Tratamiento con antidepresivos en el embarazo

15 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica Sara Viruega
En la actualidad, existen muchos estudios que identifican los riesgos de las depresiones no tratadas durante el embarazo, tanto para la madre como para el bebé. Así, vamos a intentar responder a las dudas más importantes y comunes en torno a este tema.

Los síntomas depresivos aparecen con frecuencia en el embarazo. Sin embargo, muchas veces no sabemos cómo tratarlos. En otros casos, la futura madre llega al embarazo en tratamiento por una depresión previa. Veamos qué influencia tienen los antidepresivos en el embarazo.

La depresión, ya de por sí, es un trastorno más común en mujeres que en hombres. De hecho, la prevalencia es aproximadamente del doble. La edad más frecuente se sitúa entre los 25 y los 44 años, lo que abarca prácticamente todo el periodo de fertilidad femenina en el que se suelen dar los embarazos.

Mujer con depresión

La depresión en el embarazo

Según algunos estudios, hasta un 70 % de mujeres presentan síntomas depresivos durante el embarazo. Sin embargo, la mayoría de ellos se pasan por alto y se confunden con los síntomas propios del embarazo. Algunos de los síntomas que pueden aparecer son:

  • Estado de ánimo depresivo.
  • Disminución del interés por cualquier actividad.
  • Pérdida de peso o aumento exagerado del mismo.
  • Insomnio o hipersomnia durante todo el día.
  • Fatiga y pérdida de energía.
  • Disminución de la capacidad de concentración.

Muchos de estos síntomas son frecuentes en cualquier mujer embarazada, especialmente en el primer trimestre. Sin embargo, cuando se prolongan en el tiempo o son muy acusados, podemos estar ante una depresión y no ante síntomas propios del embarazo.

Hoy en día, existen muchos estudios que alertan de los riesgos de las depresiones no tratadas durante el embarazo, tanto para la madre como para el bebé. Algunos de estos riesgos son, por ejemplo:

  • Abortos espontáneos.
  • Partos prematuros.
  • Bebés con bajo peso durante la gestación y al nacer.
  • Hipertensión arterial.

Algunas de las causas que se barajan para explicar estos hechos están relacionadas con el aumento de corticol y de catecolaminas en la madre depresiva. Esta variación puede alterar el flujo de sangre que llega al feto y producir irritabilidad en el útero.

Así mismo, la depresión previa al embarazo o los síntomas depresivos durante el mismo favorecen la aparición de la depresión postparto. Quizá esta sea más conocida popularmente y también, por ello, más temida. Por tanto, cabe destacar que evitar el tratamiento de la depresión tiene efectos que se prolongan en el tiempo.

Tratamiento con antidepresivos en el embarazo

La mayoría de mujeres que llegan al embarazo en tratamiento con antidepresivos por una depresión previa quieren suspender su tratamiento. Sin embargo, son precisamente estas mujeres las que más probabilidad tienen de sufrir episodios depresivos en el embarazo. Generalmente, en estos casos, se suele recomendar la continuación del tratamiento, aunque bajo la vigilancia del especialista.

En el caso de que los síntomas depresivos aparezcan durante el periodo de gestación, se puede optar, al menos inicialmente, por terapias no farmacológicas. Esto es muy común, especialmente, durante el primer trimestre de embarazo, en el cual los riesgos del tratamiento farmacológico son más altos. Algunos ejemplos son:

  • Terapia psicológica.
  • Estrategias de autoayuda.
  • Ejercicios de relajación.
  • Terapia cognitivo-conductual.

Respecto a las terapias farmacológicas, como en otros grupos terapéuticos, existen pocos medicamentos que hayan sido estudiados y considerados seguros durante el embarazo. No obstante, el especialista decidirá en cada caso el fármaco más adecuado para cada paciente en función de su historial clínico y prefiriendo siempre aquellos fármacos con menores riesgos.

Actualmente, los fármacos más usados como antidepresivos en el embarazo son los inhibidores de la recaptación de serotonina o ISRS. En general, estos fármacos son una buena opción terapéutica, especialmente fluoxetina, sertralina y citalopram. Se trata de una alternativa bastante segura, ya que no existe apenas evidencia de que puedan producir teratogénesis.

Algunos especialistas no recomiendan el uso de la paroxetina porque existen estudios de algunos niños con malformaciones cardíacas debido al tratamiento con este fármaco. Aunque no se considera que el riesgo sea alto, es preferible evitar este fármaco, si es posible.

Según un artículo publicado en la revista Evidencias en Pediatría, el tratamiento con antidepresivos en el embarazo puede aumentar el riesgo de autismo en el niño. Es estudio, en concreto, está hecho con antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina. Aún es necesario realizar más estudios, pero los especialistas recomiendan prudencia.

Antidepresivos

Conclusión

Los síntomas depresivos aparecen con frecuencia en el embarazo, aunque muchas veces no son tenidos en cuenta. Debido al riesgo de las depresiones no tratadas durante el embarazo, tanto para la madre como para el bebé, conviene estar alerta para detectar posibles casos.

Aunque siempre es preferible evitar el uso de fármacos durante la gestación, especialmente durante el primer trimestre, hoy en día existen alternativas bastante seguras, como algunos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, que el especialista puede recomendar según cada caso particular.

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  • Buñuel Álvarez, C., & Cuestas, E. (2016). El consumo de antidepresivos durante el embarazo podría incrementar levemente el riesgo de autismo.