7 claves para luchar contra la depresión postvacacional

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 8 septiembre, 2018
Marián Carrero Puerto · 8 septiembre, 2018

Se acerca el final de nuestro querido verano, el de las “cervecitas” frías y el “pescaíto” frito, el de estar tumbados en la arena de la playa en nuestro “vuelta y vuelta” al sol, …y toca volver a la rutina y luchar contra la depresión postvacacional.

Luchar contra la depresión postvacacional no es tarea fácil y más después del ritmo que hemos llevado durante las vacaciones, de esos excesos que hemos tenido: el dormir hasta tarde, beber alcohol más de lo habitual, la alimentación alterada… Un descontrol que el resto del año no nos podemos permitir.

Por otro lado, que no sea tarea fácil luchar contra la depresión postvacacional no lo convierte en imposible, así que hoy daremos algunas claves para regresar a nuestro ritmo de vida habitual y que el este proceso de vuelta no sea una cuesta con demasiada pendiente.

“Cuando te gusta tu trabajo, todo los días son vacaciones”.

-Frank Tyger-

¿Qué es la depresión postvacacional?

La depresión postvacacional es un síndrome experimentado por algunas personas tras la vuelta de vacaciones y que toma precisamente el nombre de esta circunstancia. Aclarar que no hablamos de una depresión como tal, sino como un estado de ánimo de valencia negativa en el que la nostalgia la tristeza o la apatía predominan.

Este síndrome no es una patología, sino un “trastorno adaptativo” en el que la persona que lo sufre tiene una sintomatología, en la mayor parte de los casos subclínica, frente a un estresor específico, la vuelta al trabajo o a la rutina. El nivel de tensión ha disminuido mucho y ahora es necesario volver a recuperarlo para hacer frente a las demandas del día a día.

Hombre con depresión en la consulta

Comenzar de nuevo la rutina, el trabajo, el cuidado de los niños, el colegio, los estudios, etc. puede llegar a producir irritabilidad, desánimo, tristeza, apatía o problemas para dormir.

Se calcula que un 30% de los trabajadores sufre o va a sufrir un síndrome o depresión postvacacional durante las próximas semanas en España.

“Ningún hombre necesita tanto unas vacaciones como la persona que acaba de tomarse unas”.

-Elbert Hubbard-

Claves para luchar contra la depresión postvacacional

1. Levantarse pronto unos días antes de reincorporarse 

De esta manera, a la persona le resulta más fácil la vuelta al día a día, ya que se adapta con anterioridad a los horarios habituales.

2. No volver el último día de vacaciones

Al igual que la medida anterior, esto ayuda a la persona a aclimatarse de forma más paulatina a su vida laboral y cotidiana.

3. Dividir los días de vacaciones

Son más propensas a sufrir síndrome postvacacional las personas que tienen periodos vacacionales más largos, por eso es aconsejable dividir estos días en la medida de los posible, a lo largo del verano, para hacer la vuelta a la rutina menos abrupta.

4. Ver el lado positivo

Practicar mindfulness u otro tipo de técnica meditativa en intervalos regulares puede alejar a pensamientos erróneos o ideas irracionales, fuentes de ansiedad. Si se interpreta de forma positiva el fin de las vacaciones, resultará más sencillo. Esto es posible si se evita pensar que la vuelta supondrá una carga y se enfoca desde otra perspectiva.

5. Poner el despertador cinco o diez minutos antes

Sobre todo los primeros días de readaptación, el salir antes de la cama ayuda a tener más tiempo para organizarnos, evitando así prisas y estrés.

“Unas vacaciones perpetuas es una buena definición del infierno”.

-George Bernard Shaw-

Mujer apagando el despertador

6. No cargarse de trabajo el primer día 

En línea con el punto anterior, para hacer más llevadera la vuelta es mejor hacerlo de forma paulatina, poco a poco, empezando por tareas que no supongan un nivel alto de presión.

7. Realizar actividades saludables días antes

Finalmente, aunque no sea algo directamente relacionado con el trabajo o el quehacer diario, hacer deporte y llevar una buena alimentación, mejor si es días antes a nuestra incorporación, mejora nuestra capacidad para adaptarnos.

Además de ayudarte a liberar endorfinas (unas pequeñas proteínas responsables de hacernos sentir felices, optimistas y relajados), el deporte hace posible que tu mente se libere del estrés al concentrarse en la ejecución del ejercicio físico.

En definitiva, lo más importante es hacer que el cambio de las vacaciones a la rutina invernal sea lo menos brusco posible, afrontarla con actitud positiva para hacer frente al poco aliento que puede inspirarnos “la vuelta a la realidad” después de las vacaciones.

Lavilla Rayo, J. (2012). Síndrome postvacacional. Clínica Universidad de Navarra.