Una puerta entreabierta es media felicidad

Cristina Medina Gomez · 31 agosto, 2015

Todos los que vivimos intensamente nuestra vida hemos tenido en algún momento frente a nosotros eso a lo que podemos llamar puertas entreabiertas. Y es que nuestra vida es un eterno ir y quedarse, pero también dejar ir y querer que algo o alguien se quede.

Sabemos que puede ser complicado, pero tenemos una sola oportunidad de vivir la vida y de buscar lo que nos hace ser felices dentro de ella.

Por ello, parte de nuestra felicidad recae en saber qué puertas debemos cerrar o cuáles debemos abrir por completo. Es muy saludable que recuerdes que una puerta entreabierta es media felicidad.

Cierra las puertas que no te aportan nada

Por injusto que nos parezca, a veces hay circunstancias, situaciones o incluso recuerdos que provocan que nos paralicemos en el presente más inmediato.

No avanzamos y no sentiremos que lo hacemos hasta que no dejemos ir eso que nos ata y, probablemente, nos hace daño. Cuanto antes seamos conscientes de qué es lo que nos hace mal, antes podremos seguir adelante.

“No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino simplemente porque aquello ya no encaja en tu vida. Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo, deja de ser quién eras y transfórmate en quién eres.”

-Paulo Coelho-

Cerrar puerta al pasado y abrirla a la oportunidad

Seguro que has sentido, por ejemplo, que alguien a quien querías mucho y en quien tenías plena confianza ha decidido irse o simplemente no lo ha decidido y se ha ido. Todo ha cambiado y el mundo nos parece más cruel por ello. Por diferentes motivos, eso que queríamos ya no está.

Cuando esto ocurre hay que aprender a dejar ir y cerrar la puerta al dolor. Llega un momento en el que el dolor ya no debe doler: las experiencias están para aprender de ellas y los recuerdos para saber quién eres, no para evitar que lo seas.

No permitas que aquello que frena tu vida lo consiga. Nuestro hoy no es el ayer y no podemos dejar que se haga el mañana si no nos hace felices: que nada ni nadie se quede en la puerta sin entrar ni salir.

Una persona que no quiere estar contigo, no te hace dudar de ello. Toma decisiones y haz que la tomen: ir o quedarse.

Decídete a abrir aquellas que quieres abrir

Nuestro presente no es solamente el que se estanca, sino también nuestro futuro. Y no solo provocan parálisis aquellas cosas que no dejamos ir, sino también aquellas que no dejamos llegar.

“Si la oportunidad no llama, constrúyele una puerta”

-Milton Berle-

Nos pasa que las situaciones desconocidas o nuevas nos dan miedo. No sabemos qué será de nosotros ahora que esa persona ya no está o si dejamos que alguien o algo llegue a nuestra vida y la ponga del revés.

Pero recuerda que, si sientes esto, es porque tu interior te está pidiendo que le des una oportunidad. La vida está para atreverse a vivirla, no lo olvides.

Así que abre puertas a nuevas experiencias, permite a aquellos que quieren quedarse que se queden. Puede ser la mejor posibilidad que tengas de ser completamente feliz.

Busca siempre tu felicidad completa

A veces podemos llegar a pensar que nuestras puertas al futuro están todas cerradas y que no hay nada dentro que nos haga sentir con fuerza.

Abrir la cerradura de nuestro corazón para sentir

Sin embargo, tu felicidad depende de ti y lo que pueden parecer puertas cerradas pueden resultar, en realidad, puertas abiertas. De hecho, en muchas situaciones, tenemos con nosotros lo que necesitamos y no nos damos cuenta de ello porque estamos convencidos de que lo que nos pasa no tiene solución.

Es muy beneficioso tener claro que nuestra vida no va a parar para que nosotros nos lamentemos por algo que ya ha pasado o para negarnos algo que necesitamos y no nos atrevemos a enfrentar. Nuestra vida va a seguir y tenemos que seguir con ella.

“Y cuando no puedas abrir una puerta recuerda que no siempre está equivocada la llave, que, a veces, lo está la cerradura, o quizá estás intentando abrir la puerta equivocada.”

-Marwan-