¿Tienes una personalidad egocéntrica?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 27 julio, 2018
Maria Prieto · 27 julio, 2018

La personalidad egocéntrica es un conjunto de características y conductas que suelen estar vinculadas a la arrogancia, la ambición y en algunos casos, al exhibicionismo. Quienes manifiestan este tipo de personalidad tienden a creerse el centro de las miradas, preocupaciones y atenciones de los demás. 

Así, el egocentrismo define a aquellas personas para las que la opinión de los demás no tiene importancia, enfatizando las propias. Cuando decimos que alguien es egocéntrico nos referimos a que esa persona solo ve el mundo desde su punto de vista, es decir, carece de la capacidad de empatizar y no les importa las consecuencias que sus actos tengan sobre los demás. Profundicemos.

El desarrollo de la personalidad egocéntrica

En los primeros años de nuestra vida, todos somos egocéntricos por el simple hecho de que todavía no hemos desarrollado la capacidad de pensar en los demás. Sin embargo, a medida que alcanzamos la madurez y nuestro sistema cognitivo se va desarrollando, en nuestra mente los otros se hacen visibles como individuos independientes.

El psicólogo suizo Jean Piaget estudió el egocentrismo como parte del desarrollo infantil. Observó que los niños pequeños parecen cognitivamente incapaces de asimilar la perspectiva de otra persona. Así, por ejemplo, cuando juegan al escondite tiende a taparse los ojos pensando que como ellos no ven, tampoco los demás podrán encontrarles.

Hombre creído

En la adolescencia, la personalidad egocéntrica se hace patente sobre todo en la relación con los iguales. Los jóvenes piensan que son más especiales y mucho más importantes que los demás. Esto les hace considerarse el centro de todas las miradas, ya que consideran que son los únicos que, por lo que dicen o hacen, despiertan interés. Además, se sienten incomprendidos porque creen que los demás, fundamentalmente adultos, no tienen, ni han tenido, sentimientos parecidos a los suyos.

Una vez hemos alcanzado la madurez, esa sensación de exclusividad se va desvaneciendo mientras se comprende que existen diferentes puntos de vista y perspectivas. No obstante, hay personas que mantienen como parte de su forma de ser ese rasgo egocéntrico, que en psicología se considera un sesgo cognitivo, es decir una distorsión en el procesamiento de la información que lleva a interpretar de forma errónea lo que sucede alrededor.

“El canal se complace pensando que los ríos no existen sino para traerle agua”.

-Rabindranath Tagore-

5 rasgos que definen la personalidad egocéntrica

Ahora que ya sabemos en qué consiste el desarrolla del egocentrismo y que de algún modo todos lo hemos experimentado en nuestra infancia y adolescencia, vamos a explicar las principales características que están presentes en la personalidad egocéntrica.

Falta de empatía

La falta de empatía en la personalidad egocéntrica implica una incapacidad o dificultad para salir de uno mismo y poder entender o sentir lo que experimenta otra persona.

La persona poco empática vive inmersa en su realidad e ignora el mundo de los demás, sus problemas y sus sentimientos. Mirará por su bien de manera egoísta y poco comprometida con su entorno y pensará que todos deben actuar, pensar y sentir como ella.

Metas inalcanzables

Los egocéntricos, debido a sus sentimientos de grandeza,se centran en la búsqueda constante del éxito, poder, amor y riqueza con el objetivo de estacar. Y por lo tanto, la lucha por alcanzar esas metas no realistas les suele conducir a la frustración.

En muchas ocasiones, esto acabará desembocando en una sobrecarga de estrés y ansiedad que afectará de forma negativa la autoestima. Además, sus objetivos inalcanzables repercutirán directamente en el entusiasmo futuro a la hora de plantearse nuevas metas.

Falta de autoestima

La personalidad egocéntrica se caracteriza por un gran disfraz de seguridad hacia los demás pero que en realidad oculta un profundo sentimiento de inseguridad y baja autoestima. La seguridad artificial que transmiten se debe a que creen que es cierto todo lo que piensan, por el simple hecho de que que sus opiniones valen más que las del resto.

Según el psicoanalista Erich Fromm, el egocentrismo se trata de un mecanismo de defensa; es decir, sería una estrategia psicológica inconsciente para no hacer frente a la realidad y mantener la autoimagen.

Mujer mirando por la ventana pensando que no puedo llorar

Exhibicionismo

La personalidad egocéntrica también se manifiesta en ciertas actitudes como la motivación por el placer de sentirse halagado y admirado. Esto suele observarse en el deseo excesivo de esperar ser recompensado con halagos por los demás y también en una necesidad permanente de acaparar atención.

Por otro lado, el egocéntrico precisa de una admiración incondicional a través del control de las ideas, acciones y comportamientos de los que le rodean.

Manipulación o chantaje emocional

Los egocéntricos utilizan el chantaje emocional y la manipulación continua para compensar sus sentimientos de inseguridad. Solo se interesan por los demás para obtener algo a cambio.

“Algunas personas no han entendido que la Tierra gira alrededor del sol, no de ellas”.

-Quino-

Como vemos, las características más comunes de este tipo de personalidad pueden suponer un problema tanto para la persona como para las relaciones que mantiene con los demás. No obstante, identificar el egocentrismo es el primer paso para gestionarlo y dirigirse hacia el cambio.