Así es el lenguaje corporal de un hombre enamorado

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 27 septiembre, 2018
Edith Sánchez · 19 octubre, 2018

Sabemos que los hombres, por término medio, son algo más reservados a la hora de expresar sus sentimientos. Aunque esto ya no es tan acusado como décadas atrás, todavía hay muchos que se sienten muy torpes en el lenguaje emocional. Este es uno de los motivos por los que el lenguaje corporal es importante: nos revela aquello a lo que el otro no es capaz de poner palabras.

Lo cierto es que las personas nos estamos constantemente comunicando. A veces lo hacemos con palabras, otras utilizando otros medios. De hecho, a través de la mímica podemos saber mucho más de alguien que si nos ciñéramos a sus palabras. En este sentido, el lenguaje corporal de un hombre enamorado parece tener algunas peculiaridades que a partir de ahora describiremos.

El lenguaje no verbal es más sincero, pero en muchos momentos quizás también más ambiguo (en buena medida depende de los ojos del que mira). Por otro lado, el amor es uno de esos sentimientos que, por intensos, a veces bloquean nuestra dialéctica, no sucediendo lo mismo con el cuerpo. Estas son algunas de las señales que nos ofrece el lenguaje corporal de un hombre enamorado.

Cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera; en general, se está enamorado como un tonto”.

-Noel Clarasó-

La mirada siempre es reveladora

Tanto en ellos como en ellas, el famoso brillo del amor suele traducirse en la mirada. Cuando ves algo que te gusta, que te atrae, los ojos brillan más. La atención se centra en aquello que tanto te interesa y esto hace a que las glándulas lacrimales se estimulen más de lo usual. Por eso aparece el singular brillo.

No es lo único. Uno de los elementos más reveladores en el lenguaje corporal de un hombre enamorado es la mirada fija. La que te sigue allá donde vas. La que te busca cuando te alejas y te confundes en la multitud. Una mirada que no se dirige a ninguna otra parte, mientras permaneces, vienes o te vas.

Aún hay otro aspecto de la mirada que actúa como delator: te mira los labios. No importa si estás hablando o si estás callada. En el lenguaje corporal de un hombre enamorado, este tipo de miradas lo dicen todo.

chico sonriendo simbolizando el lenguaje corporal de un hombre enamorado

En el rostro aparece el lenguaje corporal de un hombre enamorado

Además de la mirada, también hay otros gestos faciales que revelan el interés de un hombre. Por ejemplo, levantar las cejas. Si él arquea un poco las cejas con frecuencia cuando está contigo, su rostro dice: me interesas.

Lo mismo ocurre con la sonrisa, un gesto que también está presente en las mujeres con el mismo sentido. Cuando hay amor, lo que prima en el rostro es esa sonrisa “tonta” que parece imposible de borrar. Es espontánea y constante. Nace de la sensación de agrado por la compañía y es una expresión del bienestar que genera estar junto a la otra persona.

También es frecuente que cuando le gustas a un hombre, él termine imitando tus gestos faciales sin darse cuenta. Piensa que se imita lo que se admira, lo que se toma de referencia. Y en su deseo de identificarse contigo, no notará que reproduce las expresiones de tu rostro.

chico mirando a chica simbolizando el lenguaje corporal de un hombre enamorado

Otros gestos delatores

Cuando un hombre se siente atraído por ti, mostrará varios gestos inconscientes relacionados con su apariencia personal. Se acomodará el pelo, por ejemplo. También, sin fijarse en ello, es usual que se acomode la corbata, o la chaqueta, o algo en su vestimenta cuando te ve entrar. Es una manera de prepararse para estar atractivo a tus ojos.

Otro gesto muy frecuente es el de apoyar su mano en la parte baja de tu espalda, como si te estuviera conduciendo. En el fondo puede ser considerado como un gesto atávico, relacionado con la posesividad. En el amor de pareja puede haber más o menos cantidad de este ingrediente y un gesto masculino que lo delata es esa mano rozando suavemente la cintura.

Notarás que, cuando te habla, tiende a inclinarse hacia ti. Si está de pie, sobre todo al momento en que se encuentran, echará los hombros para atrás, sacará el pecho y se erguirá. Es una posición de empoderamiento. Se prepara a ir por lo que quiere. Si están sentados, en una cena, por ejemplo, jugará con la servilleta o con los cubiertos, en los breves lapsos en que no te esté mirando.

El lenguaje corporal de un hombre enamorado en muchos casos responde al prototipo que hemos descrito. Lo que revela es atracción, admiración e interés. Sabes que de verdad te ama cuando te escucha, te apoya y es capaz de ser sensible a tus deseos y necesidades.

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  • Baró, T. (2012). La gran guía del lenguaje no verbal. Cómo aplicarlo en nuestras relaciones para lograr el éxito y la felicidad.