Síntomas del trastorno depresivo persistente

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 5 abril, 2019
No es simple tristeza, ni cansancio, ni una mala época. La distimia y los síntomas del trastorno depresivo persistente pueden durar años y, en caso de no recibir un diagnóstico y un tratamiento adecuado, podemos derivar en una depresión mayor.

Los síntomas del trastorno depresivo persistente o distimia nos dicen que estamos ante algo más que una simple tristeza crónica. En muchos casos, esta condición clínica es la antesala de una depresión mayor. No obstante, lo más duro es que una persona puede pasar meses e incluso años arrastrando esta pesadumbre asfixiante sin saber el origen, pero viendo su calidad de vida muy dañada.

Si las personas con distimia se hicieran una resonancia magnética, podrían ver algo muy llamativo. El cerebro de los pacientes con depresión -en general, en un estado emocional negativo- trabaja de manera muy diferente a quienes no la sufren. Hay un desequilibrio, las áreas encargadas de regular el pensamiento, el sueño, el apetito e incluso la toma de decisiones tienen problemas para comunicarse y trabajan de manera más lenta.

Estas realidades psicológicas no se aprecian por fuera. El trastorno depresivo persistente no deja marca, no da fiebre e incluso no nos incapacita del todo para ir al trabajo o relacionarnos; sin embargo, está ahí. Y la vida duele y se vuelve lenta, dificultosa y oscura cuando la distimia habita junto al paciente como un copiloto permanente que poco a poco va asumiendo el control de cualquier situación.

Por tanto, y sabiendo esto, es vital que aprendamos a reconocer los síntomas. Un abordar de manera temprana esta condición impide que dicho estado se agrave, puesto que, tal y como nos revelan los datos clínicos, el riesgo de derivar en una depresión mayor es del 50 %.

“Camino lento, pero nunca camino hacia atrás”.

-Abraham Lincoln-

Hombre pensando en los síntomas del trastorno depresivo persistente

¿Cuáles son los síntomas del trastorno depresivo persistente (distimia)?

En la última edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V) la distimia o trastorno distímico recibe una nueva etiqueta: trastorno depresivo persistente. Con esta designación se describe a una entidad clínica que, sin ser tan grave como la depresión mayor, se caracteriza ante todo por ser persistente, por tener una duración de entre 6 meses y dos años.

Estudios, como los llevados a cabo en la Universidad de California por los doctores C.T. Hoepner y M. Zetin, nos señalan que considerarla una depresión menor o leve sería un error. Así, mientras la depresión mayor tiene una sintomatología intensa o limitante, la distimia presenta unas características menos debilitantes, pero crónicas. Es decir, son malestares, pesadumbres y un cansancio que se repite día tras día y mes tras mes hasta minar de manera profunda el ánimo del paciente.

Por tanto, no es un trastorno menor. Por otro lado, es llamativo que se dé a su vez la siguiente realidad: la distimia tiene en muchos casos un factor genético y afecta en mayor grado a las mujeres. A veces, hay quien señala que sentirse así es en muchos casos una extensión de los sentimientos que han predominado en la infancia. Asumir este factor como determinante es un error grave, igual que lo es el hecho de normalizar sentirnos así.

Mujer triste y deprimida debido a los síntomas del trastorno depresivo persistente

Síntomas del trastorno depresivo persistente (distimia)

A pesar de que la sintomatología de la depresión se replica de manera distinta en función de la persona sobre la que incida, cabe señalar que suelen darse unos patrones comunes en los que se apoyan los criterios diagnósticos más importantes. Son hechos, pinceladas sutiles, sensaciones y estados emocionales que, sin ser graves o incapacitantes por su intensidad, terminan siéndolo por su persistencia.

Así, quizás la persona no se sienta incapacitada para trabajar, relacionarse o llevar a cabo tareas de ocio; estas tareas las realizan “por obligación”, pero sin experimentar motivación o un placer auténtico en su transcurrir. Veamos a continuación más síntomas del trastorno depresivo persistente:

  • Trastornos en la alimentación; podemos tener poca hambre o bien comer en exceso.
  • Dormir poco o tener sueño la mayor parte del día.
  • Falta de energía, el cansancio en constante.
  • Problemas para concentrarnos y tomar decisiones.
  • Baja motivación.
  • Mimetismo social: podemos limitarnos a hacer lo mismo que los demás, reír cuando otros ríen, acudir a eventos, seguir conversaciones con aparente interés… Sin embargo, todo ello no es más que un camuflaje, porque por dentro nada de eso interesa o apetece.
  • Desánimo, pesadumbre y negatividad.
  • Épocas en las que predomina el mal humor.
  • La distimia hace que seamos muy críticos con nosotros mismos, que la baja autoestima lo impregne casi todo…

Estos síntomas deben aparecer como mínimo durante dos años.

¿Cuál es el tratamiento para la distimia?

Una vez identificados los síntomas de trastorno depresivo persistente es esencial solicitar ayuda profesional. Así, un dato que debemos tener en cuenta es que a pesar de que se diga a menudo que su aparición es más común en mujeres, cabe la alta posibilidad de que los hombres sean aún reacios a pedir apoyo.

Esta condición no desaparece por sí misma. No es un bajón temporal, no es una mala época. Es como un virus que se instala y se queda hasta dar forma a estados muy debilitantes. Por tanto, la estrategia terapéutica más común es doble.

  • En algunos casos será necesaria la vía farmacológica. Entre los tratamientos más comunes están los siguientes:
  • En segundo lugar, es necesario en todos los casos la terapia psicológica, siendo la más efectiva la cognitivo-conductual.
  • Por otro lado, también nos serán de utilidad otros enfoques, como los grupos de apoyo, la terapia conversacional, el mindfulness, intervenciones para mejorar la calidad del sueño, de la alimentación, las relaciones sociales…
Camino al atardecer al librarnos de los síntomas del trastorno depresivo persistente

Para concluir, cada persona se beneficiará de un tipo de tratamiento en concreto. De una forma u otra, el trastorno depresivo persistente puede tratarse y el pronóstico suele ser bueno. No dudemos nunca en solicitar ayuda: hay pequeñas acciones que pueden abrirnos paso a ese bienestar que merecemos.

  • Hoepner, C. T., & Zetin, M. (2014). Depression and Dysthymia. In Encyclopedia of the Neurological Sciences (pp. 974–977). Elsevier Inc. https://doi.org/10.1016/B978-0-12-385157-4.01076-9
  • Ishizaki, J., y Mimura, M. (2011). Distimia y apatía: diagnóstico y tratamiento. Investigación y tratamiento de la depresión , 2011 , 1-7. https://doi.org/10.1155/2011/893905