Características cognitivas de un maltratador

Edith Sánchez · 1 julio, 2019
Con base en algunas investigaciones, se establecieron las características cognitivas de un maltratador. La más importante de ellas es la presencia de algunas distorsiones cognitivas como la negación, la minimización y la proyección.

La neurociencia ha logrado establecer cuáles son las principales características cognitivas de un maltratador en la pareja. No corresponden a un género en particular: se aplican a hombres y mujeres por igual. Dichos rasgos no parecen estar relacionados con lo femenino o masculino, sino con la forma de funcionamiento del cerebro.

Por supuesto, en el fenómeno del maltrato de pareja influyen aspectos sociales, culturales y psicológicos. Sin embargo, el empleo frecuente de este tipo de conductas configura unas conexiones neuronales específicas y un procesamiento singular de los pensamientos. Por eso, se habla de características cognitivas de un maltratador.

A través de diversos estudios, la ciencia ha podido establecer que los agresores en la pareja suelen tener algunas distorsiones cognitivas. Estas son esquemas mentales equivocados que se emplean para interpretar los hechos. A partir de ello se ha diseñado una lista de las principales características cognitivas de un maltratador.

Aceptar un primer maltrato es el principio de una larga humillación. Ámate, no podrán maltratarte”.

-Autor anónimo-

Hombre con la mano en la frente muy preocupado

Las distorsiones cognitivas y el maltrato

En un estudio llevado a cabo en la Universidad del País Vasco se evaluaron 11 investigaciones previas y se aplicó un análisis sobre 180 agresores de pareja que estaban en prisión. A partir de ello, se pudo concluir que existían algunas distorsiones cognitivas recurrentes en los maltratadores.

Esas distorsiones cognitivas cumplen con la función de racionalizar o justificar conductas que son socialmente reprobables. Algo así como contar con una explicación convincente sobre las razones que llevan al maltrato, haciendo parecer que se trata de una conducta lógica y aceptable. Las principales distorsiones cognitivas encontradas fueron:

  • La negación. Se niega que las agresiones o maltratos constituyen un problema que debe abordarse. Lo consideran normal y pasajero.
  • La minimización. Restan importancia a las agresiones. Dicen “solo fue una bofetada” o “las palabras no hacen daño a nadie”.
  • La atribución de culpa a los demás. Hablan de que el otro fue quien los llevó a incurrir en determinadas conductas.

Otras características cognitivas de un maltratador

Diversos estudios han logrado establecer otras características cognitivas de un maltratador. Tienen que ver con particularidades que frecuentemente se encuentran en las personas que hacen de las agresiones una forma frecuente de tratar a sus parejas. Las más relevantes son:

  • Inteligencia verbal media o baja. En general, los maltratadores son menos diestros con el lenguaje que su grupo normativo de edad.
  • Memoria. En las investigaciones realizadas, los maltratadores mostraron tener menor capacidad para almacenar y recuperar información de carácter no verbal. En general, recuerdan menos los rostros y los detalles del espacio.
  • Detrimento de funciones ejecutivas. Tales funciones tienen que ver con la planificación, ejecución y regulación de la conducta. En los maltratadores, dichas funciones son más débiles e ineficaces.
  • Decodificación emocional. Los agresores tienen mayores dificultades para identificar las expresiones faciales y para diferenciar emociones y sentimientos como el miedo, la ansiedad, la angustia, etc.

Así mismo, Holtzworth y Munroe diseñaron una tipología de los maltratadores. Su estudio se basa únicamente en las características cognitivas de un maltratador masculino, pero eso se debe a que partieron de un grupo de hombres para su investigación. Sin embargo, las conclusiones son aplicables a muchas mujeres.

Cerebro moral

El cerebro y la conducta

Es importante destacar que si bien se han definido las características cognitivas de un maltratador, hasta el momento no existe un inventario plenamente concluyente en este aspecto. Así como hay investigaciones que respaldan lo señalado, también hay otras que muestran variaciones importantes.

Vale la pena enfatizar el hecho de que el cerebro es un órgano dotado de gran plasticidad. Esto quiere decir que los eventos, las experiencias, los aprendizajes, etc., logran introducir cambios importantes en este. Por lo tanto, difícilmente se puede afirmar que una persona tiene rasgos fijos o inmutables. El ser humano es dinámico.

Por otro lado, en este tipo de fenómenos suele tener un mayor peso el entorno cultural y las experiencias previas. Así, no es raro que una persona maltratada se convierta en maltratadora cuando las condiciones se lo permitan. También que existan entornos que sean tolerantes o permisivos con las agresiones.

Recordemos que, si bien todos tenemos impulsos agresivos desde que nacemos, estos se moldean y terminan de configurarse en función de la educación. Más que denunciar algunos tipos de personas en particular, lo que se debe es trabajar para erradicar ciertos estilos de crianza y educación que instruyen en la agresión y el maltrato, dibujándolos como medios válidos para conseguir del otro aquello que la persona pretende.

  • Fernández-Montalvo, J., & Echeburúa, E. (1997). Variables psicopatológicas y distorsiones cognitivas de los maltratadores en el hogar: un análisis descriptivo. Análisis y Modificación de Conducta, 23 (88), 151-180.