Sulpirida: un antipsicótico para el vértigo

La sulpirida es un medicamento habitualmente recetado para el tratamiento de los vértigos. Sin embargo, también se utiliza como psicofármaco antipsicótico.
Sulpirida: un antipsicótico para el vértigo
Sara Viruega

Escrito y verificado por la farmacéutica Sara Viruega.

Última actualización: 13 mayo, 2022

La sulpirida es un fármaco antipsicótico o neuroléptico. Tiene estructura de benzodiacepina y está clasificado dentro de los antagonistas específicos de receptores de dopamina. A su vez, la dopamina es un neurotransmisor fundamental en nuestro sistema nervioso porque regula gran cantidad de respuestas del organismo.

Es especialmente importante en la función motora, puesto que regula los movimientos corporales. También actúa en las respuestas emocionales y en las sensaciones, así como en la cognición y en el comportamiento, entre otros.

Los niveles altos de dopamina se asocian a enfermedades mentales, como la esquizofrenia o las psicosis. Por esto, muchos de los fármacos antipsicóticos son antidopaminérgicos y bloquean los efectos de este neurotransmisor.

Sulpirida ha demostrado ser un fármaco de gran eficacia en distintos trastornos psicológicos. Resulta efectivo en síndromes psicosomáticos, demencia senil, somatizaciones gastrointestinales, vértigos…

Persona con las manos en la cabeza por demencias

¿Para qué se utiliza la sulpirida?

Las indicaciones terapéuticas recogidas en la ficha técnica de este medicamento son las siguientes:

  • Tratamiento de los trastornos depresivos con síntomas psicóticos en combinación con antidepresivos, siempre que los antidepresivos solos hayan resultado ineficaces.
  • Otras formas graves de depresión resistentes a los antidepresivos.
  • Tratamiento de las psicosis agudas y crónicas.
  • Tratamiento del vértigo en los casos en los que no haya respuesta al tratamiento habitual antivertiginoso.

Como hemos visto, la sulpirida es un fármaco antipsicótico, pero no solo se utiliza en trastornos mentales, sino que también es útil en enfermedades neurológicas. En el caso del vértigo, este fármaco también ha demostrado ser efectivo. Hablamos de un síntoma que afecta aproximadamente al 23% de la población general y es un motivo de consulta frecuente en las consultas de atención primaria. Generalmente, su prevalencia suele aumentar con la edad.

Es una sensación alucinatoria del movimiento producida por una alteración de la orientación en el espacio. Su origen suele estar en las estructuras del oído interno o en algún punto de la vía vestibular del sistema nervioso central.

Mecanismo de acción

La sulpirida actúa como antagonista específico de los receptores de dopamina D2 y D3. Su efecto depende principalmente de la dosis administrada, que siempre deberá ser pautada y controlada por el médico.

A dosis bajas, tiene efecto sobre los cuadros psicóticos con síntomas negativos, pero sin efecto apenas sobre los síntomas positivos. A dosis más altas, mejoran los síntomas positivos en pacientes con psicosis agudas o crónicas. Dosis muy altas de sulpirida pueden tener efectos sedantes.

En cuanto a su acción antivertiginosa, la sulpirida bloquea los receptores D2 en el área gatillo quimiorreceptora y, por tanto, inhibe los vómitos. También actúa sobre los mecanismos reguladores del equilibrio y del sentido de orientación espacial.

Ejerce un potente efecto supresor vestibular y es especialmente útil en el tratamiento sintomático de las náuseas y los vómitos que pueden acompañar al vértigo y a la cinetosis. Generalmente se administra por vía oral, pero en los casos más graves puede administrarse también por vía intramuscular.

Mujer con psicosis puerperal

Efectos secundarios

Los efectos secundarios más habituales en el tratamiento con sulpirida son:

  • Insomnio.
  • Sedación o somnolencia.
  • Trastorno extrapiramidal.
  • Síntomas de parkinsonismo.
  • Temblor.
  • Hiperprolactinemia.
  • Estreñimiento.
  • Incremento de enzimas hepáticas.
  • Dolor de pecho.
  • Aumento de peso.
  • Galactorrea.

Es importante notificar al médico cualquier reacción adversa que se experimente durante el tratamiento. Para evitar interacciones, no se debe combinar su administración con fármacos antiparkinsonianos ni antiarrítmicos. Así mismo, para evitar efectos indeseados, se debe respetar siempre la posología  y la duración del tratamiento indicada por el especialista.

En caso de sobredosis, no existe ningún antídoto específico de sulpirida. El tratamiento sería sintomático, controlando especialmente la función cardiaca. En caso de que existan síntomas extrapiramidales, se administrarán fármacos anticolinérgicos.

Contraindicaciones

Las principales contraindicaciones de la sulpirida son las relacionadas con la hipersensibilidad y el embarazo. La primera se refiere a la posibilidad de desencadenar una reacción alérgica en un paciente hipersensible, mientras que la segunda hace referencia a que el medicamento atraviesa la placenta y la leche materna, afectando al feo.

Además, la sulpirida está contraindicada en otras condiciones:

  • Tumores dependientes de prolactina, como el cáncer de mama.
  • Feocromocitoma.
  • Alteraciones cardiovasculares que involucren prolongación del intervalo QT.
  • Insuficiencia renal.
  • Convulsiones.
  • Historial de accidentes cerebrovasculares.
  • Historial de tromboembolismos.

Interacción de la sulpirida con otros medicamentos

Una de las mayores interacciones farmacológicas de la sulpirida es con levodopa, pues ambos medicamentos actúan en los mismos receptores a nivel del encéfalo. La levodopa es un precursor de la dopamina que se utiliza habitualmente para el tratamiento del párkinson.

Otra de las sustancias que interacciona con la sulpirida es el zumo de pomelo. Este es un inductor enzimático, es decir, estimula a las enzimas hepáticas y aumenta el metabolismo del fármaco. De esta manera, el medicamento tendrá una presencia más corta en sangre.

Tampoco se debe consumir junto con alcohol, pues potencia el efecto sedante del medicamento. Además, ciertos compuestos pueden aumentar el riesgo de sufrir arritmias, síndrome extrapiramidal e hipotensión, dentro de los que destacan los siguientes:

  • Betabloqueantes.
  • Antagonistas de los canales de calcio.
  • Diuréticos.
  • Algunos antiarrítmicos.
  • Sales de litio.
  • Antidepresivos imipramínicos.

Los antiácidos con sales de magnesio o aluminio disminuyen la biodisponibilidad del medicamento. De esta manera, la sulpirida se debe consumir al menos 2 horas antes de ellos para evitar interacciones.

En definitiva, este fármaco tiene diversas aplicaciones útiles para los humanos y muchas de ellas demostradas científicamente. No obstante, recuerda que cualquier tipo de tratamiento farmacológico debe ser pautado por el profesional correspondiente.

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