4 claves para dejar de ser una persona celosa

¿Por qué en sí los celos no son malos ni buenos? ¿Qué podemos hacer cuando generan malestar en nosotros o en el otro? En este artículo abordaremos estas y otras cuestiones relacionadas con el miedo a la pérdida en el ámbito social.
4 claves para dejar de ser una persona celosa
Juan Pablo Quintero Macias

Escrito y verificado por Psicólogo Juan Pablo Quintero Macias.

Última actualización: 18 abril, 2022

Desde pasajes bíblicos, mitos y odas, la humanidad ha debatido sobre las consecuencias de los celos. Un sentimiento que tiene que ver con la inquietud de que nos quiten aquello que consideramos nuestro, ya sea de manera consciente o inconsciente.

Los celos son culturalmente transversales. Filósofos, artistas y científicos se preguntan sobre el papel preciso que juegan en las relaciones. Están relacionados con la incertidumbre, con la sensación de falta de control y, sobre todo, con la dependencia y el temor a la pérdida. En muchos casos, son muy destructivos, por eso en este artículo queremos hablar sobre cómo gestionarlos.

“Los celos no son corrientemente más que una inquieta tiranía aplicada a los asuntos del amor”

-Marcel Proust-

¿Qué son los celos?

Los celos son producto de nuestra naturaleza social y biológica. Se trata de una respuesta emocional ante la posibilidad de pérdida de un vínculo. Tal percepción puede ser ajustada a la realidad o totalmente imaginada.

Por otro lado, es común hablar de los celos en las relaciones de pareja, pero lo cierto es que estos pueden aparecer en diferentes tipos de vínculo: entre hermanos, entre padres, hijos, amigos o compañeros de trabajo.

Lo que sabemos es que generan un gran malestar. Así como incertidumbre, pensamientos obsesivos e inseguridades.

Los celos, aunque en principio deberían motivarnos a cuidar de una relación, en muchos casos lo que hacen es motivar conductas que la dañan.

Mujer con celos

Claves para dejar los celos a un lado

“Si los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta”.

-Miguel De Cervantes-

1. Reflexiona sobre qué hay detrás de tu reacción

Decíamos que los celos forman parte de nuestro mundo emocional adaptativo. Juegan a nuestro favor cuando hacen que despertemos y empecemos a cuidar de una relación que no queremos perder, pero a la que estamos dejando de lado. La cuestión es distinta cuando los celos se hacen con el timón de nuestras decisiones (celopatía).

Los celos, como elemento del mundo emocional que son, no te definen. Solamente son una reacción a una percepción que puedes elegir cómo gestionar. Tienen un mensaje, y también una energía, que puede ser muy positiva, pero también muy negativa. La diferencia la marca lo que hagas con ellos.

En muchos casos, los celos son reflejo de inseguridades internas, de un miedo a perder lo que la persona piensa que tiene. Así, vemos cómo muchas personas, cuando ganan en confianza, también ganan control sobre su mundo emocional, incluyendo a los celos.

2. Evalúa tus creencias y tu pasado

Nuestra historia de aprendizaje tiene una poderosa influencia sobre nuestras acciones, nuestras emociones y nuestros pensamientos. ¿Crees que tu miedo a que el otro te deje tiene que ver con cómo aprendiste a relacionarte con los demás cuando eras pequeño? Es posible.

De hecho, si es así, el reto que tienes por delante es aprender a relacionarte de otra forma, a conjugar la confianza y la honestidad de otra manera en el ámbito de las relaciones sociales. En este caso, lo que te recomendamos es que busques la ayuda de un profesional.

3. Trabaja en ti y en tu autoestima

Lo hemos escuchado muchas veces, tal vez porque sea cierto: los celos son sobre todo la expresión de inseguridades internas. ¿Por qué crees que te pueden dejar por otra persona? ¿De dónde viene esa creencia? ¿Por qué dudas si te quiere si te lo ha dicho varias veces mirándote a los ojos?

Busca actividades que te generen placer, ponte un reto al mes, haz más ejercicio, comienza a meditar. Haz cosas que te hagan sentir bien contigo mismo. Valora el presente: todo lo que está a tu alrededor….

Imagina el peor escenario: que la relación termine, que tal vez efectivamente haya alguien más… ¿Te sigue aterrando todo esto? ¡Son cosas que pueden pasar! Vas a ver que el dolor que puedas sentir también es dolor que puedes sanar.

Si no tenemos la vida planeada, menos control tendremos sobre las decisiones que toman los demás. Pero sí podemos hacer algo con ello, como decía Jean Paul Sartre: “lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros”.

Mujer con los ojos cerrados al aire libre

4. Tramita y dialoga

La confianza y la comunicación son fundamentales en una pareja. La primera se va construyendo a través de los actos, pero también desde la palabra.

¿Te sientes incómodo con cierta situación? Utiliza la inteligencia emocional, abre un espacio para el diálogo y comparte cómo te sientes. Muchas veces, el otro simplemente lo ignora.

Además, cuando sientas que los celos son muy intensos, puedes emplear alguna de las herramientas más útiles para controlar la ansiedad, como la relajación. Cuando tengas la mente más despejada para decidir qué hacer, podrás tomar decisiones.

Piensa que los celos no cuidan nada, lo que cuidan son las palabras y el diálogo. Por último, te proponemos que busques ayuda especializada si sientes que la situación, a pesar de tu voluntad de autocontrol, te genera sufrimiento; ya sea de manera directa o por emprender acciones que en frío no emprenderías.

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  • Carrera, P., & García Marcos, L. (1996). Conocimiento social de los celos. Psicothema.
  • González Monclús, E. (2005). Celos, celos patológicos y delirio celotípico. Rev. psiquiatr. Fac. Med. Barc, 14-22.
  • Monclús, Enrique González:«Celos, celos patológicos y delirio celotípico». Revista de Psiquiatría de La Facultad de Medicina de Barcelona, 2005; Vol. 32, no. 1 Pág: 21