Tecnoestrés: las consecuencias de abusar de las nuevas tecnologías

2 abril, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera
Siempre conectados, siempre disponibles, siempre en 'modo multitarea'. Estas disposiciones actuales pueden hacernos sentir abrumados y angustiados. A esto se le llama 'tecnoestrés'. En casos graves puede incluso derivar en adicción.

Las nuevas tecnologías han originado cambios a todos los niveles, desde sociales hasta culturas y económicos. No hay duda de sus beneficios, tanto a nivel comunicacional como relacional e informativos son múltiples y nos hacen la vida mucho más fácil.

Sin embargo, una mala gestión de su uso, así como del tiempo que empleamos utilizándolas puede derivar en diferentes tipos de problemas como la nomofobia, el síndrome FOMO o el tecnoestrés. A continuación, profundizamos en este último.

«Se ha vuelto terriblemente obvio que nuestra tecnología ha superado nuestra humanidad.»

-Albert Einstein-

Manos con móvil

¿Qué es el tecnoestrés?

En 1984, Craig Brod definió este fenómeno por primera vez como «una enfermedad de adaptación causada por la falta de habilidad para tratar con las nuevas tecnologías del ordenador de manera saludable”.

En 1997, Larry Rosen y Michele Well popularizaron el término gracias a su libro Technostress: Coping with Technology @Work @Home @Play. En este caso, los autores explicaban el tecnoestrés como el impacto negativo de las tecnologías, ya sea de forma directa como indirecta, en las actitudes, pensamiento, fisiología o comportamiento de un individuo.

Como vemos, el tecnoestrés es un estado psicológico negativo relacionado con la utilización de las tecnologías. De hecho, según la psicóloga Marisa Salanova, este estado surge por la percepción de un desajuste entre las demandas y los recursos del uso de las TIC que provocan en el individuo malestar, actitudes negativas y altos niveles de activación psicofisiológica.

Así, el tecnoestrés es fruto de una mala gestión de las tecnologías junto a otro tipo de factores como tener un pobre autocontrol y una baja tolerancia a la frustración.

Causas del tecnoestrés

Las causas que provocan el tecnoestrés pueden ser variadas. En general, tienen que ver con la edad y la generación a la que pertenece la persona. Entre ellas encontramos:

  • El exceso de información y la demanda de conocimientos.
  • La necesidad de estar siempre conectado.
  • La necesidad de estar siempre localizable.
  • Rehusar del uso de la tecnología por percibir una falta de habilidad a la hora de manejarla.
  • La adicción a las nuevas tecnologías. Esto es, la incapacidad de desconectarse y gestionar eficientemente el tiempo de su uso.

Adicción y tecnoestrés

Como apuntan los investigadores Salanova, M., et al. (2007), las nuevas tecnologías ofrecen a los jóvenes y no tan jóvenes una estimulación sensorial inmediata.

No obstante, estar activados fisiológica y sensorialmente tanto tiempo seguido puede traer consecuencias perniciosas a nivel físico y mental. Es de esperar que estas consecuencias interfieran en el normal funcionamiento de la persona.

Ahora bien, ¿cómo se desarrolla esta adicción?

  • En primer lugar, crea una tolerancia. Es decir, cada vez se necesita estar más horas conectado y en contacto con las nuevas tecnologías.
  • En segundo lugar, crea dependencia. Por lo tanto, la persona probablemente buscará estar permanentemente en contacto con estos objetos, que le proporcionan estimulación sensorial.
  • Por último, pueden llegar a crear un verdadero síndrome de abstinencia. De hecho, a las personas adictas a la tecnología, la privación de los elementos tecnológicos suele causarles inquietud, ansiedad, irritabilidad y otros síntomas relacionados.

¿Por qué atraen tanto las nuevas tecnologías?

Según varias opiniones, esta atracción se apoyaría en la forma en la que se nos presenta la estimulación por parte de estas tecnologías. La rápida recompensa y la sobrecarga de estimulación en constante cambio hacen que se active el circuito cerebral de recompensa.

Por lo tanto, esta estimulación constante sería capaz, al menos en un primer momento, de proporcionarnos placer y acaparar nuestra atención. De ahí podría estribar que sean en general tan atrayentes para nosotros, y también tan difíciles de obviar.

Mujer agobiada por tecnoestrés

Tratamiento para el tecnoestrés

En casos especialmente serios, lo más recomendable sería la terapia psicológica y, en especial, la terapia de exposición con prevención de respuesta -una estrategia conductual que suele ser beneficiosa para tratar adicciones-. Sin embargo, para casos más leves de presentación, se recomienda lo siguiente:

  • Darse un tiempo para fomentar las comunicaciones cara a cara.
  • Desconectar de las nuevas tecnologías para hacer deporte o un hobby.
  • Aprender solo aquellas tecnologías que sean útiles.
  • Imponer un horario para interactuar con las tecnologías.
  • Utilizar las tecnologías para llevar a cabo tareas concretas; nunca utilizarlas porque estamos aburridos o no tenemos nada que hacer.

Es evidente que, en algunos sentidos, las nuevas tecnologías han hecho bien al ser humano. Lejos de condenarlas, podríamos felicitarnos por nuestros progresos técnicos y por haber hecho del mundo un lugar con menos barreras.

No obstante, es de suma relevancia hacer un uso racional de estos aparatos y no dejar de lado, a causa de los mismos, nuestras interacciones humanas.

  • Gumbau, Susana Llorens, Marisa Salanova Soria, and Mercedes Ventura. “Efectos del tecnoestrés en las creencias de eficacia y el burnout docente: un estudio longitudinal.” Revista de orientacion educacional 39 (2007): 47-65.
  • Llorens, S., M. Salanova, and M. Ventura. “Guías de intervención: Tecnoestrés [Intervention guidelines: Technostress].” Madrid: Síntesis. (2011).
  • Salanova, M., et al. “El tecnoestrés: concepto, medida e intervención psicosocial.” Nota técnica de prevención 730 (2007).
  • Salanova Soria, Marisa. “Trabajando con tecnologías y afrontando el tecnoestrés: el rol de las creencias de eficacia.” Revista de Psicología del Trabajo y de las Organizaciones 19.3 (2003).
  • Selva, José María Martínez. Tecnoestrés: ansiedad y adaptación a las nuevas tecnologías en la era digital. Paidós, 2011.