Terrores nocturnos en los adultos

Los terrores nocturnos persistentes pueden representar una verdadera carga emocional para muchas personas. La ansiedad, el estrés y las experiencias traumáticas pueden propiciarlos. Descubre más sobre ellos a continuación.
Terrores nocturnos en los adultos
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 07 julio, 2022

Así como hay verdaderos fanáticos de la noche (noctámbulos) también existen aquellos que le temen. En cuanto las sombras comienzan a apoderarse del entorno, empieza a crecer en ellos una desazón que a veces les resulta insoportable.

Las causas y las manifestaciones de los terrores nocturnos son muchas. Hay quienes simplemente tienen miedo de la oscuridad. Otros experimentan situaciones inquietantes como parálisis del sueño o pesadillas frecuentes. Algunos más viven lo que concretamente se conoce como terror nocturno, el cual tiene características propias y específicas.

“La oscuridad no existe, lo que llamamos oscuridad es la luz que no vemos.”

-Henri Barbusse-

Los terrores nocturnos y la oscuridad

chica corriendo por camino oscuro

El miedo a la oscuridad y a la noche se conoce con varios nombres: nictofobia, escotofobia, acluofobia, ligofobia o mictofobia. Es muy frecuente en los niños, pero también hay muchos adultos que padecen ese temor irracional.

Sentir miedo cuando hay ausencia de luz es casi natural. El ser humano tiene una visión limitada, que se reduce aún más en la oscuridad. Por lo tanto, es apenas normal que nos sintamos más vulnerables cuando no hay luz. Sin embargo, a lo largo del tiempo también se ha impuesto una fuerte carga cultural sobre la oscuridad y la noche. La mayoría de las historias de terror tienen lugar en las horas nocturnas.

La palabra oscuridad también ha adquirido una connotación negativa. Se habla de “oscuridad” para referirse a la ausencia de razón, a la confusión o a los malos momentos. Por lo tanto, lo oscuro es visto por muchos, mecánicamente, como algo negativo.

Los terrores nocturnos en adultos: ¿en qué consisten?

Los terrores nocturnos constituyen un trastorno del sueño en donde la persona manifiesta episodios de gritos, miedo intenso y agitación del cuerpo mientras duerme. Dichos episodios pueden durar desde varios segundos hasta unos pocos minutos; sin embargo, también puede extenderse durante más tiempo.

Quien los padece queda en un estado de duermevela, sin lograr establecer una verdadera línea divisoria entre el contenido de una pesadilla y lo que está ocurriendo en la realidad. Por eso se trata de una experiencia bastante intensa y atemorizante.

Ahora bien, es importante tener en cuenta que los terrores nocturnos no son lo mismo que las pesadillas. Pues, quien tiene una pesadilla se despierta y puede llegar a recordar algunos detalles; en cambio, quien sufre un episodio de terror nocturno sigue durmiendo; y, durante la mañana, el afectado no recuerda nada o solo recuerda un fragmento del sueño que tuvo durante el episodio.

Por su parte, los terrores nocturnos suelen ocurrir entre el primer tercio y la primera mitad de la noche, y es poco frecuente que ocurran durante las siestas.

ojo con cuervo

Síntomas

Durante un episodio de terror nocturno, la persona suele manifestar los siguientes síntomas:

  • Despertarse de repente gritando, aterrado y muy angustiado.
  • Despertarse con sensación de estar en peligro.
  • Confusión al despertar.
  • No recordar lo que ha pasado durante la noche o tener pocos recuerdos de lo sucedido.
  • Pateos y golpes mientras se duerme.
  • Transpiración, respiración pesada, pulso acelerado, cara ruborizada y las pupilas dilatadas al despertar.
  • Salir de la cama y correr por la casa; o tener una conducta agresiva si se le impide el paso o se la contiene.

Causas de los terrores nocturnos en adultos

Los terrores nocturnos son un problema del sueño que se suele dar durante la infancia y acaban desapareciendo a medida que la persona va creciendo. No obstante, también pueden manifestarse durante la adultez.

Por lo general, estos problemas del sueño aparecen cuando la persona ha experimentado mucho estrés por un periodo sostenido o está manifestando algún problema psicológico. Dicho esto, las principales causas de los terrores nocturnos en los adultos suelen ser:

  • Privación del sueño y cansancio extremo.
  • Periodos prolongados de estrés.
  • Interrupciones en el horario para dormir, viajes o interrupciones del sueño.
  • Fiebre.
  • Trastornos del estado de ánimo, como la depresión y la ansiedad.
  • Antecedentes familiares. Se sospecha que podría haber una causa hereditaria en los terrores nocturnos. Pues, haber tenido parientes directos que los han vivido incrementa la probabilidad de sufrir este problema.

Asimismo, la aparición de estos episodios se ha visto relacionada con afecciones fisiológicas que interfieren en el sueño. Tales como:

  • Trastornos que comprenden patrones anormales de respiración durante el sueño, siendo el más común la apnea obstructiva del sueño.
  • Síndrome de piernas inquietas.
  • Consumo de algunos medicamentos cuyos efectos producen episodios de terrores nocturnos.
  • Consumo de alcohol.
chica en un lago oscuro

Consecuencias

La consecuencia más directa de los terrores nocturnos es que afectan la calidad del sueño y el descanso. Por tanto, cuando la persona no duerme bien debido a este problema los días siguientes experimentará cansancio, falta de ánimo y fatiga. Lo que a su vez afectará el buen desempeño de las tareas cotidianas.

Por su parte, la persona que sufre de terrores nocturnos puede desarrollar insomnio. Pues, la posibilidad de tener otro episodio durante la noche puede generarle mucha ansiedad.

Asimismo, las personas con esta afección suelen sentir vergüenza con sus seres queridos, quienes presencian estos episodios. De hecho, en algunos casos, esta afección puede provocar problemas en las relaciones, especialmente cuando los que rodean al paciente se han visto afectados.

Por último, las lesiones a uno mismo o a personas que se encuentren cerca durante los episodios también es una posibilidad, aunque no es tan común.

¿Cuándo consultar al médico?

Los episodios de terror nocturno, en caso de presentarse de forma esporádica y asociados a problemas temporales (como episodios puntuales de estrés) no tienen por qué constituir una señal de alarma. No obstante, se debe considerar acudir con un especialista si se presentan algunas de estas condiciones:

  • Aparecen con mucha frecuencia, interrumpiendo el sueño de quien lo padece y otros familiares.
  • Provocan lesiones al afectado o a los que les rodean.
  • Provocan somnolencia excesiva durante el día o problemas para cumplir con la tareas diarias.

Tratamiento

Lamentablemente no existe un tratamiento específico que cure los episodios de terrores nocturnos en adultos. No obstante, se busca mejorar la calidad del sueño del paciente a través de la psicoterapia y el uso de fármacos (en casos más severos).

En la psicoterapia se averiguarán cuáles son los problemas psicológicos que se esconden detrás de esta afección como lo son el estrés, la depresión, la ansiedad o los traumas del pasado. En cambio, los fármacos ayudan a inducir el sueño profundo y reducir otros síntomas asociados a esta condición como lo es la falta de energía.

Por su parte el uso de técnicas como la hipnosis, diferentes tipos de meditación y el yoga podrían reducir la frecuencia y gravedad de los episodios. Asimismo, el ejercicio físico es un excelente aliado para  reducir la gravedad de los síntomas, aunque la terapia psicológica siempre será la opción más efectiva.

Hábitos para combatir los terrores nocturnos

También podemos instaurar algunos hábitos en el día a día para aliviar la incidencia de esta problemática. Algunos de ellos son:

  • Fijar una rutina regular y relajante antes de dormir. Esto implica realizar actividades tranquilizantes como leer un libro, tomar un baño tibio o meditar.
  • Controlar el estrés diario. Identifica qué situaciones te provocan estrés y piensa en formas efectivas para solventarlas. Por ejemplo, si el problema surge por exceso de trabajo, viene siendo hora de empezar a poner límites y tomar en serio los tiempos de descanso.
  • Buscar un patrón. También podemos llevar un registro diario del sueño, en donde tomemos nota del tiempo que transcurre desde que nos vamos a dormir hasta que se produce el episodio de terror nocturno. Si el tiempo es bastante similar, despertarte antes de un episodio puede ser útil.
  • Tomar precauciones para evitar las lesiones a nosotros mismo y a los que nos rodean, Por ejemplo, podríamos trabar todas las ventanas y puertas por las noches; o bloquear las escaleras con una barrera de seguridad.

Para concluir, recalcamos la importancia de indagar en aquello que nos ocasiona estos terrores nocturnos: estrés, ansiedad, miedos, situaciones diarias que nos producen malestar, etc. Pues, si atacamos este problema de raíz, podremos dejar esta condición atrás.

“La vida no es tan seria como la mente pretende hacernos creer”.

-Eckhart Tolle-

Cortesía imagen Henri Fuseli’s “The Nightmare” (1781) A. Cruz, RaquelKortizo, Wattpad



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