La terapia del cómic: cómo Superman puede salvarte

Batman, Superman, Wonderwoman, Spiderman... Y una larga lista de personajes pueden ayudarnos a superar nuestros problemas gracias a la llamada terapia del cómic. ¿Quieres saber más?
La terapia del cómic: cómo Superman puede salvarte
María Vélez

Escrito y verificado por la psicóloga María Vélez.

Última actualización: 30 septiembre, 2022

Desde sus inicios, entre los siglos XVII y XVIII, los cómics forman parte de nuestra cultura popular. Compartido por varias generaciones, contamos con un imaginario común de superhéroes que luchan por sobrevivir y crear un mundo mejor. Ahora, el cómic se cuela en la terapia como un recurso valioso que nos puede ayudar a conseguir los recursos planteados en ella.

Podemos encontrar novelas gráficas que ilustran las dificultades de las personas con un trastorno mental, cómics infantiles sobre la integración en la escuela o ejemplares más explícitos, marcadamente didácticos, que enseñan técnicas que aplicar a un trastorno de pánico. Debido a su éxito, se han comenzado a estudiar más sistemáticamente sus beneficios y las aplicaciones terapéuticas.

Cómic abierto
La identificación con algunos personajes de cómics puede ser muy valiosa. Crédito editorial: Blueee77 / Shutterstock.com

Beneficios de los cómics

Los cómics, como ocurre con otros géneros literarios, son muy útiles para evadirnos de la realidad. Adentrarse en un mundo paralelo es, a veces, la mejor medicina para calmar el estrés, parar pensamientos intrusivos y mejorar el bienestar. Además, fomentan la creatividad y la reflexión. Al leerlos, pueden facilitar el uso de nuevas formas de expresar sentimientos, pensamientos o preocupaciones. Así como pensar sobre nuestros comportamientos y sentimientos ante determinadas situaciones.

Como en la mayoría de las historias que podemos ver o leer, los cómics pueden generar identificación con sus personajes y aceptación. Ver cómo un personaje puede sacar fuerza donde no parecía haberla y salvarse puede ser realmente inspirador para quien está atravesando un mal momento. O bien, si la protagonista tiene nuestro mismo problema, puede abrirnos alternativas o recursos para afrontarlo.

Es, este último punto, el que le hace especialmente interesante para su uso en terapia. Sentirse identificado con tan solo un aspecto de la historia ya es un gran punto de partida desde el que promover la motivación, la introspección y el cambio.

La terapia del cómic

La terapia del cómic se enmarca dentro de la arteterapia o biblioterapia. A veces, se confunde o incluye dentro del campo de la medicina gráfica, un género que combina las artes visuales con el discurso y enfoque médico. Es decir, que usa la imagen para transmitir historias relacionadas con el cuidado de la salud o experiencias con patologías.

Lo interesante de esta nueva terapia es su gran versatilidad. Puede utilizarse en distintos entornos (escuelas, consultas, hospitales, etc.), distintas edades y distintas enfermedades o dificultades vitales.

Además, es una herramienta muy útil para utilizar en terapia narrativa o en la terapia cognitiva conductual. Esta utiliza mucho material escrito para llevar a cabo las tareas, por lo que el uso del cómic facilitaría el trabajo con personas que hablan un idioma distinto, o bien que tienen dificultades de lectura, aprendizaje o ambos (por ejemplo, en la dislexia).

¿Qué tipos de terapia del cómic existen?

Podría decirse que existen tantas terapias del cómic como ejemplares. Cada persona, cada historia y cada forma de usarla pueden variar considerablemente. No obstante, se consideran dos tipos, en función del papel que juega el cómic en la terapia.

1. La que crea un cómic o novela gráfica

En este tipo de terapia, el paciente trabaja de manera conjunta con el terapeuta, un familiar o un grupo de apoyo en la creación de su propio cómic, tira cómica o novela gráfica. La idea es, a través del arte visual y textos, generar una historia que ayude en el proceso de curación.

Generalmente, se recomienda empezar creando los personajes, situándolo en relación con su entorno, su pasado y su presente. Esto condicionará que se trate de una autobiografía o una autoficción. Es decir, que imite la propia vida del paciente. O bien, que partiendo de detalles reales, se reescriba la propia historia, brindándole la oportunidad de enfocar el problema de una manera distinta.

Esta última opción, de la autoficción, puede ser muy beneficiosa en tanto que proporciona una realidad aumentada o paralela. Así, los protagonistas pueden tomar decisiones que no tomaron en el pasado, dar un mensaje a personas que perdieron, o encontraron formas alternativas de actuar en ciertos escenarios.

2. La que se basa en historias ya creadas

Otro tipo de terapia del cómic, quizás más sencilla y asequible, es la basada en la lectura. Es decir, se revisan historias ya publicadas y se discuten experiencias, diagnósticos o historias similares a las de los pacientes.

De esta manera, una opción es rescatar y utilizar los clásicos del cómic. Muchos superhéroes clásicos sufren problemas de salud mental y pueden servir de inspiración o de base para tratar algunas inquietudes de los pacientes.

Por ejemplo, desde que matara a su tío, Spiderman mostró síntomas presentes en el trastorno de personalidad obsesivo compulsivo, como el sentido de deber excesivo. Iron Man tiene un problema con el alcohol y otras sustancias. Batman sufre trastorno de estrés postraumático. Y Capitana Marvel, además de estos dos últimos, padece depresión. Lo interesante, es que además han sido ejemplos de responsabilidad, esfuerzo y justicia.

Otra opción es hacer uso de historias relacionadas explícitamente con problemas psicológicos, médicos o sociales. Por ejemplo, “Majareta” de Ellen Forney para tratar el trastorno bipolar, “Arrugas” de Paco Roca para afrontar el cuidado de alguien con alzhéimer, o “Que no, que no me muero” de María Hernández Martí y Javi de Castro para tratas temas tabú del cáncer.

Joven leyendo un cómic
Los cómics pueden ayudar a identificar habilidades y recursos para afrontar determinados problemas.

¿Cómo usar desde casa los cómics?

Si tu terapeuta no encuentra la forma de trabajar a través de los cómics, quizás puedas hacerle tú una propuesta o consultar con él si te vendría bien adoptar alguna de las medidas que has visto en la historia y que al personaje le ha dado buenos resultados.

Existen multitud de ejemplares por los que es muy probable que encuentres una historia similar a la tuya. Adéntrate en la lectura y fíjate en cómo actúas y piensas tú, y en cómo lo hacen sus personajes. ¿Qué cambiarías? ¿Qué le aconsejarías a esa persona? ¿Qué consecuencias tienen sus pensamientos y los tuyos? ¿Qué ha hecho el personaje para avanzar y cómo puedes mejorar tu situación?

Aunque parezca que las capas son cosa de superhéroes provenientes de planetas lejanos o que han vivido eventos extraordinarios, todos tenemos la capacidad de superarnos, crecer y salvarnos. Así como de salvar a los que están a nuestro alrededor. A veces, solo necesitamos vernos desde los recuadros de unas viñetas para saber qué necesitamos.

Nota editorial: la terapia del comic no es una terapia propiamente dicha, sino que se enmarca en un contexto del que podemos sacar recursos valiosos para lograr un objetivo terapéutico. Antes de adoptar cualquier medida extraída de un comic o de un medio similar, lo recomendable es consultarlo antes con nuestro terapeuta, de manera que podamos decidir con él si adoptar algunos cambios o no hacerlo.

Crédito editorial de imagen principal: nikkimeel / Shutterstock.com

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  • Pomares Puig, M. P. (2015). Cómics para la Disfemia.