Claves para alejar la basura emocional

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 10 noviembre, 2015
Valeria Sabater · 4 junio, 2014

Las personas, para ser felices, necesitamos de un equilibrio emocional. Obviamente todos comprendemos que nuestra vida diaria no va a estar exenta por completo de ciertas dificultades, de ciertos problemas. Pero cuando la balanza se descompensa, cuando pesa más la incerteza y el miedo que la tranquilidad, aparece el problema.

Un día, sin saber muy bien cómo, nos levantamos con la sensación de que no podemos más. Que hay un peso que nos oprime y que no nos deja respirar. Problemas con nuestra pareja, el trabajo, un asunto que no sabemos cómo afrontar y que nos pone a prueba… de pronto, la vida, se vuelve compleja y nos vemos encerrados en un laberinto sin salida rodeados de esta “basura emocional”. Pero… ¿cómo librarnos entonces de ella?

1. Cuidado con las expectativas

No podemos negarlo. En ocasiones las personas nos fijamos unas expectativas muy altas a corto plazo. Esperamos mucho de nosotros mismos e incluso de las personas que nos rodean. Queremos ascender en el trabajo, cumplir ese objetivo, que ciertas personas estén con nosotros en cada proyecto… en cada momento.

Este suele ser el error que cometen muchas personas y que, sin que nos demos cuenta, acaba ocasionando una elevada frustración, e incluso ciertas depresiones. ¿Lo ideal? Gestionar tus objetivos día a día, prestando atención al ahora, a lo que somos, a lo que tenemos, a lo que hoy nos puede hacer feliz.

Valora las pequeñas cosas. Con pasos discretos pero firmes, construiremos el camino del mañana

Chica triste tumbada

2. ¿Qué tal si pensamos en positivo?

Ya. Te lo han dicho muchas veces. E incluso diariamente ves esas imágenes en Facebook que te hablan de la necesidad de ser positivos a través de caras sonrientes. ¿Pero lo aplicas realmente a tu vida? Puede sonar a eslogan, pero te aseguramos que nadie gana dinero animándote a que dejes tus pensamientos negativos a un lado. A que cambies el chip.

Ser positivo supone vestirse con una nueva actitud, supone hacer un esfuerzo diario e incluso una reestructuración cognitiva. No veas limitaciones, fíjate en las posibilidades. No veas crisis, intuye oportunidades de mejora y esfuerzos personales. Ser positivo no es solo dibujar una sonrisa en tu rostro, supone interiorizar energías y esperanzas.

3. Voluntad con acción

¿Quieres? ¡Puedes! De nada nos vale desear algo, querer iniciar una mejora o un cambio si no ponemos parte de nuestra voluntad. Cabe decir en primer lugar que antes de la voluntad y la acción, está el reconocimiento. ¿Sabes ya qué es lo que hace daño a tu vida? ¿Sabes de dónde procede esa “basura” emocional, sabes qué la causa? Entonces, no lo dudes… actúa.

mujer con mariposas

4. Aceptamos, pero no olvidamos

Aceptamos lo sucedido. Aceptamos la pérdida, el error, el cambio o la responsabilidad… y después, lo superamos. Aceptar y superar lo ocurrido, es esencial y necesario, pero ojo… aquellos que esperan “olvidar” sin más lo sucedido están en un error.

Las personas no tenemos la misma facultad de los ordenadores de enviar a “la papelera de reciclaje” aquello que nos hizo daño o que ya no deseamos. Es decir, la basura emocional no se olvida, sino que se supera. Y más aún, el no olvidar nos permite a su vez poder aprender de y adquirir experiencia vital. Es la mejor facultad del ser humano, sin duda.

5. Sal de tu zona de confort

La zona de confort es ese ámbito en que nos sentimos seguros, ahí donde disponemos de cierto control de todo aquello que nos rodea. Pero en ocasiones, para lograr mejorar en nuestra vida nos es necesario dar el paso fuera de esa zona, para iniciar nuevos proyectos con los que salir más fortalecidos.

No lo dudes, cuando empieces a explorar que hay más allá de este límite en el que te encuentras ahora… entrarás en una parte indispensable para el ser humano conocida como “zona de aprendizaje”.