Ansiedad y visión borrosa: ¿a qué se debe?

22 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
A veces, cuando vivimos situaciones de ansiedad o elevado estrés, es común percibir cómo se nubla nuestra visión o se vuelve algo más borrosa. ¿Te ha pasado alguna vez? Te explicamos a qué se debe.

Ansiedad y visión borrosa suelen estar relacionadas. Si esto es así se debe al gran caleidoscopio de síntomas, manifestaciones y complejos procesos asociados a esta condición psicológica. Hay quien siente más la presión en el pecho, otros se quejan del dolor de estómago o las molestias musculares… Y muchos padecen estas alteraciones visuales.

Ahora bien ¿de qué se trata? ¿cómo diferenciarlo de un problema ocular? La clave se centra en que esa experiencia surge siempre cuando la persona pasa por un momento de gran intensidad emocional. La visión borrosa, como la visión de túnel, no aparece en reposo; por término medio, suele ser un síntoma más de los ataques de pánico.

Por otro lado, también es común que surjan, a su vez, otro tipo de sensaciones o curiosas alteraciones, como ver flashes, sentir pulsaciones en el ojo, ver sombras, sentir que la visión se vuelve excesivamente luminosa, casi onírica… Todas estas descripciones suelen estar ligadas a estados de gran estrés y ansiedad. Lo analizamos.

Chico apoyando cabeza en la mano sufriendo ansiedad y visión borrosa

Ansiedad y visión borrosa: manifestaciones, causas, tratamiento

Todos tenemos claro que ante cualquier problema de visión lo más indicado es consultar siempre con el oftalmólogo. Sin embargo, hay manifestaciones que entran dentro de lo peculiar, de eso que ocurre de vez en cuando y a lo que no le damos excesiva importancia. Asimismo, cuando uno lleva una época con ansiedad al final acaba experimentando tantos síntomas, malestares y sensaciones que no sabe bien qué puede ser psicosomático y qué el resultado de un problema orgánico o fisiológico.

Desde del campo de la oftalmología se sabe bien que ansiedad y visión borrosa guardan una estrecha relación. Es más, factores como el estrés persistente e incluso la depresión suelen tener su singular impacto en la salud ocular. Un ejemplo, en un estudio de la Universidad de California realizado por el doctor Amir Zarrinpar y su equipo se pudo apreciar algo llamativo.

Las personas con depresión mayor sufren mayores problemas en tareas de discriminación visual. Esa percepción se vuelve más lenta y, aunque aún no se conozcan los mecanismos de por qué ocurre, sabemos que las alteraciones en materia óptica son comunes cuando hay alguna condición psicológica del estado del ánimo. Conozcamos por tanto esa relación entre ansiedad y visión borrosa.

Alteraciones de la visión y ansiedad: ¿cuáles son los síntomas?

Tal y como señalábamos al inicio, esta característica en la visión, en caso de estar asociada a la ansiedad, no aparece como un síntoma único. Por lo general aparece con otras manifestaciones. Son las siguientes:

  • Respiración agitada, taquicardia.
  • Sensación de mareo.
  • Presión en el pecho o el estómago.
  • Sudoración o escalofríos.
  • Boca seca.
  • Junto a uno o varios de estos síntomas, aparece también la visión borrosa, la visión de túnel, distorsiones visuales, ver figuras en el rabillo del ojo, etc.

¿A qué se debe la visión borrosa cuando experimentamos ansiedad?

Algo que debemos destacar es que este fenómeno suele ser pasajero, dura poco. Ahora bien, si ansiedad y visión borrosa aparecen juntas se debe básicamente a tres factores:

  • La ansiedad elevada llega como resultado de un aumento de adrenalina en el organismo. Esta hormona prepara al cuerpo para la defensa o el ataque: acelera el corazón, lleva más oxígeno a los músculos, pone en alerta…
  • Ahora bien, ese agente químico lo que provoca también es una dilatación de las pupilas. Este efecto facilita la mayor entrada de luz y que nos cueste enfocar. Los ojos sufren, se experimenta tensión muscular y todo ello genera esa visión borrosa o incluso de túnel.
  • Asimismo, hay otro factor determinante: el aumento de la presión arterial. A mayor ansiedad, surge la hipertensión y este hecho también impacta en la salud ocular.
  • Por otro lado también es importante hacer referencia a los ataques de pánico. Estas experiencias son casi como una explosión momentánea de síntomas en la que todo el organismo se altera. El gasto energético es inmenso, con lo cual es común que la visión se vea afectada, que se nos nuble incluso.
Chica experimentando ansiedad y visión borrosa

Ansiedad y visión borrosa ¿qué puedo hacer si me pasa a menudo?

El fenómeno de la visión borrosa asociada a los trastornos como el estrés, la depresión o la ansiedad suele ser temporal. Así, y como hemos señalado, se acompaña a su vez de una amplia sintomatología, la cual suele ser por lo general más molesta: cefaleas, insomnio, alteraciones digestivas, dolores musculares…

Lo más importante es descartar en primer lugar problemas visuales. Para ello, nunca está de más consultar con el oftalmólogo. Una vez tenemos claro que no existe ningún problema en la salud ocular es momento de centrarnos en la raíz del problema: la ansiedad.

Lo ideal en estos casos, y más si llevamos tiempo arrastrando dicha sintomatología, es contar con la ayuda de un profesional. Queda claro que cada cual puede llevar a cabo unas estrategias particulares, pero lo más acertado es que alguien nos guíe, que nos habilite para que podamos por nosotros, mismos afrontar las dificultades, miedos y problemas, siendo más competentes, más capaces.

Las tres técnicas que más pueden ayudarnos en estos casos son las siguientes:

  • Técnicas cognitivas como la reestructuración cognitiva. Gracias a ella trabajaremos en esos pensamientos que nos limitan, que obstaculizan nuestro potencial y bienestar.
  • Técnica de relajación muscular progresiva de Jacobson y la respiración diafragmática. Ambas son muy adecuadas para regular nuestra actividad fisiológica.
  • Por último, también es interesante trabajar (según nuestras necesidades) aspectos como las habilidades sociales, la gestión emocional, la aceptación y el compromiso con nosotros mismos, etc.

El afrontamiento de la ansiedad parte siempre de la realidad personal de cada uno. Ese es el punto de partida, ese el camino que debemos recorrer día a día para ganar en calidad de vida y bienestar.

  • Zarrinpar, A., Deldin, P., & Kosslyn, S. M. (2006). Effects of depression on sensory/motor vs. central processing in visual mental imagery. Cognition and Emotion20(6), 737–758. https://doi.org/10.1080/02699930500405600