lograrlo nos confiere fortalezas internas y adecuados recursos psicológicos.

No obstante, el auténtico problema aparece cuando alguien, lejos de pasar página, cae en el círculo de la obsesión, en un círculo vicioso de nuevas oportunidades, en la necesidad de contactar, de mendigar atenciones, de clamar por un amor ya caduco e imposible. Hablamos, cómo no, de un perfil caracterizado por la dependencia afectiva, y donde el síndrome de la abstinencia emocional suma a dicha persona en un estado de vulnerabilidad absoluta y sufrimiento extremo.

pareja que sufre síndrome de abstinencia emocional

Síndrome de abstinencia emocional o la imposibilidad de decir adiós

Carlos tiene 30 años y hace siete meses que lo ha dejado con su pareja. Conoció a Paula en el instituto, con 16 años. Estudiaron juntos en la universidad y más tarde abrieron un pequeño negocio juntos. Los últimos años no fueron fáciles, las deudas, una empresa que nunca tuvo éxito y el desánimo de Paula por un proyecto que no avanzaba terminó por afectar a su relación.

A pesar de que Carlos insistió en seguir adelante, ella terminó dejándolo tras una conversación donde le explicaba con claridad y sinceridad que no, que no cabían segundas oportunidades. Su relación terminaba ahí. Sin embargo, y a pesar de las explicaciones, Carlos sigue intentado contactar con ella. Mira a diario sus redes sociales y sus estados e idea maneras de coincidir con ella.

Nuestro protagonista no solo vive obsesionado con retomar dicha relación. A día de hoy es incapaz de trabajar o de llevar a cabo cualquier otra actividad. Su síndrome de abstinencia emocional es tan intenso que le ha convertido en una sombra de sí mismo, en un dependiente afectivo sumido en un círculo ansioso-depresivo.

Veamos a continuación más características asociadas a este tipo de perfil.

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Las 5 características del síndrome de abstinencia emocional

Algo que conviene tener claro es que por lo general, cuando dejamos una relación afectiva, todos podemos experimentar el síndrome de abstinencia emocional. Sin embargo, este no es más que una parte del duelo, una etapa que debe motivarnos para que pongamos en marcha estrategias de afrontamiento inteligentes y útiles. Una serie de recursos que nos permitirán allanar el camino para superar con madurez esa ruptura.

  • Sin embargo, esta condición psicológica marcada por el estancamiento y el sufrimiento persistente es común en personas con una baja autoestima y que se caracterizan por una alta dependencia emocional sobre la pareja.
  • A su vez, otro aspecto característico del síndrome de abstinencia emocional es la falta de convencimiento sobre el fin de la relación. Hay una clara negación.
  • El comportamiento ansioso y obsesivo es otra clave. Son incapaces de cumplir el “contacto cero”, siempre encontrarán una excusa para buscar, contactar, llamar…
  • A su vez, y no menos importante, los dependientes son incapaces de tolerar el dolor emocional. Carecen de herramientas para gestionarlo, se sienten paralizadas y reaccionan ante el sufrimiento buscando más oportunidades.
  • Por último, tampoco podemos olvidar toda esa compleja sintomatología intensa y desgastante que afecta claramente a la salud de la persona: insomnio, pérdida del apetito, problemas de concentración, desinterés por la vida, desánimo…

¿Cómo afrontar el síndrome de abstinencia emocional?

Carlos, el chico de nuestro ejemplo, evidencia todos los rasgos psicológicos y comportamentales del síndrome de la abstinencia emocional. En su caso, lo que necesita ante todo la ayuda de un profesional y adecuada terapia psicológica. Nadie merece vivir en semejante estado de indefensión, nadie debe dejar de quererse de tal modo como para quedar suspendido en un sinsentido existencial y en un estado de sufrimiento emocional tan destructivo.

Por otro lado, tanto si hemos llegado a este extremo como si ahora mismo estamos afrontando una ruptura afectiva, sería adecuado reflexionar en las siguientes estrategias. Claves elementales que tener muy presentes.

  • Sufrir el el síndrome de abstinencia emocional, dentro de unos parámetros de intensidad y duración, es algo normal. Sin embargo, es necesario asumir que es transitorio, un estado que debe pasar para dar paso a un estado más equilibrado, centrado y fuerte.
  • Aceptaremos las emociones negativas como la tristeza, la desolación, el desconcierto. Son estados que tarde o temprano deben pasar para favorecer la aceptación y la superación.
  • El contacto “cero” es básico en estos casos. Es esencial no tener a nuestra ex-pareja en las redes sociales o en nuestros contactos. Es el primer paso para desconectarnos de su vida, evitando caer en dinámicas perversas.
  • Hacer cambios en nuestra vida es gratificante. Algo tan simple como hacer nuevos amigos o buscar otras aficiones nos será de gran ayuda para “liberar la mente”, para romper el ciclo de la obsesión.

A lo largo de todo este proceso no dejaremos de lado aspectos tan valiosos como nuestra autoestima, nuestra dignidad, nuestros valores o propósitos vitales. Una ruptura afectiva jamás debe verse como el fin del mundo, sino como el fin de una etapa y el obligado inicio de algo que sin duda nos traerá cosas buenas y una versión de nosotros más fuerte, más hermosa incluso.

“El amor no reclama posesiones sino que da libertad”
-Rabindranath Tagore-
Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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