Virginia Woolf: biografía de un trauma silenciado

Sonia Budner · 8 febrero, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 8 febrero, 2019
La vida de Virginia Woolf es un reflejo de los silencios dañinos que han intentado encubrir, casi hasta nuestros días, el horror y las consecuencias devastadoras de los abusos sexuales en los niños. Una mujer de gran talento, pero destrozada por el silencio.

Hoy nos ocupamos de la trágica vida y la brillante obra de una de las autoras más importantes del siglo XX y una de las grandes renovadoras de la novela moderna. El nombre de esta magnífica escritora figura al nivel de otros grandes como: James Joyce, Franz Kafka o Thomas Mann. Innovó en sus obras con el uso de la profundidad del monólogo interior, recurso literario que manejaba a la perfección y que nos adentra en los pensamientos más íntimos de sus personajes. Hablamos de la fascinante Virginia Woolf.

Su vida es un reflejo de los silencios dañinos que han intentado encubrir, casi hasta nuestros días, el horror y las consecuencias devastadoras de los abusos sexuales en los niños. Su terrible historia quedó empañada en una neblina absurda. Se mantuvo que Virginia Woolf había heredado una enfermedad mental.

Se ha dicho que era demasiado sensible a los choques normales de la vida. Incluso, en nuestros días, continúa perpetuada la idea de que los abusos sexuales incestuosos de los que fue víctima desde niña no fueron el origen las psicosis sufridas a lo largo de su vida. Y que tampoco fue el motivo por el que terminó cometiendo suicidio. Afortunadamente, hoy podemos decir que todo esto era falso. El origen de la enfermedad de Virginia Woolf fueron los abusos sexuales y psicológicos sufridos desde muy tierna edad.

Acompáñanos a descubrir la vida y obra de una mujer revolucionaria, de una mujer que logró poner a un hombre en la piel de una mujer con Orlando y que se atrevió a reclamar su derecho a tener Una habitación propia.

Edad temprana

La pequeña Virginia Woolf nació en Londres, el 25 de enero de 1882, fruto de un matrimonio complicado, pero bien relacionado. Cuando llegó al mundo, sus padres ya tenían varios hijos mayores de matrimonios anteriores. Su padre fue un afamado editor, crítico y biógrafo.

Virginia no recordaría un solo día en que su madre le prestara atención ni que mantuvieran juntas algún momento a solas. Su padre fue una figura intimidatoria para ella. Su casa de la niñez, a pesar de ser un lugar de reunión de lo mejor de la literatura del momento, fue, para Virginia, una  jaula.

La temprana muerte de su madre, la de una de sus hermanas y, más tarde, la de su padre marcarían profundamente a Virginia. La pérdida de seres queridos es siempre traumática, pero en este caso, su padre había prohibido a los miembros de la familia nombrar bajo ningún concepto a las personas que habían fallecido. Comenzó, así, a forjarse una terrible mordaza para la joven Virginia, que fue obligada desde sus primeros años a no poder expresar emoción alguna.

Virginia Woolf con su padre

Su edad adulta

A la muerte de su padre, se traslada a vivir con sus hermanos y hermanas; en este momento, comienza a padecer complejos brotes psicóticos, que supera momentáneamente para volver a caer en ellos.

Su nueva residencia en Bloomsbury se convirtió en el centro de reunión de antiguos compañeros universitarios de su hermano mayor. Entre ellos figuraban intelectuales de la talla de Bertrand Russell. Todos ellos conformaban un grupo de excéntricos novelistas, poetas y pintores que sería conocido como el círculo de Bloomsbury. Allí, conoció al que, más tarde, se convertiría en su marido: Leonard Woolf.

Virginia Woolf contrajo matrimonio a los treinta años de edad. Había pasado ya en ese momento por varias crisis nerviosas que iban seguidas de profundos estados depresivos. Su marido llevaba un diario de sus estados emocionales. Virginia encontró en la literatura un refugio para dar vida a sus horribles vivencias y a sus emociones reprimidas.

La relación con su marido fue muy sólida, juntos crearon en 1917 la editorial Horgarth Press, que publicaría exitosamente las obras de Virginia Woolf y de otros grandes autores como como: Katherine Mansfield, T. S. Eliot, Sigmund Freud o Laurens van der Post.

Los abusos sexuales y el suicido

Virginia Woolf comenzó a ser víctima de abusos sexuales e incestuosos a los siete años de edad, a manos de sus dos hermanastros, ambos eran casi veinte años mayores que ella. Ocurría ya cuando sus padres todavía vivían y, aunque se ha dicho que Virginia nunca relató el atroz crimen que estaba sufriendo, es posible que tuvieran conocimiento del sufrimiento de Virginia.

Ella habló y escribió abiertamente sobre ello desde que tenía diez años. Fue un tipo de abuso tremendamente traumático, con y sin penetración, que perduró hasta que cumplió los veinticuatro años. Un secreto a voces que todo su entorno ignoró.

Virginia Woolf desarrolló una enfermedad mental conocida hoy como trastorno bipolar. Después de acabar el manuscrito de una última novela, Woolf cayó en una depresión parecida a las que había padecido en el pasado. El estallido de la Segunda Guerra Mundial y la destrucción de su casa de Londres empeoraron su condición, llegando a sentirse incapaz de trabajar.

El 28 de marzo de 1941, Woolf se puso su abrigo, llenó sus bolsillos con piedras y se lanzó al río Ouse cerca de su casa, acabando con su sufrimiento y silenciándose para siempre. Escribió una última carta a su marido que decía:

“Siento que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles. Y no puedo recuperarme esta vez. Comienzo a oír voces, y no puedo concentrarme. Así que hago lo que me parece lo mejor que puedo hacer. No puedo luchar más. Ya ves que no puedo ni siquiera escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Todo lo he perdido excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida durante más tiempo. No creo que dos personas pudieran ser más felices que lo que hemos sido tú y yo”.

-Virginia Woolf-

Virginia Woolf

La enfermedad mental de Virginia Woolf

Hoy en día, psicólogos, psiquiatras y educadores conocen y comprenden las graves consecuencias psicológicas que sufren los niños y adolescentes víctimas de abusos sexuales. Afortunadamente, multitud de estudios académicos avalan y confirman, por fin, que fueron los abusos sufridos a manos de sus dos hermanastros, con el consentimiento tácito de las personas que debían haberla protegido, la causa real de los trastornos mentales de Virginia Woolf, y no la herencia de una enfermedad mental ni su carácter pusilánime.

Hoy, por fin, podemos hablar claramente de lo que han sido los abusos sexuales en los niños. Es necesario terminar de una vez por todas con los peligrosos intentos de minimizar unos comportamientos y unas situaciones del todo intolerables e injustificables.

No hay razón de peso para suponer que Virginia Woolf heredara una enfermedad mental. Es mucho más plausible suponer que la responsabilidad de sus problemas emocionales debe ser asumida por quienes abusaron de ella, sexual e incestuosamente, y por aquellos que permitieron que sucediera.

El historial de victimización sexual de Virginia Woolf se ha revisado en formato de estudio de caso a la luz de la literatura actual sobre el impacto del abuso sexual infantil en el desarrollo humano. Muchos de los síntomas de salud mental que experimentó Woolf son consistentes con la literatura clínica del abuso sexual infantil. Comprender el caso clínico de Virginia Woolf es importante para los clínicos e investigadores interesados en la dinámica del abuso sexual infantil.

Pese a lo trágico de su vida, Virginia Woolf dejó una importante huella en la literatura y en la lucha de las mujeres por obtener igualdad frente al hombre. Con su famoso ensayo Una habitación propia, Woolf dejó claro el problema de las mujeres: no existía la independencia económica. Las mujeres necesitaban su independencia para, así, poder tener su propio espacio y, en el caso de Virginia, su propio lugar en el que escribir novelas con tranquilidad.

Con Orlando, se atrevió a poner a un hombre en la piel de una mujer para, así, mostrarle al mundo cómo una misma persona podría tener un camino más fácil siendo hombre que siendo mujer. Se atrevió a hablar de tabúes como la homosexualidad y la sexualidad. Otras obras destacables son: Las olas o La seora Dalloway. En definitiva,

Virginia fue una mujer castigada por su tiempo, por su entorno y por el silencio; pero que hoy nos sirve para no culpabilizar a la víctima y dar voz a las personas que sufren abusos.