The Handmaid’s Tale: distopía y feminismo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 4 marzo, 2018
Leah Padalino · 4 marzo, 2018

The Handmaid’s Tale, o El cuento de la criada, es una novela publicada en 1985 por la escritora canadiense Margaret Atwood. A pesar de ser una obra de los 80, la popularidad de The Handmaid’s Tale ha crecido recientemente gracias a la serie homónima de HBO. Serie y libro presentan algunas diferencias, pero no voy a centrarme en ellas, sino en lo que pretende transmitir esta obra, en las reflexiones que surgen tanto de la lectura del libro, como de la visualización de la serie.

Serie y libro nos llevan a un futuro no muy lejano en el que los derechos de las mujeres han sido completamente eliminados, se ha producido un retroceso hacia los valores tradicionales, llevándolos al extremo. Margaret Atwood nos sumerge en un futuro aterrador, especialmente para las mujeres, al que podríamos llegar si nos dejamos guiar por el miedo. Un futuro que presenta algunas similitudes con el presente y con tiempos pasados, haciendo que incorporemos a nuestra mirada un filtro de crítica.

La sociedad en The Handmaid’s Tale

La sociedad, enteramente patriarcal, está profundamente arraigada en la religión, tomando pasajes del Antiguo Testamento de una manera muy literal. Esta sociedad no nace de la noche a la mañana, sino que crece de forma progresiva como reacción a un sistema en el que se ha extendido el miedo; guerras, infertilidad y una situación límite harán que el miedo se apodere de la población y, como consecuencia, que los más conservadores adquieran poder y transformen la sociedad.

Este retroceso provoca que las mujeres pierdan todos sus derechos, que su única función sea la de reproducirse. En lo alto de la pirámide de esta sociedad, encontramos a los hombres, en concreto, a los comandantes; estos tendrán tres mujeres a su disposición: la esposa, cuya única función es la de servir a su marido; una martha, mujeres que se dedican exclusivamente a las labores domésticas; y, por último, una criada, una mujer encargada de engendrar a los hijos del matrimonio.

Estas criadas visten de rojo, símbolo de la fertilidad; pierden su nombre, que pasa a ser Of (de, en español) + nombre del comandante al que sirven, dejando, así, explícita su condición de objeto y posesión. Las criadas ni siquiera cumplirán la función de madres, pues de eso se encargan las esposas; las criadas son, únicamente, un útero fértil.

Mujer sentada en la ventana

Offred es la protagonista y narradora de esta historia; a través de flashbacks, nos introduce a su presente y su pasado, ella es la que nos presenta esta sociedad, la que nos explica cómo funciona. El Estado no quiere mujeres que piensen, no quiere que sean libres, solo las quiere para continuar la especie y, así, asegurarse su poder en el futuro. Offred no puede elegir nada, su vida, su ropa, su cuerpo… todo depende de la familia a la que sirve como criada.

Las criadas solo pueden tener relaciones sexuales con el comandante a través de una especie de ritual conocido como “la ceremonia”. En esta ceremonia, también participa la mujer del comandante, pues debe sujetar a la criada y colocarse de una determinada forma para que parezca que es ella quien está siendo fecundada. Las escenas son muy visuales, muy incómodas y realmente perturbadoras.

Las mujeres no pueden pensar, hablar, leer, salir, decidir… han perdido todo, hasta sus nombres. The Handmaid’s Tale nos plantea una realidad realmente dura y desagradable, una sociedad totalmente hermética y aterradora, pero que no nos resulta ni lejana, ni improbable.

Hombre con traje

¿Por qué una distopía?

En los últimos años, el termino distopía parece que ha ido ganando terreno en el mundo del cine y de la literatura. Pero, ¿sabemos qué es una distopía? Podríamos decir que es lo contrario a una utopía, que es algo que nos dibuja la peor cara posible de una sociedad inexistente; obras de la primera mitad del siglo XX como 1984 de George Orwell o Fahrenheit 451 de Ray Bradbury son algunos de los referentes del género distópico.

Este género, que suele verse enmarcado por la ciencia ficción, tiene sus raíces en la actualidad, es decir, se inspira en posibles consecuencias negativas que podrían devenir de comportamientos o tendencias actuales. Una distopía consiste, por tanto, en llevar una situación al extremo, a lo más horrible posible para satirizar o criticar algo contemporáneo. Lo que ocurre es que, al recorrer una obra distópica, nuestra mirada se vuelve crítica hacia el presente, hacia nuestra propia realidad cotidiana.

Las distopías se han popularizado mucho, llegando al mundo del cómic con obras como V de Vendetta, a las series como Black Mirror, al cine, etc. Lo cierto es que, lejos de incomodarnos, parece que cada vez nos gustan más. Esos futuros irreales y aterradores, donde los derechos de las personas han sido completamente eliminados, hacen que nos replanteemos nuestra actual situación, que nos interesemos por “despertar”, por revelarnos y por seguir luchando por nuestros derechos.

Mujeres juntas

The Handmaid’s Tale desmonta la idea de que el patriarcado jamás podría triunfar, hunde sus raíces en la distopía y nos presenta un futuro de lo más aterrador. Hoy en día, la idea de dictadura puede parecernos lejana en muchos países, pero The Handmaid’s Tale denuncia que, incluso en el país más desarrollado, nunca estamos a salvo de volver al pasado, de caer, una vez más, en una dictadura.

El miedo hace que la población reaccione frente a un hecho y, tal vez, se decida a apoyar a aquellos que aseguren protección y tranquilidad, a pesar de que esos mismos pueden terminar con algunas de las libertades más fundamentales. Y esto no es algo que solo veamos en la distopía, la historia ya ha demostrado, en muchas ocasiones, que es posible.

La sociedad en The Handmaid’s Tale está totalmente controlada, oprimida, no hay libertad de prensa, no hay libertad de expresión ni de pensamiento y todo aquel que se atreva a revelarse sufrirá terribles consecuencias. Margaret Atwood no necesitó imaginar seres fantásticos, máquinas espeluznantes ni elementos fuera de lo común para plasmar en su obra un futuro más oscuro, y es que nada da más miedo que pensar que algo así podría llegar a ocurrir. Por ello, utiliza la distopía, para dibujarnos un mundo que no resulte tan lejano e imposible, para que seamos capaces de abrir los ojos.

Mujeres sentadas hablando

El feminismo en The Handmaid’s Tale

El feminismo surge como búsqueda de la igualdad entre el hombre y la mujer, es la oposición a una jerarquía muy arraigada que otorga beneficios y superioridad al hombre ante la mujer. The Handmaid’s Tale nos presenta un mundo en el que el feminismo ya no existe, un mundo completamente opuesto a estas ideas, donde los hombres no solo están por encima de las mujeres, sino que además son la única autoridad.

Al tratarse de una obra distópica, podemos decir que The Handmaid’s Tale es una llamada de atención al feminismo, una forma de recordar su importancia y del valor de la igualdad entre hombres y mujeres. Tras muchos años luchando por la independencia de la mujer y por sus derechos, las mujeres de The Handmaid’s Tale se convierten en esclavas en un mundo que jamás creyeron que podría llegar a existir.

Un régimen autoritario nos llevará a la servidumbre, a la pérdida de nuestros derechos; una sociedad patriarcal, a un mundo desigualThe Handmaid’s Tale nos muestra todo lo que no queremos ser, el lugar al que jamás querríamos llegar y, de este modo, nos vuelve conscientes de lo necesaria que sigue siendo hoy en día la lucha por la igualdad.

“Vivíamos, como era normal, haciendo caso omiso de todo. Hacer caso omiso no es lo mismo que ignorar, hay que trabajar para ello”.

-The Handmaid’s Tale-