Sobrevivir al cáncer, ¿qué pasa después?

26 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
La persona que sobrevive a un cáncer paga a menudo a un precio físico y psicológico ignorado. Está el miedo a recaer, están las secuelas de las intervenciones, el agotamiento, la impronta de una experiencia y de unas emociones difíciles de gestionar...

Sobrevivir al cáncer es el mayor propósito de toda persona que afronta esta enfermedad. La ciencia en los últimos años avanza de manera muy positiva y ello contribuye sin duda a una mayor tasa de supervivencia. Ahora bien, ¿qué pasa después de finalizar el tratamiento? ¿Cómo es la vida del paciente que intenta volver a la normalidad tras ese periodo de tanto desgaste físico y psicológico?

Algo que descuidan con frecuencia las instituciones médicas son los desafíos psicológicos a los que se enfrenta una persona cuando finaliza con sus ciclos de quimio y recibe la noticia de que todo está bien. A simple vista, puede parecer que lo primero que se debe experimentar es alivio y felicidad; pero quienes han transitado por la complejísima andadura de un cáncer saben que no siempre es así.

Tras ese diagnóstico esperado llega siempre una segunda etapa. Empiezan las revisiones, que durarán como mínimo cinco años y que les sitúan nuevamente ante la angustia de una recaída. Asimismo, quedan muchas emociones impregnadas, muchos sentimientos contrariados que no siempre saben cómo manejar o desahogar. Lo queramos o no, la supervivencia de un cáncer tiene un elevado precio psicológico que no siempre se tiene en cuenta.

Los efectos médicos y psicológicos del cáncer se conocen desde hace muchos años. Sin embargo, es ahora cuando se está empezando a evidenciar que la propia supervivencia, supone entrar en una nueva fase distinta de la trayectoria del cáncer, pero igualmente importante.

Médico con con mujer hablando sobre Sobrevivir al cáncer

Sobrevivir al cáncer: secuelas físicas y psicológicas

El cabello vuelve a crecer. Se deja de habitar en esas salas donde han pasado infinitas horas conectados a una vía por donde viaja la quimio. El rumor de aquellos días, las sensaciones, el dolor, las visitas al hematólogo, a los cirujanos, los rostros de las amables auxiliares… Todo ello va quedando atrás en la memoria, como una pesadilla de sentimientos contrariados, a medio camino entre el pánico y la esperanza.

La supervivencia al cáncer va más allá de la propia enfermedad. Tanto es así que los psicólogos expertos en oncológica saben que la persona está obligada a dar forma a una nueva etapa vital, la cual sigue ligada de muchos modos a la propia enfermedad. Las secuelas que quedan, a menudo, les obligan a estar pendientes de nuevas cirugías (como por ejemplo, la reconstrucción mamaria tras una mastectomía).

De este modo, algo que se señala desde las organizaciones sanitarias, es que el apoyo a los supervivientes de cáncer es algo indispensable que se está descuidando. Es más, también la familia demanda en muchos casos de un apoyo especializado para lidiar con todo lo vivido, y a su vez, para comprender la realidad personal que está pasando esa madre, ese padre o ese hijo que a logrado superar su cáncer.

¿Qué experimenta un paciente después del tratamiento?

Cada persona vive su enfermedad y su posterior supervivencia de un modo particular. Cada experiencia es única y depende mucho de la personalidad, del apoyo que se reciba y también del tiempo que haya durado esa andadura con las intervenciones y tipos de tratamientos. No obstante, por término medio, cuando una persona sobrevive a un cáncer es común que se sucedan estas realidades:

Problemas físicos

  • Cansancio recurrente.
  • Cambios en la memoria y la concentración, lo que se conoce como quimiocerebro.
  • Neuropatías (dolores asociados a cambios en el sistema nervioso). Ejemplo de ello son el hormigueo en manos y pies, sensación de ardor, torpeza motora, problemas para levantar peso…
  • Linfedema e hinchazón (sobre todo tras un cáncer de mama).
  • Problemas en la digestión, en el intestino…
  • Cambios de peso.
  • Problemas bucales.
  • Dolencias y trastornos orgánicos asociados a las intervenciones y secuelas de la enfermedad.
Hombre triste pensando en sobrevivir al cáncer

Problemas psicológicos

  • Autoestima baja por los posibles cambios físicos.
  • Problemas para desahogar emociones.
  • Hay una necesidad de dar un nuevo significado a la vida. La mente les dicta que deben sentirse felices por haber superado la enfermedad, pero ese sentimiento no siempre aparece. El miedo y la angustia continua en muchos casos.
  • Incertidumbre en si podrán rendir de igual modo en el trabajo.
  • Posibles problemas en la relación de pareja.
  • También es común experimentar el conocido como «síndrome de Damocles». Se trata de ese miedo constante a que en algún momento, el cáncer vuelva de nuevo. Es una angustia recurrente, una sombra que se sitúa sobre la persona como una espada que puede caer en el instante más insospechado.

Seguir adelante ¿cómo hacerlo?

Si afrontar un cáncer puede alzarse como la etapa más dura de una persona, también lo es, en cierto modo, sobrevivir a él. Algo que debemos saber es que a pesar de que un persona reciba el alta cuando pasan los 5 años y se considera que la enfermedad ha remitido, pueden aparecer otros problemas. Hay enfermedades de aparición tardía, y están esas secuelas de la enfermedad y el tratamiento que, en muchos casos, se vuelven crónicas.

Algo que echan en falta quienes superan un cáncer, es la falta de seguimientos y supervisión médica y psicológica de su estado una vez reciben el alta. Muchos se sienten solos, desatendidos y sienten que no disfrutan de una buena calidad de vida. Es más, sobrevivir a un cáncer implica a veces no percibir una comprensión real por parte de su entorno más cercano.

Porque mientras todos dan por sentado que deben sentirse afortunados por superar la enfermedad, hay personas que se sienten incapaces de experimentar alegría y felicidad.

Mujer hablando con su terapeuta

¿Qué hacer entonces en estos casos? Lo ideal es contar con grupos de apoyo. Poder hablar con personas que han pasado por lo mismo siempre ayuda. Asimismo, es esencial cuidar nuestros hábitos de vida, de la alimentación, hacer cambios y situar nuevos propósitos en el horizonte para recuperar el sentido de la vida y la proyección de futuro.

Por último, y no menos importante, debemos disponer de la ayuda de profesionales especializados en esta área. Médicos, psicólogos, terapeutas… Hay un excelente colectivo de sanitarios bien formados que podrán darnos la mejor ayuda en esa nueva etapa.

  • Harrington, C. B., Hansen, J. A., Moskowitz, M., Todd, B. L., & Feuerstein, M. (2010). It’s Not over When it’s Over: Long-Term Symptoms in Cancer Survivors—A Systematic Review. The International Journal of Psychiatry in Medicine40(2), 163–181. https://doi.org/10.2190/PM.40.2.c