Cómo afrontar el trastorno de ansiedad generalizada

Afrontar el trastorno de ansiedad generalizada requiere poner en práctica un enfoque multidisciplinar. Junto a la terapia psicológica, siempre es adecuado contar con apoyo social y con la clara voluntad de propiciar cambios firmes en el día a día.
Cómo afrontar el trastorno de ansiedad generalizada
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 02 junio, 2021.

Última actualización: 02 junio, 2021

Para afrontar el trastorno de ansiedad generalizada el primer paso es tomar conciencia de esta condición. El deterioro personal, social y laboral al que puede llegar la persona en estos casos puede ser muy acusado. Así, a la propia terapia psicológica y al posible enfoque farmacológico —benzodiacepinas— es necesario que se integren una serie de cambios y estrategias básicas.

A la hora de manejar, sanar y tratar cualquier trastorno psicológico es necesario aplicar un enfoque multidisciplinar. La ansiedad generalizada no deja de ser una realidad clínica de elevada complejidad que, por término medio, se arrastra durante bastante tiempo. Hay síntomas físicos que atender, estados emocionales que gestionar y procesos cognitivos —pensamientosque controlar.

Es necesario que la persona asuma un papel activo y comprometido. Por desafiante que parezca, lo que va a llevarse a cabo es un entrenamiento cerebral para reducir el volumen de las preocupaciones, integrar un enfoque mental más saludable y reformular viejos esquemas cognitivos y conductuales que le permitirán ganar en bienestar.

Los pensamientos excesivos, la aprensión y la intolerancia a la incertidumbre son dimensiones que los pacientes deben aprender a manejar para poder afrontar con eficacia el trastorno de ansiedad generalizada.

Hombre pensando en cómo afrontar el trastorno de ansiedad generalizada

Afrontar el trastorno de ansiedad generalizada: enfoque social

A la hora de afrontar el trastorno de ansiedad generalizada, el primer paso a tener en cuenta es el enfoque social. En esta área se integran una serie de dimensiones que garantizarán el éxito y los cambios positivos.

Para empezar, estudios, como los realizados en la Universidad de Göttingen (Alemania), señalan que la ansiedad generalizada es uno de los problemas de salud mental más prevalentes.

Sin embargo, aunque su incidencia sea alta, no se atiende como debería. ¿La razón? Esta condición psicológica evidencia tanta sintomatología física que es más común solicitar ayuda para las cefaleas, mareos o alteraciones digestivas, pasando por alto el aspecto mental.

La raíz psicológica se descuida o no se diagnostica. Esto supone un recrudecimiento del propio trastorno a corto y largo plazo. Por tanto, es importante que consideremos lo siguiente:

Apoyo social válido: evita el aislamiento

La ansiedad generalizada invalida y sume a la persona en un estado de preocupación y agotamiento físico y mental constante. Esto hace que muchas veces caigan en la deriva de pensar que nadie las entiende, que es mejor la soledad y lidiar en silencio con ese malestar psicológico. Esto es justo lo que debemos evitar.

  • Hay que buscar el apoyo de alguien con quien hablar y que entienda la propia realidad, intentando no precipitarnos en los juicios.
  • Hablar con amigos, familiares o la pareja puede servir para relativizar muchas de tus preocupaciones. Es un modo de desactivar patrones mentales negativos y ver las cosas desde otra perspectiva.

La soledad y el aislamiento tiende a intensificar los trastornos psicológicos. El apoyo cercano es imprescindible para avanzar en el día a día.

Busca apoyo de un profesional especializado

A la hora de afrontar el trastorno de ansiedad generalizada, es necesario un psicólogo especializado. Prácticas, como el yoga o el mindfulness son una ayuda, pero no constituyen una intervención clínica. Frente a un trastorno, necesitamos de un enfoque válido orientado al tratamiento de la ansiedad y, para ello, lo mejor es contar con la ayuda de un profesional.

Asimismo, en algunos casos, es posible que el enfoque de la terapia psicológica deba complementarse con un apoyo farmacológico. Una vez más, tengamos presente que, aunque los psicofármacos alivian y nos permiten un descanso mejor y un control mayor sobre nosotros mismos, por sí mismos no resolverán el problema de la ansiedad generalizada.

Compromiso cotidiano con la psicoterapia y el cambio

Sin conciencia y compromiso, no hay cambio. Si abandonamos la terapia a las dos semanas, el cambio hacia el bienestar no llegará. Para afrontar un trastorno de ansiedad generalizada arrastrado en el tiempo vamos a tener que realizar un trabajo terapéutico largo y delicado. Algo así exige de nosotros voluntad, motivación y una alianza firme con el profesional que nos ayuda.

La terapia cognitiva conductual, así como la técnica de autoinstrucciones y la desensibilización sistemática son enfoques muy efectivos para tratar el trastorno de ansiedad generalizada.

hombre en terapia representando cómo afrontar el trastorno de ansiedad generalizada

Estrategias psicológicas

Trabajos de investigación, como los realizados en la Universidad de Ámsterdam (Países Bajos) indican que en la actualidad, la terapia cognitivo-conductual sigue siendo en enfoque válido para afrontar el trastorno de ansiedad generalizada.

Asimismo, nunca está de más conocer algunas estrategias y otras técnicas que son de ayuda en este tipo de condición psicológica.

Reestructuración cognitiva

Los pacientes con ansiedad generalizada evidencian un patrón de preocupación persistente y excesiva. Esto les aboca a anticipar lo peor en cada circunstancia, a sentir que no tienen control sobre lo que les rodea y a derivar en estados de irritabilidad y agotamiento mental.

En estas circunstancias, distintos recursos, como la reestructuración cognitiva, pueden ayudar.

  • Hay que transformar los pensamientos irracionales en ideas racionales.
  • Es bueno detectar pensamientos polarizados, generalizaciones, ideas catastróficas y cualquier razonamiento que incentive el sufrimiento.
  • La idea es identificar todos esos pensamientos, aceptarlos y después transformarlos en ideas más saludables.

La gestión emocional para afrontar el trastorno de ansiedad generalizada

Reconocer las emociones de valencia negativa que están detrás de muchos de esos pensamientos preocupantes es otra estrategia que debe trabajarse en estos casos. Reducir el nivel de alerta, de hiperactivación y la angustia es esencial para manejar la ansiedad cotidiana.

Técnicas de aceptación y compromiso

En los últimos años, la terapia de aceptación y compromiso se está convirtiendo en un recurso tan interesante como eficaz para abordar los trastornos del estado del ánimo. ¿De qué manera puede servirnos en el caso de la ansiedad generalizada?

  • Para aprender a tolerar las dificultades y los desafíos vitales. El miedo también forma parte de la vida.
  • Clarificar los valores personales para hallar nuevos motivantes.
  • Reaccionar de manera más saludable ante las emociones adversas.
  • Iniciar cambios que nos ayuden a estar en armonía con los propios valores.
Mujer con los ojos cerrados representando cómo afrontar el trastorno de ansiedad generalizada

Estrategias físicas para la ansiedad generalizada

A la hora de afrontar el trastorno de ansiedad generalizada, los aspectos sociales y psicológicos son clave. La terapia psicológica, el propio compromiso y el apoyo de los nuestros son decisivos para transitar con éxito en esa etapa. Ahora bien, como herramientas complementarias, nunca está de más integrar algunas estrategias físicas.

Las analizamos.

Técnicas de relajación y respiración

Las técnicas de relajación y respiración profunda son recursos cotidianos que siempre pueden servir de ayuda. A nuestro alcance tenemos enfoques como la relajación muscular progresiva de Jacobson, el entrenamiento autógeno de Schultz o el mindfulness.

Ejercicio físico

Caminar, salir a correr, nadar, bailar, pilates… Cualquier actividad física es válida y catártica para reducir el impacto físico de la ansiedad.

El buen descanso nocturno

Dormir bien nos permite mejorar nuestra calidad de vida en todos los sentidos. Una mente descansada es capaz de afrontar cualquier desafío; tengámoslo presente.

Para concluir, tal y como podemos ver, a la hora de hacer frente a la ansiedad generalizada —como a cualquier otro trastorno psicológico— no basta solo con acudir a terapia. Aún menos con recurrir a los fármacos en exclusiva.

Necesitamos nuestro compromiso, una clara voluntad de cambio y esos pequeños ingredientes cotidianos que actúan como impulsores hacia la recuperación y el bienestar.

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