¿Cómo terminar con los comportamientos autodestructivos?

Okairy Zuñiga · 6 enero, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 11 marzo, 2018

Los comportamientos autodestructivos son todas aquellas acciones que llevamos a cabo en contra de nuestra salud física y/o mental. No necesariamente tienen que ser acciones violentas, pueden ser consumos excesivos de drogas, alcohol o comida. También pueden ser adicciones tales como adicción al juego, a las compras, a la pareja, etc.

Los comportamientos autodestructivos son implacables y a menudo difíciles de superar, más no imposible. La actitud correcta se basa en la voluntad de cambiar tus impulsos para tu propio beneficio y no por el hecho de ajustarte a tu entorno. El principal requisito para lograr este cambio es tomar la decisión de mejorar para nosotros mismos.

Cambiar los comportamientos autodestructivos requiere de ciertos elementos que vamos a ver a continuación. ¿Tendrás tú comportamiento autodestructivos en tu vida que se te pasan por alto?

La actitud correcta

Todos los excesos y abusos hacia nuestra persona son consecuencia de creernos responsables y culpables de algo. Inconscientemente consideramos que merecemos un castigo por algo que hemos hecho y nos auto-aplicamos la sentencia, causándonos daño de alguna manera. Por desgracia, los castigos que nos imponemos suelen ser mucho más severos que el daño causado, si es que realmente existe dicho daño.

La actitud correcta es no compararnos con nadie, no somos perfectos, pero los demás tampoco. El antídoto para este veneno de destrucción es la aceptación y el amor hacia uno mismo. Cuanto más te quieras, menos querrás destruirte.

Abrazarse a uno mismo

Asume tu responsabilidad

Deja de ser o más bien sentirte una víctima y lidera tu vida, reconociendo tus fallos y asumiendo la responsabilidad, sin destruirte en el intento. Pasa de sentirte impotente a tomar las riendas de tu vida. La victimización nos facilita el camino porque nos quita la carga de nuestras acciones pero no es saludable para ninguno de nosotros.

El único que sale perjudicado eres tú debido a la creencia de que no puedes hacer nada para cambiar lo que te sucede. Levanta la cabeza. Sal de tu zona de confort y asume la responsabilidad de tu vida. No eres víctima de nada.

En muchas ocasiones pensamos y tenemos la convicción de que la vida solucionará nuestros problemas. Preferimos esperar sentados en el sofá a que un buen día todo esté solucionado. Sin embargo, esto no es así. Como dice una famosa frase: «para recorrer mil kilómetros, debemos dar el primer paso». Por lo que si queremos terminar con nuestros comportamientos autodestructivos depende sólo y únicamente de nosotros. Y el primer paso, en muchas ocasiones, puede ser pedir ayuda a un profesional de la psicología.

Profundiza en el problema

Tener buena voluntad para detener los comportamientos autodestructivos no es suficiente. Reconoce cuáles son tus excesos y busca toda la información que puedas sobre ellos. Si consideras que no puedes solo contra tus problemas, acude con el psicólogo o con un coach que te asesore.

En ocasiones, llevamos tanto tiempo anclados en determinados comportamientos autodestructivos que los hemos normalizado hasta el punto de no verlos. La ayuda de un terapeuta nos permitirá darnos cuenta de aquello que está delante de nosotros, pero que no conseguimos ver.

La normalización de comportamientos autodestructivos puede llegar a ser tal, que no sólo no nos damos cuenta de ellos, sino al no percatarnos de su presencia, sufrimos estrés y ansiedad y somos incapaces de identificar su procedencia. Muchas personas con este tipo de conductas afirman que se encuentran mal pero no saben identificar el origen. Es por ello, un hecho fundamental aprender a conocernos e interiorizar en nosotros mismos.

Enfrenta la realidad

¿Cuál es el origen del problema? Alguna relación infructuosa, no te consideras capaz de afrontar las exigencias de la vida, te han herido más veces de las que quisieras recordar. No evites pensar en esto, analízalo todo y enfréntate. Si no te sientes capaz de hacerlo, busca ayuda entre tus amigos. La visión de ellos es completamente distinta a la tuya y eso puede resultar positivo.

Los comportamientos autodestructivos a veces son fruto de experiencias dolorosas que han atentado contra autoestima. Ante este hecho, nos sentimos tan heridos que nos hacemos daño a nosotros mismos.

Apoyo emocional

No te castigues… dejando de castigarte

Lo que quiero decir es que cualquiera de nuestros excesos, nos da placer aunque sea momentáneo, así que a priori puedes tener la sensación de que privarte de ese placer es otra forma de castigarte, lo cual no va ayudar mucho a tu propósito. Lo mejor es pensar que yo puedo beber todo el alcohol que me de la gana, pero elijo no hacerlo.

Tenemos la fuerza de voluntad suficiente para saber qué queremos hacer y qué no. No es que no podamos dejar de fumar o de beber. Es que en realidad no queremos hacerlo por diversos motivos en los que hay que indagar.

Lama Yeshe, en una analogía con el chocolate relata: «¡Oh, no! ¡Ahora ya no soy feliz!. Aunque ciertamente no es la ausencia de chocolate lo que nos hace infelices; son nuestras ideas fijas».. Lama Yeshe intentado darnos a entender que no es el alcohol o el tabaco o cualquier estímulo externo lo que nos hace felices, sino nuestra relación de apego con ello. Lama Yeshe prosigue: «Todos los placeres efímeros son así; y si la búsqueda de felicidad te produce asimiento emocional al mundo de los sentidos, entonces te encontrarás con mucho sufrimiento, porque no tienes ningún control sobre el mundo de los sentidos, ningún control de la transitoriedad».

Sin embargo, Yeshe nos da la clave: «¡Pero anímate! Hay otra clase de felicidad disponible, una honda y perdurable alegría de experiencia muda, una alegría que proviene de tu propia mente. Esta clase de felicidad está siempre contigo, siempre disponible. Cuando quiera que la necesites, siempre estará ahí». De esta forma, el hecho de abandonar conductas dañinas no consiste realmente en un autocastigo, al contrario, se trata del inicio de un nuevo camino hacia nuestra felicidad.

Haz lo opuesto

Un comportamiento destructivo se puede sustituir por uno constructivo, pero nunca por otro igual o más dañino. Para dejar de beber en exceso, lo que nunca debes hacer es comer en exceso. Como puedes ver, estos son extremos. Lo que hay que intentar es llegar a un punto de equilibrio.

¿Alguna vez te has sorprendido teniendo comportamientos autodestructivos? ¿Has sentido que merecías todo el daño que otros te hacían y que tú mismo te dedicabas? Ser consciente de esto y pedir ayuda es un primer paso para cambiar esta actitud. Nos merecemos lo mejor, si no nos cuidamos y respetamos nosotros, nadie lo hará. Aprendamos a querernos como nos merecemos.