Cómo detectar y ayudar a un familiar con problemas de juego

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 28 febrero, 2014
Eva Maria Rodríguez · 28 febrero, 2014


La adicción al juego o ludopatía es un tipo de trastorno del control de los impulsos. Los jugadores compulsivos no pueden controlar el impulso a jugar, incluso cuando saben que el juego les está perjudicando a ellos mismos o a sus seres queridos. El juego es todo en lo que pueden pensar y todo lo que quieren hacer, y no son capaces de considerar las consecuencias.

Sentimientos desagradables, como el estrés, la depresión, la soledad, el miedo o la ansiedad pueden desencadenar el juego compulsivo o empeorarlo. Apostar en los juegos de azar visitando un casino o conectarse a un página de juegos online es para muchas personas una manera de liberarse después de un día agotador en el trabajo o después de una discusión. También es una forma de evitar enfrentarse al estrés que generan ciertas obligaciones y responsabilidades o de evitar pensar en problemas desagradables.

Para mucha gente, un aspecto importante de dejar el juego es encontrar formas alternativas para manejar estos sentimientos difíciles sin juegos de azar. Incluso cuando el juego ya no es una parte de su vida, los sentimientos dolorosos y desagradables que pueden haber incitado a apostar en el pasado aún permanecerán.

Cómo detectar un problema de juego

Cuando un miembro de la familia tiene problemas con el juego las consecuencias afectan a todos. Algunas actitudes pueden revelar cuándo una persona tiene este tipo de problemas.

Si un ser querido tiene problemas con el juego podría mostrarse cada vez más a la defensiva al tratar el tema del juego, y mostrarse reservado sobre este tema. También podría intentar ocultar y mantener en secreto todos los temas relacionados con dinero y finanzas, incluso pedir prestado dinero a amigos, familiares o entidades de crédito sin justificación aparente.

Cómo ayudar con un problema de juego

Los jugadores compulsivos necesitan el apoyo de sus familiares y amigos para luchar contra su adicción. Pero la decisión de dejar de jugar tiene que ser propio jugador. Para ello se puede hacer los siguiente:


#1 – Protegerse y ayudarse a uno mismo

Enfrentarse a los problemas de juego de un familiar e intentar ayudarlo es muy duro. Por eso es necesario prepararse emocionalmente para ello y para evitar sentirse culpable por los problemas del jugador.  Contar con el apoyo adecuado ayuda a tomar decisiones positivas para uno mismo y  a mantener el equilibrio para apoyar a ese ser querido para que obtenga la necesaria.


#2 – Buscar ayuda

La situación puede ser abrumadora, y hacer frente a los problemas de juego de un familiar y lidiar con su adicción no es fácil. En estos casos, conviene acudir a terapia para ayudar a resolver los sentimientos que surgen cuando se vive con un jugador con problemas.


#3 – Establecer límites en el uso del dinero

Cuando hay un jugador compulsivo en la familia hay que asegurarse bien de que se hace uso racional del dinero. Lo primero y principal es asegurar los propios recursos personales y pedirle cuentas a la otra persona sobre el uso que ha hecho del dinero. Esto es fundamental para evitar recaídas y controlar la situación. Lo ideal sería retirarle al jugador la posibilidad de manejar el dinero, salvo lo imprescindible.

#4 – Tener muy claro cómo enfrentarse a las peticiones de dinero

Hay que aprender cómo responder a las solicitudes de dinero del jugador para asegurarse del uso que va a hacer del dinero sin herir su sensibilidad y si hacerle sentir indigno.