¿Existen las técnicas de control mental?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 9 septiembre, 2018
Guillermo Bisbal · 9 septiembre, 2018

Las técnicas de control mental sí existen y, dependiendo de su uso, pueden llegar a ser muy favorecedoras o contraproducentes. El control mental tiene muchas acepciones, por lo que se puede prestar a ciertas confusiones. Se le puede conocer como persuasión coercitiva, lavado de cerebro, reforma de pensamiento, manipulación, entre otras.

Todos estos nombres comparten elementos en común, elementos que definen el control mental. Todos se refieren a la persuasión e influencia directa o indirecta de la mente de un individuo para cumplir un cometido. A continuación definiremos puntualmente el control mental, especificando algunas de sus técnicas. Además, dejaremos claro quiénes usan este tipo de técnicas de control mental y cuáles son sus utilidades, tanto positivas como negativas.

¿Qué es el control mental?

Bajo el paraguas de control mental se engloban una serie de técnicas orientadas a dominar y modificar los procesos mentales de un individuo. Estas clases de técnicas de control mental no son ninguna fantasía; en muchos casos son muy efectivas y en ciertos casos irreversibles. A pesar de ello, no todo control mental es necesariamente negativo, ya que existen usos beneficiosos.

Las técnicas de control mental pueden tener efectos muy potentes. Pueden influenciar significativamente a un individuo, en sus acciones, conductas, pensamientos, creencias, gustos, relaciones, e incluso en su propia identidad.

Sombra de un hombre manipulando personas para representar la inteligencia maquiavélica

El investigador Steve Hassan hace una distinción entre control mental y lavado de cerebro. La distinción está en la conciencia de ser manipulado o influenciado. En un lavado de cerebro, la víctima sabe que está siendo manipulada para que sus pensamientos cambien a favor del agresor. Mientras que, en el control mental, la persona no tiene por qué tener conciencia de la manipulación de la que está siendo víctima.

En este sentido, el control mental puede ser muy sutil y sofisticado. Algo que hace que pueda llegar a ser peligro, incluso cuando se hace con buenas intensiones. Debido a que alguien, a través del control mental, puede modificar la forma de ser de otros persona sin que esta se entere. El manipulador puede ser cualquiera, incluso alguien muy cercano.

Algunas técnicas de control mental

Estas técnicas de control mental son sutiles y pausadas, es decir, no tienen un efecto inmediato. El control mental es un largo proceso, que cambia la mente del manipulado paulatinamente. Aunque esto depende mucho de las técnicas empleadas, la duración de la aplicación y los factores personales y sociales del manipulado.

Además, en la aplicación de las técnicas de control mental no es necesario la fuerza física. Sin embargo, sí hay una gran presión psicológica y social sobre el manipulado. Cualquier persona es susceptible al control mental. Allí es donde radica el peligro del mal uso de estas clases de manipulaciones mentales.

Algunas de las técnicas de control mental más conocidas y efectivas son:

  • Aislamiento total o parcial del núcleo familiar o social. Cortar con los lazos afectivos de los posibles manipulados facilita el proceso de control mental, ya que hay una dependencia total o parcial hacia el manipulador.
  • Agotamiento físico paulatino. Se utilizan varias actividades para disminuir las capacidades físicas y cognitivas de manipulado. Como por ejemplo trabajos forzosos o jornadas de ejercicios excesivamente largas.
  • Cambio de dieta. Un cambio abrupto de la alimentación, disminuyendo sobre todo las proteínas también debilita el cuerpo y la mente del manipulado.
  • Recordatorio constante de ideas sencillas o complejas. Esta es una de las técnicas más importantes, ya que solo teniendo presente constantemente las ideas que quieren ser insertadas en el manipulado, será efectivo el control mental. Esto se puede hacer de manera oral, con cantos y mantras, o de manera escrita, con letreros y lecturas obligatorias.
  • Demostraciones medidas de afecto y recompensas. El manipulador le da atención y premios al manipulado siempre y cuando este haga algo que facilite la manipulación mental. Todo esto con el objetivo de generar una dependencia entre el manipulado y el manipulador.
  • Utilización sutil o directa de drogas. El uso de narcóticos no es obligatorio, pero si facilita el control mental.
  • Hipnosis. Para hacer vulnerable la mente del manipulado, y de esta manera facilitar el propio proceso de manipulación.

¿Quienes emplean estas técnicas de control mental?

El control mental puede ser utilizado por cualquier persona que quiera manipular o tener influencia sobre otro individuo. Además, quienes utilizan estas técnicas tienen propósitos muy concretos, que pueden ser políticos, sociales y/o personales. Debido a que buscan que un individuo pierda su libertad de pensamiento y particularidades personales.

Por tanto, el control mental es generalmente empleado por sectas o cultos. Utilizándolo para añadir nuevos adeptos y mantener los miembros activos. Siendo los líderes de las sectas o culto quienes emplean las técnicas mentales con sus seguidores.

También las técnicas de control mental pueden ser utilizadas por personas con un bajo grado de empatía para manipular y explotar a otra persona. Aunque, asimismo se puede presentar cierto control mental entre relaciones intimas en que una de las partes abusa de su poder. Como, por ejemplo, en relaciones de: profesor/estudiante, padres/hijos, jefe/subordinado, medico/paciente, entre otros.

Manipulación emocional

Utilidad de las técnicas de control mental

No todas las aplicaciones de estas técnicas de control mental tienen una connotación negativa. También pueden ser beneficiosas en ciertas circunstancias, siempre y cuando no sean invasivas o impuestas.

Cuando médicos o psicólogos conscientes emplean estas técnicas de control mental puede ser sumamente beneficiosas en la vida de ciertos pacientes. Se puede emplear para suprimir una adicción, superar una experiencia traumática, mejorar la autoestima e incluso eliminar pensamientos suicidas o autodestructivos. En definitiva, las técnicas de control mental no son malas de por sí, solo son malas cuando son utilizadas con propósitos perversos.