5 claves para empezar a hacer ejercicio

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 30 mayo, 2018
David Sánchez · 30 mayo, 2018

Empezar a hacer ejercicio es a menudo uno de los pasos más difíciles. La pereza de los primeros días, o de las primeras semanas, puede provocar que no lleguemos a crear un hábito relacionado con el deporte y abandonemos la idea antes de tiempo.

Por ello, os mostramos algunas formas de vencer esas dificultades y esa pereza inicial para tener una mayor fuerza de voluntad y disfrutar de los beneficios que la práctica del ejercicio físico regular puede brindar a nuestro organismo. 

1. Define qué es para ti el ejercicio físico

La idea de “hacer ejercicio” no suele estar muy bien definida. Entre las diferentes formas de practicar deporte pueden estar: jugar al fútbol, bailar, correr, caminar, hacer yoga, ir al gimnasio, hacer natación, etc. Por tanto, para empezar a hacer ejercicio y crear un hábito será esencial determinar qué tipo de ejercicio queremos realizar. Debe ser uno que nos guste, que podamos incluir fácilmente en nuestro día a día y que nos brinde los beneficios que queremos conseguir.

Chica buscando la paz interior haciendo ejercicio

Así, si uno de nuestros principales objetivos es aumentar nuestra musculatura podemos apuntarnos a un gimnasio para hacer ejercicios con pesas. Si deseamos adelgazar, podemos recurrir a salir a correr con frecuencia y si deseamos aprovechar el tiempo dedicado al ejercicio físico para socializar y conocer gente nueva, podemos decantarnos por un deporte de equipo.

Además, definir el tipo de ejercicio supondrá marcarnos un objetivo claro. Por ello, no debemos pensar en salir a correr, sino fijarnos la meta de correr todas las mañanas durante 20 minutos en el parque de nuestro vecindario. De esta forma, un objetivo más definido y visible nos ayudará a centrarnos mejor en la actividad y cumplirla más fácilmente.

Empezar a hacer ejercicio será más fácil si elegimos una actividad que nos guste. De esta forma, podemos incluirla en nuestro día a día más fácilmente.

2. Comienza con un ejercicio fácil de hacer

Si no estamos habituados a practicar deporte, un ejercicio demasiado intenso puede agotarnos y hacer que sintamos rechazo ante la idea de repetirlo con frecuencia. Por ello, lo más recomendable será empezar por ejercicios sencillos y poco exigentes, que nos ayuden a ir creando el hábito sin que sintamos pereza al hacerlos. Poco a poco, podemos ir aumentando la intensidad del ejercicio a medida que nuestro cuerpo va adecuándose a la práctica.

3. Elige otro hábito a modo de recordatorio

Este paso será bastante importante para no olvidarnos de hacer deporte cuando nos toque. Un recordatorio nos ayudará a ser conscientes de cuándo es el momento de empezar a hacer ejercicio y a no saltarnos la actividad de manera inconsciente. El recordatorio debe ser otra actividad que ya hayamos convertido en hábito, ya que este tipo de actividad la tendremos tan interiorizada que no se nos olvidará.

A modo de ejemplo, podemos hacer ejercicio justo después de lavarnos los dientes, después de tomarnos un café por las mañanas o después de hacer la cama. Una vez elegido el recordatorio, podemos recurrir al consejo número 1, fijando un tipo de ejercicio claro, durante un tiempo determinado y en un ligar concreto.

4. Encuentra una recompensa saludable

Una buena forma de incentivarnos para hacer ejercicio puede ser encontrar una recompensa que podamos disfrutar tras realizar la actividad. De esta manera, podremos tener más facilidad para vencer la pereza inicial y sentirnos bien cuando terminemos la actividad, además de por el bienestar mental que ya nos proporcionará la propia práctica de ejercicio.

Sin embargo, lo importante en este punto será recurrir a recompensas saludables, como darnos un baño relajante, utilizar un jabón con un aroma especialmente agradable, tomar una infusión o dedicar unos minutos a escuchar algo de música. Por el contrario, fijar recompensas como fumar un cigarrillo o tomar un trozo de chocolate serán medidas altamente contraproducentes.

Mujer escuchando música

5. Lleva un registro de tus avances

Para ver mejor los resultados obtenidos a la hora de hacer ejercicio y que esto nos ayude a continuar con la rutina, podemos recurrir a métodos como hacernos fotos cada varias semanas o bien, a tomar medidas de los perímetros de nuestro músculos, como el bíceps, la tripa o los muslos.

Ver cómo adelgazamos o cómo ganamos masa muscular nos ayudará a ser más conscientes de los buenos resultados de nuestra actividad física, motivándonos para seguir adelante. Para poner en práctica esta medida, también podemos recurrir a aplicaciones móviles que nos den la posibilidad de llevar un registro más claro de nuestra actividad y de nuestra rutina de ejercicios.

Como vemos, empezar a hacer ejercicio no es sencillo porque tenemos que crear un hábito, pero proporciona numerosos beneficios. Seguir un estilo de vida saludable nos proporcionará energía y sobre todo, mejorará nuestro estado de ánimo.