Ansiedad social: un trastorno que no para de crecer

Temor intenso y persistente a ser observado y juzgado por los demás. Miedo a enfrentarse a situaciones sociales en general. Son dos de las características más representativas del trastorno de ansiedad social.
Ansiedad social: un trastorno que no para de crecer
Cristina Roda Rivera

Escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera el 24 Abril, 2021.

Última actualización: 24 Abril, 2021

Cierto nivel de ansiedad social es esperable en situaciones novedosas o en las que tenemos que ser necesariamente el centro de atención, como cuando tenemos que realizar una exposición. Es algo normal y hasta adaptativo, pues nos prepara para situaciones novedosas y hace que no seamos demasiado impulsivos.

Sin embargo, hay personas en las que esta sensación se da de una manera más intensa, frente a eventos no esperables o con mucha frecuencia. Por ejemplo, ante situaciones en las que deben interactuar con miembros que no son de su familia, llegan a experimentar un nivel de sufrimiento alto.

Marcado el contexto, otro de los puntos importantes a la hora de realizar el diagnóstico de ansiedad social (también conocido como fobia social) es la interferencia de esta ansiedad o de la anidación de la propia ansiedad en la vida cotidiana. Profundicemos.

La ansiedad social, ¿qué es?

Las personas con ansiedad social experimentan un temor excesivo e irracional ante situaciones sociales que no son un peligro real para su vida ni su integridad personal. Pueden mostrar conductas de evitación sutiles, como sentarse atrás en una actividad de grupo, no hacer preguntas en una reunión o pedir disculpas cuando no existe razón para ello.

Por otro lado, los estudios sobre población nos dicen que la ansiedad social no ha dejado de crecer en los últimos años. Los adolescentes cada vez tienen menos interacciones en vivo con sus iguales en ambientes no regulados o guionizados, como las clases, deporte o actividades extraescolares.

Esto produce entornos sociales de apoyo mucho más frágiles e incluso proyectan carencias en determinadas habilidades sociales que son fundamentales en los adultos, de manera especial en el mundo laboral.

Mujer con ansiedad

Respecto a los niños, hay cuatro aspectos importantes para su diagnóstico:

  • El temor se observa en situaciones sociales con iguales y no solo en presencia de adultos.
  • Sus habilidades para relacionarse con los familiares deben ser normales y existir desde siempre.
  • Pueden no ser conscientes de que su temor es excesivo e irracional.
  • Al igual que los adultos, deben presentar los síntomas durante un mínimo de 6 meses.

Para Mattick y Clarke, existen dos aspectos de la fobia social: ansiedad ante la interacción social y temores al escrutinio. El término ansiedad ante la interacción social se refiere a ansiedad que se experimenta cuando se conoce y se habla con otras personas, pudiendo ser estas del sexo opuesto, desconocidas o amigas.

Diferencias entre el trastorno de ansiedad social, el trastorno de la personalidad por evitación y la timidez

Se define la timidez como malestar e inhibición en presencia de otras personas. Es una tendencia o predisposición duradera y no simplemente una reacción ante algunas características temporales y específicas. La timidez como rasgo en la propensión a responder con ansiedad e inhibición en la mayoría de contextos sociales.

El trastornos de ansiedad social (TAS), el trastornos de personalidad por evitación (TPE) y la timidez incluyen todas la vergüenza y el ridículo como sentimientos asociados. Sin embargo, existen diferencias importantes entre lo que representan los dos términos. Aunque hay similitudes somáticas y cognitivas, existen también diferencias:

  • El grado de deterioro social y laboral en el TAS tiende a ser mayor que en los tímidos.
  • La timidez suele tener un comienzo más temprano que la ansiedad social.
  • El TAS es una condición crónica, mientras que la timidez podría ocurrir en épocas tempranas de la vida y luego desaparecer.
  • La evitación tiende a asociarse mucho más con el TAS que con la timidez y la gravedad de dicha evitación es mucho mayor en TAS que en la timidez.
  • En el trastornos de personalidad por evitación existe un miedo al rechazo y escrutinio igual que en la ansiedad social. Esta forma evitativa de comportarse se observa casi como un rasgo de personalidad desde la infancia, suele asociarse con más problemas comórbidos y existe una dificultad mayor en el abordaje del problema, ya que se evitan un mayor número de situaciones, más allá de las sociales.

Características clínicas del trastorno de ansiedad social

Las características clínicas de la ansiedad social son las siguientes.

Características conductuales

Los sujetos con trastorno de ansiedad social temen o evitan situaciones en las que es posible la observación por parte de los demás. Hay dos componentes conductuales que sobresalen cuando están implicadas la mayoría de las situaciones sociales: el déficit de habilidades sociales y la conducta de evitación.

Se muestran callados o poco habladores, con una intranquilidad observable. Muestran vigilancia y alerta constantes. Se distancian de las situaciones sociales.

Aspectos cognitivos

Suelen dirigir la atención a la información relacionada con el fracaso social. Muestran mayor sensibilidad a la ansiedad que los grupos de control no clínicos y puede ser que esta sensibilidad les lleve a sobreestimar la visibilidad de la ansiedad que sienten.

Los personas con TAS se entregan a diálogos internos negativos que desvían la atención de otras señales incluidas en su actuación. Puede ser que estos individuos perciban los aspectos positivos y negativos de su conducta, pero sobreestimen el grado en que las deficiencias conductuales deterioraran la impresión general que causan en los demás.

Aspectos fisiológicos

Palpitaciones, sudor, tensión, náuseas, visión borrosa, escalofríos, sensación de hormigueo y parestesia o entumecimiento. En los niños es común encontrar que se les hace un nudo en la garganta. Las personas con TAS parecen estar especialmente afectados por síntomas como sonrojarse, temblar y sudar.

Epidemiología y curso

La prevalencia a lo largo de la vida está entre el 3-13 %. Se puede identificar como uno de los trastornos mentales más comunes y que más crecen. Estados Unidos es el que presenta las mayores tasas de prevalencia. Aunque para la OMS sería igual en hombres y mujeres, no todos los estudios están de acuerdo con este dato.

El TAS suele aparecer en la mitad de la adolescencia (12-18 años). Una vez adquirido el TAS, es continuo y dura toda la vida. Su desarrollo suele ser gradual, pero también puede seguir a una experiencia estrenaste o humillante. Cuando el comienzo es gradual, muchos sujetos no pueden recordar de forma específica el comienzo.

Intervención frente a la ansiedad social

Las psicoterapias cognitivas conductuales han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la ansiedad social. Una intervención que puede estar ligada o desligada de un contexto clínico.

Dicho de otro modo, la persona puede no cumplir los criterios diagnósticos de trastorno de ansiedad social, pero esto no inhabilita al clínico para facilitarle herramientas que ayuden a la persona a reducir la tensión en situaciones que para ella son potencialmente estresantes.

En este contexto, una de las técnicas más empleadas es la exposición progresiva. Gracias a la relajación y al trabajo realizado en paralelo sobre los pensamientos y emociones que siente la persona, el terapeuta establecerá una lista de objetivos a alcanzar a lo largo de la terapia.

El objetivo final es que el paciente se enfrente a sus mayores miedos sin ansiedad.

Hombre en terapia por ansiedad social

Más allá de la incomodidad social…

La ansiedad social puede existir de forma natural en algunas situaciones o puede concurrir en un mismo sujeto en algunas situaciones sin que interfiera con su desempeño. Sin embargo, como hemos explicado el trastorno de ansiedad social va mucho más allá de la leve incomodidad social por hacer tareas en grupo.

Es una evitación crónica de actividades y realmente la exposición al grupo se siente como una demanda a la que no se puede responder, con manifestaciones de malestar profundo que puede derivar en mareo, entumecimiento o bloqueo.

Es importante observar a los adolescentes o adultos jóvenes que empiezan a tener este tipo de manifestaciones. Que resuelvan el problema en un área social no quiere decir que la ansiedad social deje de ser una interferencia en otras situaciones.

Por ejemplo, podemos alcanzar picos mucho menos elevados de ansiedad social en contextos deportivos y aparecer en el entorno del trabajo, por no haber trabajado aspectos relativos a la anticipación de un escrutinio, pero sí otro elementos. Es por eso que la terapia en la ansiedad social debe implementar medidas que persigan la extensión de los logros a todos los contextos.

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Licenciada en Psicología por la Universidad de Almería. Máster en Intervención Psicológica en Justicia, Salud y Bienestar Social por la UCO. Máster PIR enAcademia APIR. En el año 2010 hizo prácticas en diversos centros de Salud de Córdoba y provincia (psicóloga para el Instituto Provincial de Bienestar Social de Córdoba). Trabajó como psicóloga y educadora de la salud enAsociación Emet Arcoiris y como coordinadora de psicólogos en Menteágil, En los años 2017-2018 fue psicóloga y formadora para escuelas infantiles (Barcelona, empresa Talkabout). Junto al psicólogo José Olid redactó un libro sobre terapias de tercera generación. Actualmente, dirige un proyecto @psicotiadanas, asesoramiento psicológico online.