5 razones por las que una psicoterapia puede fracasar

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 4 enero, 2018
Edith Sánchez · 4 enero, 2018

Una psicoterapia fracasa por diferentes razones, pero siempre ese fracaso es relativo. El solo hecho de haber iniciado el proceso ya es un paso adelante. La misma disposición a mejorar y el interés por hacerlo denotan amor propio y voluntad de estar mejor.

No es fácil tomar la decisión de exponer todo tu mundo interior a una persona que no conoces. Sabes que es un profesional, pero eso no elimina el hecho de que todos, o la menos la mayoría, necesitamos un mínimo grado de confianza o de afinidad para compartir nuestros sentimientos. Si buscamos un psicoterapeuta, lo hacemos porque sentimos que necesitamos ayuda. Pero a veces, simplemente pasa “algo” y no logramos que ese proceso sea exitoso.

Sin importar cuál sea la razón por la que la psicoterapia fracasa, siempre se debe volver a intentar. En el mundo de lo humano nada funciona con total perfección. Lo más importante, en todo caso, es nuestra decisión de estar mejor. Y siempre es bueno tener en cuenta cuáles son las principales razones por las que una psicoterapia fracasa. Esto nos puede ayudar a evitar que ocurra. Estas son cinco de ellas.

El gran descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden alterar sus vidas al alterar sus actitudes mentales”.

-William James-

1. Falta compromiso

El principal protagonista en una terapia psicológica es aquel que en algunos enfoques se llama “paciente” y en otros “analizante” o “cliente”. No importa de qué clase de escuela se trate, en todos los casos la persona que acude a una psicoterapia debe tener un compromiso básico. Ese compromiso es, sobre todo, consigo mismo.

sesión donde la psicoterapia fracasa

Se refleja con la asistencia puntual a las sesiones y con poner todo lo que sea posible de su parte para superar sus problemas. Querer, con honestidad, encontrar las razones y los caminos que le lleven a superar sus dificultades. Lamentablemente, no siempre es así.

2. Se espera demasiado del psicoterapeuta

Una de las razones más frecuentes por las que una psicoterapia fracasa es una expectativa demasiado elevada en relación con el terapeuta. Hay quienes esperan de él todas las respuestas para sus dificultades. Nada más equivocado que esto.

El psicoterapeuta no es un mago, ni un sabio, ni un vidente. Tampoco es un guía, en sentido estricto. Su papel es el de acompañar y enmarcar el proceso que le permite a una persona conocerse mejor. Está entrenado para ayudar a quien le consulta, el objetivo es que interprete de una manera más objetiva o inteligente lo que le ocurre. Estrictamente, no tiene el poder de cambiar la vida de nadie.

3. Las resistencias son muy fuertes

Es usual que tendamos a apegarnos a nuestros problemas y también a las formas erróneas de resolverlos. Todo problema, por grave que sea, ofrece beneficios secundarios. Por ejemplo, victimizarse contribuye a justificar la inacción o la falta de decisión para cambiar de vida. Por eso siempre nos cuesta trabajo abandonar nuestros problemas.

A eso se le llama “resistencia”. En la mayoría de los casos es una realidad inconsciente o pre-consciente. Las resistencias llevan a, por ejemplo, abandonar las sesiones cuando se alcanzan puntos álgidos. Muchas veces la psicoterapia fracasa porque quien acude a ella no logra vencer esas resistencias al cambio.

hombre pensando en que la psicoterapia fracasa

4. Si hay motivaciones equivocadas, la psicoterapia fracasa

El espacio terapéutico permite revisar la forma el la que pensamos, sentimos o actuamos. El objetivo es identificar los factores que generan el malestar que nos lleva a consulta. También identificar otras maneras de abordar nuestra realidad personal, para construir una vida más plena y satisfactoria.

Sin embargo, no siempre las personas consultan motivadas por esos propósitos. A veces lo hacen porque desean resolver un problema puntual. No quieren explorar dentro de sí mismos, sino encontrar la fórmula para solucionar un impasse. Por ejemplo, desean que su pareja cambie y van a consulta para que les digan cómo lograrlo. Una psicoterapia fracasa si parte de una motivación de este tipo.

5. Mala relación con el psicoterapeuta

La relación que se establece en psicoterapia es de tipo profesional. Sin embargo, esto no elimina el hecho de que se trata de un vínculo entre dos seres humanos. Como tal, no hay garantía de que haya eso que llamamos “química” o buen “feeling”. La psicoterapia fracasa en algunas ocasiones por ese factor.

ilustración donde la psicoterapia fracasa

Una buena psicoterapia es un regalo que toda persona debería darse alguna vez. No es algo que vaya a solucionar todos sus problemas ni a garantizarle la felicidad. Nadie la tiene garantizada. Sin embargo, sí se trata de un espacio que permite repensarse y renovarse. Hacer una limpieza en nuestro mundo interior y poner algunas cosas en orden. Incluso si fracasa, siempre deja algún aporte.