Todos transitamos por la curva del olvido, pero... ¿sabes qué es? - La Mente es Maravillosa

Todos transitamos por la curva del olvido, pero… ¿sabes qué es?

Francisco Pérez 19 julio, 2017 en Psicología 1032 compartidos

Fue Ebbinghaus (1885) el primero en estudiar de forma sistemática cómo olvidábamos a medida que pasaba el tiempo. Todos somos conscientes de este fenómeno de manera intuitiva, por eso repasamos aquella información que queremos guardar en nuestra memoria, evitando de esta manera que con el tiempo se borre. Así, todos nos deslizamos por la curva del olvido, aunque no sepamos explicitarlo de esta forma.

Lo más curioso es que para estudiar este fenómeno, que a todos nos sucede en mayor o menor medida pero con una forma parecida, Ebbinghaus fue su propio sujeto experimental. De esta manera terminó definiendo lo que hoy se conoce como la curva del olvido.

Como decimos, Ebbinghaus fue el primer psicólogo en estudiar científicamente la memoria o al menos fue el primero en intentarlo. Se formó en la Universidad de Bonn, donde obtuvo su doctorado en 1873. Además desarrolló toda su carrera como investigador de la memoria teniendo muy presente una idea: los métodos de análisis cuantitativos eran aplicables a los procesos mentales superiores.

Dicho de otra manera, Ebbinghaus pensaba que en psicología se podía medir y medir bien. Para ello no dudó en tomar como variable de referencia a una en la que todos medimos: el tiempo. En su caso, el tiempo de olvido.

Ebbinghaus

Realizó una gran cantidad de experimentos muy fiables para los instrumentos de control experimental con los que se contaba en la época. Con estos experimentos intentó describir el funcionamiento de nuestra memoria en base a una serie de leyes.

Por ejemplo, realizó una prueba con el fin de explorar la memoria, conocida como el “test de lagunas”, basada en la repetición de frases en las que se habían omitido voluntariamente algunas palabras. Con este trabajo no solo esperaba que se pudiera trabajar en la comprensión de la naturaleza del aprendizaje y el olvido, sino que tuviera un valor práctico en el terreno educativo.

“Ebbinghaus fue el primer psicólogo en estudiar científicamente la memoria”
Compartir

Muchas de las críticas que han recibido las conclusiones de sus investigaciones se basan en que su interés era más bien el de la adquisición de hábitos de repetición verbal en lugar del estudio de la memoria tal y como opera en situaciones de la vida diaria. Es decir, se le achaca que sus resultados están muy bien para unas condiciones controladas de laboratorio, pero que en la vida real nuestra memoria está sometida a condiciones que difícilmente se pueden replicar en un laboratorio, como la motivación, el repaso no intencional o la influencia del impacto emocional.

Entre sus obras destacan The Intelligence of School Children (1897), Memory (1913), Textbook of Experimental Psychology, vol. 1 (1902), vol. 2 (1908). Antes de hablar acerca de la curva del olvido, es necesario conocer algunos aspectos básicos sobre la memoria y el aprendizaje que nos ayudarán a comprender mejor la importancia de esta curva.

¿Qué es el aprendizaje?

No es fácil definir el aprendizaje formalmente porque existen muchas perspectivas diferentes. Cada una de ellas enfatiza una faceta distinta de este complejo proceso. Una definición de aprendizaje podría hacer referencia simplemente a la conducta observable.

Por ejemplo, el hecho de que alguien conduzca bien un automóvil indica que esa persona ha aprendido a conducir. Otra definición de aprendizaje podría aludir también a un estado de conocimiento interno que podría demostrarse, a su vez, poniendo ejemplos de cómo se cumple una teoría.

“El aprendizaje es un cambio inferido en el estado mental de un organismo, el cual es una consecuencia de la experiencia e influye de forma relativamente permanente en el potencial del organismo para la conducta adaptativa posterior”
Compartir

Muchos diccionarios definen este tipo de aprendizaje como “conocimiento adquirido mediante el estudio”. En el lenguaje cotidiano decimos conocer el alfabeto griego, los nombres de los huesos del oído interno o las estrellas de la constelación de Casiopea. Ambas perspectivas (conducta observable y estado interno) son puntos de vista importantes y compatibles en la teoría contemporánea del aprendizaje.

Así pues, el aprendizaje puede definirse del siguiente modo: “el aprendizaje es un cambio inferido en el estado mental de un organismo, el cual es una consecuencia de la experiencia e influye de forma relativamente permanente en el potencial del organismo para la conducta adaptativa posterior”.

Pájaros haciendo la forma de una cabeza humana

Los estudios de Ebbinghaus

Las leyes de la asociación influyeron de forma directa en el estudio del aprendizaje. No hay mejor ejemplo de esto que el trabajo de H. Ebbinghaus (1850-1909). Según Ebbinghaus, el desarrollo de una asociación entre dos acontecimientos mentales podría estudiarse mejor utilizando estímulos que estuvieran desprovistos de toda asociación previa.

Precisamente, buscando trabajar con estímulos que no tuvieran sentido, Ebbinghaus utilizó las llamadas sílabas sin sentido (BIJ o LQX) que él consideraba que no tenían significado inherente. Ebbinghaus invirtió mucho tiempo asociando un estímulo con otro, y, después, los recitaba.

Trabajando de esta manera y con este tipo de estímulos (sílabas sin sentido), puso a prueba de forma directa muchos de los principios de la asociación, desarrollados más de 100 años antes. Por ejemplo, determinó si los estímulos escritos juntos en la lista se asociarían con mayor firmeza que las sílabas que no se encontraban próximas entre sí.

La investigación de Ebbinghaus confirmó muchas de las ideas propuestas por primera vez por los empiristas británicos. Por ejemplo, que las asociaciones proactivas son más fuertes que las retroactivas (si la sílaba “A” precede a la sílaba “B”, entonces “A” evoca mejor el recuerdo de “B” que “B” el recuerdo de “A”). Interesante ¿verdad?

La memoria

Estudiar el aprendizaje es estudiar la memoria y, por lo tanto, también la curva del olvido. Piensa que el aprendizaje no sería posible sin la memoria porque cada ejecución de una reacción aprendida requiere el recuerdo (parcial o total) del ensayo anterior.

Fases de la memoria

Aquello que se guarda en nuestra memoria, aquello que aprendemos, pasa al menos por tres fases: codificación, almacenamiento y recuperación. En la primera fase de todo aprendizaje lo que hacemos es codificar la información, traducirla al idioma de nuestro sistema nervioso y en este idioma hacerle un hueco en nuestra memoria.

En segundo lugar, durante la fase de retención o almacenamiento, la información o el conocimiento persisten en el tiempo. En algunos casos esta fase puede ser bastante breve. Por ejemplo, la información en la memoria a corto plazo dura solo de 15 a 20 segundos, aproximadamente.

“Las tres fases de la memoria son: codificación, almacenamiento y recuperación”
Compartir

En otros casos, el almacenamiento de un recuerdo puede durar toda una vida. Esta forma de almacenamiento se denomina “memoria a largo plazo”. En tercer lugar, la fase de recuperación o ejecución es aquella en la que el individuo recuerda la información y efectúa la respuesta, ofreciendo una evidencia de haber aprendido con anterioridad.

Si la ejecución es adecuada respecto a los niveles mostrados durante la adquisición, decimos que el olvido es mínimo. Sin embargo, si la ejecución disminuye de forma significativa decimos que se ha producido olvido. Además, es muchos casos es sencillo cuantificar cuánto se ha perdido cuánto tiempo hemos tardado en perder una parte concreta de lo que en su momento codificamos.

Mujer con piezas de puzzle encima de la cabeza

¿Por qué se produce la curva del olvido?

Un reto fundamental de la psicología es comprender por qué los recuerdos persisten una vez son codificados o, por el contrario, por qué se produce olvido tras el aprendizaje. Existen varios enfoques que intentan dar una respuesta a estas preguntas.

Teorías del almacenamiento

Algunas teorías del almacenamiento se centran en lo que le ocurre a la información durante la fase de almacenamiento. Por ejemplo, la teoría del decaimiento afirma que el olvido se produce porque los recuerdos se debilitan, o decae su fuerza, durante el intervalo de retención. Es algo así como lo que les ocurre a las huellas de la arena de la playa.

Aunque algunas evidencias respaldan este punto de vista, pocos teóricos contemporáneos describen el olvido en términos del decaimiento de la memoria.

Por otro lado, la teoría de la interferencia afirma que el olvido se produce porque se adquieren elementos de memoria que compiten con otros durante el intervalo de retención. Por ejemplo, la adquisición de una nueva información puede hacer que olvidemos información anterior (interferencia retroactiva). Nos pasa cuando un problema tiene muchos enunciados y complejos en vez de uno y sencillo, al final nos perdemos.

Del mismo modo, la presencia de informaciones anteriores puede interferir en la expresión de una memoria formada recientemente (interferencia proactiva). Por ejemplo, recordaremos mejor el número de teléfono de alguien si se parece al nuestro.

“Pocos investigadores contemporáneos de la memoria describen el olvido en términos del decaimiento de la memoria”
Compartir

Teorías de la recuperación

Las teorías de la recuperación afirman que el olvido es la consecuencia de un fallo en la recuperación de información durante la fase de ejecución. Es decir, el elemento de memoria “sobrevive” al intervalo de retención, pero el sujeto simplemente no puede acceder al mismo.

Una buena analogía sería buscar en una biblioteca un libro mal colocado en las estanterías. El libro de halla en la biblioteca (la información está intacta) pero no puede encontrarse (el sujeto no consigue recuperar la información). Gran parte de la investigación contemporánea de la memoria respalda este punto de vista.

Mujer estudiando con muchos libros

La curva del olvido de Ebbinghaus

El simple paso del tiempo parece tener un efecto negativo sobre la capacidad de retención. Como ya hemos comentado, fue Ebbinghaus (1885) el primero en estudiar de forma sistemática la pérdida de información en la memoria con el paso del tiempo, definiendo la que se conoce como la curva del olvido de Ebbinghaus. El concepto “curva” hace referencia a la gráfica surgida a raíz de sus investigaciones.

Ya hemos visto que él mismo fue el sujeto de sus investigaciones y que el estudio consistió en aprender listas de trece sílabas que repetía hasta no cometer ningún error en dos intentos sucesivos. Posteriormente, evaluó su capacidad de retención con intervalos entre veinte minutos y un mes. A partir de este tipo de experimentos construyó su la famosa curva del olvido.

“Una de las conclusiones a las que llegó Ebbinghaus fue que el simple paso del tiempo tiene un efecto negativo sobre la capacidad de retención”
Compartir

¿Qué resultados obtuvo Ebbinghaus?

Estos resultados tratan de dar explicación a cuánto tiempo se puede conservar un contenido en la memoria si no se repasa lo suficientemente. Los resultados encontrados en sus estudios mostraron que el olvido se producía ya incluso tras los intervalos más cortos. Además encontró que, con material no significativo y por lo tanto sin asociación, el olvido aumentaba a medida que pasaba el tiempo, mucho al principio y más lentamente después. Así, si graficáramos esta información veríamos cómo la curva del olvido se ajusta a una curva logarítmica.

Así, la curva del olvido ilustra la pérdida de memoria con el tiempo. Un concepto relacionado es la intensidad del recuerdo, que indica cuánto tiempo se mantiene un contenido en el cerebro. Cuanto más intenso sea un recuerdo, más tiempo se mantiene.

Un gráfico típico de la curva del olvido muestra como en unos días o semanas se olvida la mitad de lo que hemos aprendido, a no ser que lo repasemos. También encontró que cada repaso permitía que el siguiente fuera más distante en el tiempo si queríamos conservar la misma cantidad de información. De manera que, si queremos recordar algo, a lo mejor el primer repaso deberíamos hacerlo a la hora, de manera que el siguiente repaso ya lo podremos hacer cuando haya pasado más tiempo.

Curva del olvido

La curva de la memoria tiene una pendiente muy acusada cuando se memoriza material sin sentido, como hizo Ebbinghaus. Sin embargo, es casi plana cuando se trata de experiencias traumáticas. Por otra parte, una pendiente poco acusada puede deberse, más que a las características de la información, a que se repasa de forma implícita (p.ej. al revivir experiencias, al utilizar el alfabeto al buscar en un diccionario).

Un ejemplo práctico de cuán rápido se olvidan los datos, y por lo tanto de la curva del olvido, si no hay repaso entre medias es el siguiente: un día después de haber estudiado y no haber repasado, puedes llegar a olvidar un 50% de lo estudiado. 2 días después, lo que recuerdas no llega al 30%. 1 semana después, tendrás suerte si logras recordar más de un 3%.

Bibliografía:

Tarpy, R. (2000). Aprendizaje: Teoría e Investigación Contemporáneas. Madrid: Mc Graw Hill.
Bower, G. Hilgard, E. (1989) Teorías del Aprendizaje. México: Trillas.
Francisco Pérez

Psicólogo General Sanitario. Director del centro Supera Psicología. Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la U.C.M.

Ver perfil »
Te puede gustar