9 clichés sobre la depresión que series y películas perpetúan

Existen películas muy acertadas sobre la depresión; sin embargo, lo cierto es que la mayoría alimentan clichés falsos o demasiado simplificadores.
9 clichés sobre la depresión que series y películas perpetúan
Cristina Roda Rivera

Escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera.

Última actualización: 03 febrero, 2022

La industria del entretenimiento explota el tema de la depresión y otros trastornos mentales como si de un argumento común se tratase.

Los riesgos de exponer los síntomas de la depresión en el cine son muchos, sobre todo si no existen profesionales de la salud mental que intenten que las producciones audiovisuales no creen falsos mitos. Las películas no tienen la finalidad de educar, sino de entretener; pero crear desinformación es algo que debería estar más supervisado.

Teniendo en cuenta que la depresión es un trastorno tan presente en la sociedad, fomentar bulos sobre la salud mental debería estar mal visto. Así como combatimos los clichés de género machistas en series y películas, es necesario crear una conciencia sobre la salud mental y su representación en pantalla.

Esperar que la población general adquiera un conocimiento preciso y riguroso sobre la depresión a través del cine y las series de televisión tendría sentido si la única intención de estos medios fuera educativa. Sin embargo, la mayoría de las películas que tratan sobre la depresión entretienen y educan, pero que también alimentan algunos clichés como los siguientes.

1. La depresión se reduce a la tristeza

Es uno de los clichés sobre la depresión que series y películas perpetúan de forma más nociva. Asociar depresión solo con tristeza impide la comprensión y la prevención de la depresión. Un ejemplo sucede en 500 días con Summer y en cómo él afronta la ruptura, simplemente triste y devastado, pero sin más síntomas asociados.

Los estados depresivos tienen muchas manifestaciones clínicas, sobre todo en niños y adolescentes. Suelen existir sentimientos de ira, pérdida de autocontrol o conductas de riesgo, como tomar drogas o entablar muchas relaciones sexuales esporádicas de riesgo, que pueden disimular la pérdida de interés por la vida. Esta irritabilidad constante y tristeza, su vez, aleja cada vez más a sus conocidos.

Hombre preocupado

2. La depresión es bonita y poética

Un cliché al que muchas personas con depresión se aferran, ya que muestra su dolor de una forma en la que estéticamente resulta soportable para los demás.

Películas, como Melancholia, son un ejemplo; si bien reflejan la angustia física de la depresión de una forma muy real, asocian la depresión con la tristeza y la devastación, pero también con imágenes de una gran belleza.

3. Una persona con depresión es intelectualmente distinta a los demás

Entre los clichés que suelen reproducirse mucho en las películas es que las personas que sufren depresión suelen mostrar habilidades artísticas o intelectuales superiores. Con un vino, un cigarro y analizando un libro, alguien culto se ve sobrepasado por la absurdez de la vida.

Sin embargo, la depresión es un trastorno que no tiene nada que ver con ser más o menos “intelectual”. Un ejemplo de este hecho es como hilan trastornos depresivos con dotes artísticas, como sucede con Las horas y Sylvia.

4. La depresión se “desata” con un suceso concreto

Otra idea errónea y popular sobre la depresión es que sucede tras un estresor claro y conciso. Cuando le preguntamos a una persona que tiene depresión por qué está triste, estamos aludiendo a este tipo de mito.

Hay muchos porqués que se solapan, se ignoran y no están claramente identificados. En ocasiones, la persona llega a un estado depresivo por factores orgánicos, maltrato en la infancia, rupturas, desprecios continuados, y un larguísimo etc. Ejemplos serían la película Tres colores: azul o la serie Por trece razones.

5. Las personas con depresión viven aisladas, sin actividad social o laboral

Es cierto que la actividad social y el trabajo suelen mejorar el estado de ánimo de una persona deprimida; sin embargo, en otras ocasiones puede empeorarlo.

Una persona que padece depresión puede optar por la opción de activarse (una buena opción) para seguir haciendo cosas y, aun así, sentirse totalmente vacío, irritable o fuera de lugar. Un ejemplo es la película Pequeña Miss Sunshine y su hiperactivo padre, que alberga una gran frustración en su interior.

6. Todas las personas con depresión tienen tentativas de suicidio

El suicidio aparece tras un largo sufrimiento y puede deberse a trastornos mentales o a situaciones sentimentales, económicas o sociales. Es decir, el suicidio afecta a otro tipo de trastornos mentales, además de la depresión, y se puede caer en una depresión sin practicar conductas autolesivas. Sin tan siquiera contemplar la idea, aunque no tengan deseos ni fuerza para vivir. Aquí encontramos ejemplos, como la película Gente corriente de Robert Reffort.

7. La depresión se da en gente blanca, rica y con muchos medios para solucionarlo

La depresión dura poco y es solo un pretexto para darle profundidad a la historia. Un ejemplo aparece en series como Gossip Girl o Succession. Faltan ejemplos de gente negra o de otras razas representadas como personas con depresión, sentimientos complejos y envueltos en dinámicas tanto de pobreza como de poder.

Simplemente, hay que representar a más razas y etnias en todos los aspectos del estado de ánimo, como ocurre en la realidad.

Mujer preocupándose

8. Los psicólogos que salen en las series no suelen representar a los profesionales de la salud mental

Los psicólogos en pantalla, exceptuando algunos capítulos de Los Soprano o En terapia, aparecen como ese profesional al que nunca iríamos.

En películas tan comerciales como Dios mío, qué te hemos hecho, el psicólogo es representado como un ser inútil que solo asiente y repite lo que su paciente dice. En la reciente The Undoing, la protagonista es una psicóloga que consigue sacar adelante una sesión con tres frases muy manidas…

9. Los medicamentos no están para tratar, sino para empeorar la salud y la situación

Son varias las películas en las que los medicamentos aparecen un tanto demonizados. Es común el rol del paciente valiente que se niega a tomar la medicación. Por otra parte, los medicamentos se usan para mezclar con alcohol, propiciando además en muchos casos conductas de riesgo.

Un ejemplo de ello es la película La mujer en la ventana o la serie Gambito de Dama. Pueden existir estos casos, pero la medicación no tiene el fin de hacer daño a las personas o de utilizarse de esa forma (por muy en contra que estés de ellas en ocasiones deben de utilizarse).

Algunos de las mejores películas sobre la depresión han mostrado clichés sobre este trastorno. Ahora bien, que expongan algún cliché no quiere decir que sean desafortunadas. Nos dan una idea de lo difícil que es convivir con un problema del estado de ánimo.

Lo silencioso que está en nuestras vidas, “comiéndonos de dentro a afuera, a través de los años y expresándose a través de muy distintos estados de ánimo, no solo de la tristeza”.

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