Tiempo al tiempo

4 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz
Vivimos con prisa y en la carrera nos privamos de nuestro propio tiempo. Disfruta el presente mientras construyes el futuro.

Te levantas y, sin apenas tiempo, te preparas para ir a trabajar. Corres para alcanzar el transporte público. Pasas el día mirando el reloj mientras cumples una larga lista de obligaciones. Y, cuando quieres darte cuenta, estás apresurándote para cenar y poder acostarte temprano porque el día ha terminado. ¿A dónde ha ido el tiempo?.

De pronto es navidad de nuevo, y en seguida vuelve a llegar el verano. Sentimos que la vida vuela, que no llegamos a todo y que estamos desperdiciando un bien muy preciado. En efecto, nuestro tiempo es la posesión más valiosa con la que contamos y aún así no hemos aprendido a cuidarla. Lo queremos todo ya, vivimos apresurados y con la vista puesta en mañana.

No somos conscientes de la importancia de saborear cada segundo, de ser capaces de darle tiempo al tiempo y vivir en el ahora. De invertir este valioso recurso en las relaciones y actividades que nos hacen felices en lugar de malgastarlo cumpliendo expectativas ajenas. Aduéñate de tu tiempo y verás cómo tu vida cambia.

Puente

Frena y deja de correr

Desde que nos levantamos vivimos en una vorágine de compromisos, obligaciones y quehaceres diarios. Pasamos de una tarea a otra, casi en piloto automático, corriendo para llegar a todo lo que nos queda por hacer. Nuestra mente viaja constantemente entre asuntos pendientes y exigencias futuras. ¿Cuándo fue la última vez que saboreaste una comida sin prisa? ¿la última vez que disfrutaste con calma de algo tan sencillo como darte una ducha o caminar por la calle?.

Si el autobús se retrasa nos invade el estrés, si el semáforo está en rojo tratamos de cruzar lo antes posible, si alguien anda despacio por la calle nos ponemos nerviosos. Incluso cuando estamos enfermos sentimos que estamos perdiendo el tiempo, y no podemos evitar pensar en la cantidad de cosas que deberíamos estar haciendo en ese momento. No nos permitimos parar, ni siquiera para sanar.

Sin darnos cuenta nos estamos robando nuestro propio tiempo. No es de extrañar el aumento de ansiedad entre la población si no somos capaces de frenar la mente y poner los cinco sentidos en lo que nos rodea. Bajemos el ritmo y la exigencia: no va a ocurrir ninguna catástrofe si tardamos cinco minutos más en llegar a una cita o si nos tomamos diez minutos más para comer. En cambio, en nuestro organismo, contemplar el paisaje mientras caminamos o comer con calma, puede tener un efecto completamente beneficioso.

Hombre practicando Mindfulness

Dale tiempo al tiempo

Esta actitud de impaciencia se traslada también a nuestras expectativas. Queremos que las cosas sucedan de un modo determinado y necesitamos ver resultados casi de inmediato. Cuando estos se demoran nos desanimamos, frustramos y entristecemos. Pasamos gran parte de la vida angustiados porque algo no ocurre: aún no encuentro el trabajo que deseo, no tengo pareja todavía, nunca seré feliz.

Es necesario que aprendamos a vivir en el presente y a construir la felicidad en base a lo que nos rodea. Aquí y ahora estamos rodeados de personas y situaciones buenas. Tenemos grandes motivos para sentirnos bien, y aún así sufrimos por lo que aún no ha llegado. Dejemos de necesitarlo todo ya y aprendamos a darle tiempo al tiempo.

Trabajemos por el futuro que deseamos pero disfrutando siempre el camino que estamos recorriendo. El momento que vives ahora no volverá, implícate en él plenamente, disfruta todo lo que te ofrece. Deja que todo se acomode y suceda cuando llegue el momento y aprende a ser feliz ahora. 

Tu tiempo es un regalo, comienza a obsequiarte con él. No lo malgastes en actividades que te hacen infeliz o en relaciones sociales que te dañan y te drenan la energía. Emplea tu tiempo en cuidar de ti y de todo aquello que te hace crecer. Saca de tu mente lo que «deberías» estar haciendo y comienza a dar lugar a lo que verdaderamente te apetece hacer.

Presta atención a los colores del paisaje, a las voces de la gente, al tacto de la brisa en tu piel. Disfruta la compañía de tus seres queridos y encuentra momentos para conectar contigo mismo. El futuro llegará pero el día de hoy no volverá a repetirse. Por ello no tengas prisa, vive aquí y ahora. 

  • Csikszentmihalyi, M. (2010). Fluir: una psicología de la felicidad. Editorial Kairós.
  • Moñivas, A., García-Diex, G., & García-De-Silva, R. (2012). Mindfulness (atención plena): concepto y teoría. Portularia12, 83-89.