Tiempo al tiempo

Daniel Crestelo Vieitez · 15 junio, 2013

Muchas más veces de las que nos gustaría, intentamos correr, apresurarnos en el tiempo. De hecho, si nos paramos a reflexionar un poco sobre las horas que transcurren, nos daremos cuenta de que hay un tiempo que ignoramos: el presente.

Parece que nos movemos entre el pasado y el futuro, mientras dejamos de saborear los momentos que ahora suceden y que pasan ante nuestros ojos sin ningún motivo aparente. El tiempo se nos escapa de las manos.

“El hombre es incapaz de matar al tiempo pero este siempre acaba matando al hombre”

-Anónimo-

El tiempo construye el presente

La vida es como un libro. El autor es el tiempo y las palabras somos nosotros. El pasado ya está escrito, el presente se está escribiendo y el futuro se escribirá. El tiempo constituye el pasado, el presente y el futuro pero para nosotros, solamente tiene una función: construir el presente.

Normalmente, solemos recordar el pasado: Experiencias emocionantes, nacimientos, pérdidas… Nos lamentamos por aquello que ha pasado, nos retorcemos en ese dolor que ya ha quedado atrás y, más veces de las deseadas, vivimos en un pasado que ya no volverá

Otras veces, pensamos en el futuro: Qué nos deparará, a qué nos enfrentaremos… La incertidumbre es un peso grande que nos ponemos sobre la espalda y que nos impide saborear el ahora.  Pero… ¿Os imagináis lo desastroso que podría ser para la humanidad que todo el mundo supiese la fecha exacta de su  muerte?

Puente

Parece que queremos tenerlo bajo control, cuando lo mejor que podemos hacer es vivirlo y experimentarlo plenamente en el momento presente. Sin dejar que las horas transcurran como si nada. Sin permitir que la vida pase por nuestras narices sin saborearla.

“El día tiene 24 horas para que hagas algo más que solo contarlas”

-Anónimo-

A todos nos encantaría volver al pasado para vivir de nuevo grandes experiencias, abrazar a quien ya no esté, corregir nuestros fallos o mejorar nuestros aciertos. Pero me temo que nada de eso es posible, ni lo fue ni lo será ya que ninguno de nosotros podemos controlar y manejar las horas a nuestro antojo.

Vivir en el ahora

Vivir  el presente es lo mejor que podemos hacer ya que es el gran privilegio que tenemos los seres vivos. Hay simples fallos del pasado que se pueden solucionar en un futuro como por ejemplo, dos personas que hayan discutido y que luego se reconcilien.

Pero la mayoría de lo ocurrido en el pasado, jamás se va a poder solucionar, como por ejemplo, la pérdida de un ser querido. Eso que ha ocurrido y que no se puede cambiar, tenemos que trabajar con ello para aceptarlo, pasar por un duelo en el que quizás no hemos querido ni pensar y seguir adelante.

De igual manera, preocuparnos por el futuro es algo en vano. Pues, lo bonito de la vida es vivir sin saber qué pasará mañana, para así saborear cada minuto que pasa. Además, el futuro siempre se construirá partiendo del ahora. De las decisiones que tomemos en el presente, de los caminos, errores, equivocaciones y aciertos que cometamos en este instante.

Prácticas como el Mindfulness o la meditación nos instan a disfrutar de un sorbo de café, de ser conscientes de nuestros pasos, de deleitarnos con ese jersey calentito que nos abriga en una fría noche de invierno.

Hombre practicando Mindfulness

Percatarnos de esas pequeñas cosas de las que no somos conscientes, nos permitirá alejarnos de los pensamientos sobre el pasado y el futuro, para disfrutar del ahora, del momento presente. Hay muchas cosas que puedes descubrir y que te pueden hacer inmensamente feliz.

“El pasado pasado es, el futuro es incierto, el presente está aquí y ahora”

-Danns Vega-

Nosotros formamos parte de la historia de la vida, mientras el tiempo nos lo conceda. Disfrutemos la vida al máximo porque todos nos lo merecemos. Pero eso sí, con pausas pero sin prisa. Centrándonos en cada momento. Viviendo en el ahora que es lo único real que existe.