¿Por qué actuamos a veces de modo irracional?

14 abril, 2014
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
A veces nos extraños por actuar de forma irracional, siendo los seres humanos portadores de la razón y el pensamiento. Si quieres conocer la explicación sobre por qué hacemos lo que hacemos, continúa leyendo este artículo

Seguro que te ha pasado alguna vez: has actuado de modo irracional. Has hecho algo de modo espontáneo, como tomar una decisión equivocada o cometer un acto del que siempre acabas arrepintiéndote. No es preciso ser un adolescente para realizar acciones que escapan a todo entendimiento, incluso al tuyo propio.

Actuaste de modo irracional porque puede que en aquel momento te encontraras en un contexto que te empujó a hacer una determinada cosa. O, es posible que tu estado emocional te demandara reaccionar de una manera que no era precisamente la más adecuada.

Las personas somos criaturas complejas aparentemente dotadas de equilibrio y racionalidad, pero la verdad es que no siempre es así. Además, buscar la justificación de nuestros actos cuando estos son irracionales siempre cuesta. Sin embargo, hay varias explicaciones al respecto que vale la pena repasar para entender por qué suceden estos comportamientos. ¿Te gustaría saber más?

¿Por qué actuamos de modo irracional?

Hombre con criptomnesia, irracional

No siempre podemos saber las causas por las que alguien actúa de modo irracional. No obstante, gracias a la investigación, podemos acercarnos bastante al fondo del asunto.

1. Efecto halo

El efecto de halo es un sesgo cognitivo muy frecuente. Busquemos un ejemplo: nos gusta una persona. No la conocemos demasiado pero lo poco que sabemos de ella es suficiente para creer que todo lo que haga, diga y piense es igual de positivo y bueno.

Construimos una serie de auto-interpretaciones que no siempre se ajustan a la realidad, pero la atracción que ejerce sobre nosotros dicha persona, es suficiente para pensar que es tan buena como los sentimientos que nos provoca.

Todo ello nos induce a realizar actos y comportamientos que quedan justificados por el efecto de halo, por pensar que estamos haciendo cosas por alguien que de verdad merece la pena. Es sin duda uno de los errores más recurrentes, y que nos puede suceder en cualquier momento.

Ejemplo de efecto halo, hombre juzgando por apariencia

2. Disonancia cognitiva: Cuando la mente actúa frente a lo irracional

Nuestra vida y realidad están llena de contradicciones. Es lo habitual y lo esperable. Hay personas que saben afrontar estos hechos con normalidad, interpretarlos y actuar de acuerdo con principios adecuados, sin hacer daño a nadie.

Sin embargo, otras personas pueden no soportar esta ambivalencia, les produce ansiedad e inquietud. ¿Cómo mantener dos ideas contradictorias en la mente? Pongamos un ejemplo bastante ilustrativo. Uno ama a su pareja, a la persona con la que convive.

Sin embargo, se siente muy atraído/a por un compañero de trabajo. Tanto es así que termina traicionándole. ¿Cómo soportar esa disonancia? “Yo amo a mi pareja, sin embargo la estoy engañando”. Las personas que no saben afrontar la realidad y que prefieren quedarse con la disonancia, acabarán buscando una explicación que los beneficie: he engañado a mi pareja por que él/ ella no me quería lo suficiente.

Se trataría pues de pequeñas auto-justificaciones con las que mantener nuestra propia integridad. Un modo de sentirnos bien, a pesar de no actuar de modo correcto.

Mujer aburrida por hacer siempre lo mismo

3. Obediencia ciega a la autoridad, aunque la orden sea irracional

Existen muchos experimentos, como el realizado por Stanley Milgram, que nos muestran cómo las personas somos capaces de seguir la estela de una determinada persona o grupo, aun cuando sus ideas entren en conflicto con nuestros propios principios y valores.

¿Por qué ocurre esto? Tal vez, por la necesidad de formar parte de un grupo, por presión, por comodidad, por no ser diferente. Por mantener la misma idea o comportamiento al colectivo que uno pertenece. Realidades bastante impactantes que suelen darse muy a menudo en nuestro día a día, en pequeña o gran escala.

En conclusión, puede que, en alguna ocasión, incluso nosotros mismos nos hayamos visto presionados o inducidos por un grupo de personas a realizar algún acto irracional de mayor o menor importancia. Algo de lo que aún hoy, nos preguntemos por qué razón llegamos a hacerlo. La obediencia a la autoridad sería tal vez una sencilla explicación.

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