Tus problemas te dan una oportunidad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 14 diciembre, 2015
Okairy Zuñiga · 14 diciembre, 2015

Una de las formas menos productiva e inútil de perder el tiempo es quejándonos de los problemas. Lo cierto es que a diario te encontrarás frente a situaciones complicadas y no puedes pasar la vida pensando en ello. En su lugar, te invito a que veas cada problema como una oportunidad para encontrar un nuevo camino.

Aquello que hoy parece tan difícil de superar, mañana lo puedes recordar como el momento clave de tu vida. En el peor de los casos, tus problemas te dan la posibilidad de tomar la responsabilidad de tu existencia y elegir qué rumbo llevar.

La diferencia entre problemas y oportunidades

La situación que resulta un problema para ti, puede ser una oportunidad para otro dependiendo de la perspectiva con que se vea. Quizás hoy te sientes desanimado porque te has quedado sin empleo y solo piensas en cómo pagarás las cuentas. ¿Te has dado cuenta que quizás lo único que necesitas es un cambio de mentalidad?

Laberintos de arboles

En lugar de concentrarte en las desventajas o contratiempos que esta situación te trae, procura concentrarte en ver sus ventajas. Toda situación te presenta siempre una oportunidad, pero no esperes que esta sea la opción más fácil.

Es probable que requieras de gran trabajo, pero el beneficio a obtener será positivo. Tal vez perder ese empleo al final te da la oportunidad de cambiar a la profesión que tanto te gusta o al terminar con esa relación de pareja tóxica, por fin descubres que tú eres el amor de tu vida.

Los problemas desarrollan tus habilidades

¿Cuántas veces has solucionado un problema con alguna habilidad que ni recordabas haber adquirido? Esto es común porque las situaciones complicadas te obligan a buscar alternativas de solución. Pero los beneficios de los problemas no terminan ahí, ya que también puedes adquirir otras habilidades.

La parte más positiva de los problemas es que te permiten crecer en todos los sentidos. Con el tiempo te das cuenta que aquello que creías imposible de vencer te dio la posibilidad de ver otras opciones. No te concentres en el problema, mejor sal y búscale alguna solución.

Elimina viejos comportamientos a través de tus oportunidades

Digamos que no hay ninguna habilidad que aprender o descubrir a través de tus oportunidades. En ese caso, quizás tengas ante ti la oportunidad de cambiar un viejo comportamiento que resulta dañino. Puedes no ser consciente de que ese comportamiento en particular te está afectando de forma negativa. Incluso, es posible que sepas que te afecta pero creas que no puedes cambiarlo.

Supongamos que hoy eres diagnosticado con alguna enfermedad como diabetes. Esta clase de padecimientos son controlables con algunos cambios de estilo de vida. Sin embargo, la forma en que vivimos y comemos no ayuda en mucho. Con el nuevo diagnóstico tienes dos opciones: seguir igual y empeorar o cambiar tus hábitos por otros más sanos. En el segundo caso habrás eliminado viejos comportamientos y la forma en que ves tu nueva situación ya no es tan negativa como al inicio.

Las oportunidades te dan la excusa para cambiar

Como ya te dije, la diferencia entre un problema y una oportunidad es la perspectiva desde el que lo vemos. Por fortuna, los problemas te dan excelentes excusas para cambiar aquello que no te gusta o te está dañando.

Mujer libre bailando

Hoy puedes tener la relación de pareja más disfuncional posible y gracias a ello ver que no estás con la persona que quieres. Cambiar implica toda clase de decisiones, desde aceptar que esa persona ya no es lo que quieres en tu vida hasta cambiar tu papel de víctima.

Los problemas son un mensaje de alerta que te envía la vida. A través de ellos te dice que no estás donde deseas, que no tienes lo que necesitas y que debes moverte por aquello que te haga reír.

Deja de huir de las oportunidades

No elijas una vida fácil y sin contratiempos. Seguro que esta te implica menos esfuerzos pero también te da menos satisfacciones. En lugar de ello, párate a descubrir las oportunidades que se te presentan y plántales cara.

Dales la oportunidad de que te saquen de balance y luego úsalas a tu favor convirtiéndolas en guías. Deja que te digan a dónde ir y descubre a través de ellas lo que quieres.