¿Tienes un mal día?

03 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Ana Couñago Sobral
 

¿Tienes un mal día? ¡No pasa nada! Todo el mundo tiene de vez en cuando un mal día, incluso varios. Es algo inherente a la vida y hay que saber cómo afrontarlo de la mejor manera posible. 

En estas situaciones, cada persona reacciona de una forma diferentes, unas se sienten tristes, otras abrumadas y otras muy enfadas. Algunas se repliegan e incluso niegan su existencia, y ciertas personas descargan su tensión en su entorno. ¿Te has planteado de qué manera actúas en un caso así?

Por supuesto, tu comportamiento variará en función de las circunstancias. Pero ¿te sientes bien ante la actitud que has tomado cuando ha pasado el temporal? Si la respuesta es negativa, puede que este artículo te ayude a solucionar este problema.

Cuando un mal día parece el fin del mundo

Hombre con cabeza de nubes por un mal día

Cuando la presencia de la adversidad te irrita tanto que despotricas contra el mundo, cuando algo te hace perder los papeles, cuando ante una dificultad te sientes mediocre o cuando crees que todas las desgracias recaen en ti, precisas tomarte un respiro y hacer un parón.

“Todo el mundo puede tener un buen día. El problema aparece cuando tenemos un mal día. Es entonces cuando nos ponemos a prueba. En un sentido tangible, un mal día, mucho más que un buen día, muestra nuestra verdadera esencia.”

-Arthur Golden-

 

Es entonces cuando debes pensar que el problema no está en lo que te ocurre, sino en cómo lo estás enfrentando, cómo lo estás gestionando. La cuestión es que dicha situación de dificultad, te está controlando a ti, no tú a ella.

Cuando esto ocurre, debes preguntarte: ¿no estaré haciendo una montaña de un granito de arena?, ¿es tan dramático lo que me ocurre?, ¿me ha pasado más veces?, ¿cómo lo solucioné?, ¿conozco a alguien que le haya ocurrido lo mismo?, etc.

Es decir, debes reflexionar sobre lo sucedido, siendo crítico contigo mismo y dejando a un lado el victimismo y las exageraciones. Piensa que, seguramente, otras personas están soportando penalidades, mucho más graves que las tuyas. ¡No eres el ser más desgraciado del planeta! 

Piensa en positivo

Mujer en bicileta pensando en positivo

Puedes seguir poniendo en la balanza todo lo negativo que tienes. Pero, ¿cuándo vas a poner en esa misma balanza la multitud de cosas que tienes positivas? ¿No crees que es hora de hacerlo? Cuando lo hayas hecho te darás cuenta que lo positivo pesa infinitamente más que lo negativo en la vida de cualquier persona, y la tuya no es una excepción.

 

Nadie se libra de tener un mal día, por eso debes aprender a manejarlos. Ello te ayudará a que seas tú mismo el que controle la situación y tu autoestima se afianzará. Claro que se seguirán presentando problemas, pero tu forma de abordarlos será desde la serenidad y desde el saber que estás haciendo lo correcto.

Esto no se consigue de un día para otro. De hecho, se necesita tiempo para dar los pasos adecuados hasta completar el camino de la positividad. De modo que, un mal día no te llegue a amargar la existencia o repercuta en tu relación con los demás. 

Por otro lado, también puede que tengas miedo y creas que no estás lo suficientemente preparado como para hacer frente a las dificultades. En este caso, debes salir de tu zona de confort. ¿Tendrías posibilidades de mejorar esa situación? ¿Por qué no utilizas todos tus recursos para solucionarlo?

“El éxito no está en vencer siempre sino en no desanimarse nunca”.

-Napoleón Bonaparte-

Todo lo comentado hasta el momento, son reflexiones que tal vez pueden ayudarte a tomar mejores decisiones cuando estás viviendo un mal día.