Tao de Pooh: cómo vivir bien según Winnie the Pooh y el taoismo

El legado de sabiduría que brinda el libro "Tao de Pooh" te encantará. Benjamin Hoff usa las encantadoras historias de Winnie de Pooh para transmitir aspectos del taoísmo de manera sencilla y accesible. ¿Quieres descubrirlos?
Tao de Pooh: cómo vivir bien según Winnie the Pooh y el taoismo
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 19 junio, 2022

Benjamin Hoff, experto en cultura asiática, escribió el Tao de Pooh (1982) por las noches, mientras trabajaba como podador de árboles en el jardín japonés de Portland. No imaginaba que ese original libro estaría 49 semanas seguidas entre los más vendidos del New York Times. Fue todo un éxito y, aún a día de hoy, 40 años después, sigue alzándose como un manual casi de culto.

Podríamos decir que es el clásico libro que parece orientado a los niños, pero que en realidad está enfocado a los adultos. El argumento no puede ser más atractivo: los personajes de las historias de Winnie the Pooh le sirven para ejemplificar las enseñanzas del taoísmo. El osito Winnie personifica el principio taoísta de “no acción” o simplemente del ser.

Mientras, los personajes corales del famoso bosque de los Cien Acres, como Ígor, Búho, Piglet y Tigger simbolizan esa tendencia tan humana que nos aboca a complicar las cosas más simples. El propósito del autor no era otro que transmitir una forma de vida más elemental, más sencilla y también feliz. Una basada en el camino del Tao.

“Todo tiene su propio lugar y función. Eso se aplica a las personas, aunque muchos no parecen darse cuenta, atrapados como están en el trabajo equivocado, el matrimonio equivocado o la casa equivocada”.

–Benjamin Hoff, El Tao de Pooh-

libro Tao de Pooh
El Tao de Pooh de Benjamin Hoff parece un libro para niños., pero en realidad, contiene deas filosóficas complejas.

Lecciones de Tao de Pooh

El Tao de Pooh de Benjamin Hoff busca favorecer el valioso ejercicio de la autorreflexión. Si el propio autor ya consideró que era esencial desarrollar esta competencia en la sociedad de los 80, ahora, en pleno siglo XXI aún lo es más. La llegada de las nuevas tecnologías, las redes sociales y la multitarea está debilitando esta valía psicológica.

Apenas dedicamos tiempo a pensar, meditar, evaluar nuestros sentimientos, pensamientos y estilo de vida… Las prisas, las preocupaciones, el peso de la incertidumbre y una realidad dominada por las notificaciones del móvil nos impiden casi situar la mirada en nosotros mismos.

Tal vez, al volver a lo simple y a lo elemental, como pasear por el bosque de mano de icónicos personajes como Winnie de Pooh, pueda ayudarnos. Puede que descubramos lecciones muy básicas sobre la felicidad, la paz y la realización personal.

Combinar la filosofía del taoismo con las clásicas aventuras creadas por Alan Alexander Milne fue una propuesta original que vale la pena recuperar…

Vive a la manera de Pooh, sin intentar controlarlo todo

Winnie de Pooh evidencia un estilo de vida que armoniza con el principio “wu wei“. Es decir, nada resulta más importante que dejarnos llevar, que aceptar aquello que no podemos controlar. El clásico mensaje de “sé agua” o la “no acción” que nos enseñaba Bruce Lee, ejemplifica muy bien uno de los principios más básicos del taoísmo.

El clásico personaje del bosque del los Cien Acres nos puede parecer vago, remolón o despreocupado. Sin embargo, nadie sabe disfrutar tanto del aquí y ahora como él. El simpático oso se deleita como nadie de lo sencillo del día a día y de la naturaleza.

“¿Quieres ser realmente feliz? Puedes comenzar apreciando quién eres y lo que tienes. ¿Quieres ser realmente miserable? Puedes comenzar sintiéndote descontento”.

– Benjamin Hoff, El Tao de Pooh-

Relájate, no estás perdiendo el tiempo

Somos esa sociedad dominada por las prisas y el “hoy no llego”. Somos también esas criaturas que no saben descansar y que, cuando lo hacen, sienten el pinchazo de la culpabilidad al pensar que no están siendo productivos. El Tao de Pooh nos ilustra de manera sencilla que, el tiempo no se pierde, porque mientras estemos vivos, todo segundo es valioso.

No obstante, debemos saber invertirlo de manera adecuada. ¿Y qué manera es esa? Una muy sencilla: limitándonos a ser y estar. Nada más. Así que relajémonos y dejemos de vivir a toda prisa; desacelerar es permitirnos disfrutar de quien somos y lo que nos rodea.

Tao de Pooh: llena tu mente de cosas que de verdad importen

Miedos, ansiedades, preocupaciones… El Tao de Pooh habla del fenómeno “bola de nieve”. Ocurre cuando tenemos pensamientos de valencia negativa. Una vez empezamos, ese proceso no hace más que empeorar. Lo que al principio era solo una pequeña mota de preocupación, al final se convierte en una gran avalancha de ansiedad.

Debemos saber enfocar nuestra mente hacia aspectos más válidos y significativos de la vida. Llenemos nuestro universo mental de aquello que nos emociona, que tiene valor para nosotros, que nos confiere esperanza y propósito.

“Una mosca no puede volar, pero un pájaro puede volar. Muy simple. Es obvio, ¿no? Y, sin embargo, te sorprendería cuántas personas violan este simple principio todos los días de sus vidas y tratan de colocar clavijas cuadradas en agujeros redondos, ignorando la clara realidad de que las cosas son como son”.

– Benjamin Hoff, El Tao de Pooh-

Todos somos únicos y excepcionales, no nos comparemos

En un presente dominado la tiranía del like y por la comparación constante en las redes sociales, casi hemos olvidado lo maravilloso que es ser nosotros mismos. Son muchos los que envidian lo que tiene, hace o ha logrado el otro. Los adolescentes sueñan con tener el cuerpo o la vida de esas figuras públicas a las que admiran… Todo ello nos enferma y aleja de nuestras auténticas esencias.

El Tao de Pooh nos recuerda lo mágico que resulta ser únicos y diferentes los unos a los otros. Cada cual tiene su estilo, sus competencias, sus particularidades. Y esa variabilidad es lo que nos hace tan especiales.

Mujer leyendo el Tao de Pooh
El Tao de Pooh nos propone llevar una vida más pausada y sencilla.

La sensación de vacío no es peligrosa

Si hay algo que no sabemos manejar es la sensación de vacío. Cuando la percibimos en nuestro interior, solemos intentar taparla de mil formas diferentes: comprando, comiendo de manera poco saludable o iniciando relaciones poco satisfactorias.

No es lo adecuado. En realidad, algo que nos transmitió Benjamin Hoff es que la sensación de vacío es un toque de atención que debe animarnos al cambio. Es un instante de confusión que debe impulsarnos a una búsqueda: la de aquello que nos dé sentido.

Para concluir, tal y como podemos ver el Tao de Pooh, sigue siendo un legado de sabiduría altamente inspirador. No dudemos en aprender de este sencillo legado apto para niños, pero dirigido a los más grandes.

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  • Hoff, Benjamin (1983) Tao de Pooh. Tutleblack Book
  • Hoff, Benjamin (1981) Way to life: at the heart of the tao the ching. New Holland Publishers.