Cómo enseñar a gestionar el estrés a los niños

Eva Maria Rodríguez · 10 enero, 2019
Los niños pueden aprender sobre el estrés, entender cómo reaccionar a señales que indican su presencia y adquirir las herramientas necesarias para gestionarlo de una manera efectiva. Todo ello si les ayudamos...

Hoy en día, el estrés forma parte de la vida de los adultos. Y por desgracia, también está presente en la vida de muchos niños. Y si para los adultos es importante aprender a gestionarlo, enseñar a gestionar el estrés a los niños es todavía más importante aún.

El estrés infantil, como el estrés de los adultos, se debe a varios factores. Abordarlo de manera eficaz implica determinar cuál es el problema, qué puede estar causando ese estrés y tomar medidas para ayudar a un niño a sentirse mejor y más relajado.

¿Qué causa el estrés en los niños?

El exceso de trabajo, las prisas y la sobrecarga de responsabilidades pueden dar lugar a estrés, tanto en niños como en adultos. Eso resulta obvio. Sin embargo, hay otros muchos elementos que también contribuyen a elevar los niveles de estrés, como son el ruido, la saturación ambiental (estímulos de todo tipo compitiendo por llamar nuestra atención) o la luz de las pantallas (ordenadores, dispositivos móviles, televisores…).

Para los niños, que tienden a ser más susceptibles al ruido y a otros estímulos físicos, los factores de estrés cotidianos pueden ser amplificados, lo que hace que la necesidad de un tiempo de inactividad silenciosa sea aún más crucial. Si a esto le sumamos la escuela y las actividades extraescolares, la presión para tener éxito, cambios o conflictos familiares y otros factores que puedan provocar estrés, tenemos la receta perfecta para tener un niño estresado.

Además, la reducción de la actividad física a la que los niños se enfrentan -cada vez antes- tampoco ayuda. Es más, un niño que no hace ejercicio pierde una de sus principales herramientas para la gestión del estrés. En este sentido, cabe destacar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los niños hagan ejercicio físico una hora al día. Reducir este tiempo no solo perjudica la salud física de los niños, sino también su salud mental.

Niño estresado

Señales de estrés infantil

Los signos de estrés en los niños pueden ser bastante sutiles -en algunos casos también confusos-, como dolores de estómago, dolores de cabeza o cambios en el comportamiento. También pueden notarse cambios de humor y problemas para dormir, así como dificultad para concentrarse en la escuela.

Además, si se producen cambios importantes en la vida de un niño, como una mudanza, la llegada de un nuevo miembro a la familia, etc., los padres deben prestar especial atención a los signos de estrés infantil. Incluso si no se puede identificar un factor de estrés particular, el niño puede experimentar estrés por algo que le ocurre en la escuela o en algún otro lugar en el que pase cierto tiempo.

Claves para enseñar a gestionar el estrés a los niños

Un niño no suele entender que lo que le está pasando está relacionado con el estrés. Simplemente puede sentirse triste, agotado, enfadado o ansioso. Esto puede ser nuevo para él y lo más probable es que no sepa cómo manejar sus emociones por sí mismos. De ahí la importancia de enseñar a gestionar el estrés a los niños, de ayudarlos a comprender qué es el estrés, qué lo causa y cómo pueden manejarlo.

En este sentido, enseñar a gestionar el estrés a los niños implica lo siguiente:

  • Los niños deben saber que pueden hablar de cualquier cosa que les pase con sus padres (o con otros adultos de referencia) con total libertad y confianza.
  • Mejor escuchar atenta y activamente a los hijos antes de ofrecer sugerencias y consejos. Esta actitud hará que cualquier palabra que añadamos al diálogo tenga mucho más valor.
  • Para muchos niños es más fácil hablar de sus problemas en situaciones activas, especialmente aquellas que favorecen la relajación, como el juego no competitivo y las actividades creativas, un paseo por el campo, la elaboración de una receta sencilla, etc.
  • Los niños deben realizar ejercicio aeróbico a diario, tener tiempo de paz, tranquilidad y silencio y realizar actividades relajadas y creativas. Esto, por sí mismo, ayuda a liberar el estrés. Sin embargo, el ritmo frenético al que están expuesto algunos niños hace que les cueste trabajo e incluso que muestren conductas poco adecuadas como una manera de liberar energía.

Yoga y atención plena para gestionar el estrés desde la escuela

Como comentario final, recogemos los resultados de un estudio reciente que ha encontrado que el yoga y la meditación de atención plena en los niños puede ayudar a los niños a manejar mejor el estrés y la ansiedad. Lo que resulta interesante de este estudio es el planteamiento del yoga y la meditación de atención plena dentro de la escuela. Un tema, que por otra parte, es objeto de investigación desde hace ya unos años.

Niños haciendo yoga

A modo de ejemplo, recogemos los resultados de un estudio publicado en el Psychology Research and Behavior Management en abril de 2018. El estudio fue realizado con niños de tercer grado en escuelas pública de los Estados Unidos.

El estudio concluye que la intervención se asoció con una mejora significativa en la calidad de vida emocional y psicosocial en el grupo de intervención en comparación con el grupo de control, lo que sugiere que las intervenciones de yoga y la atención plena pueden mejorar los síntomas de ansiedad entre los estudiantes. Las actividades de yoga y atención plena pueden facilitar el manejo del estrés entre los estudiantes de escuela primaria y pueden agregarse como complemento a las actividades de aprendizaje social y emocional.

  • Bazzano, A., Anderson, C., Hylton, C., & Gustat, J. (2018). Effect of mindfulness and yoga on quality of life for elementary school students and teachers: results of a randomized controlled school-based study. Psychology Research And Behavior ManagementVolume 11, 81-89. doi: 10.2147/prbm.s157503
  • Jewett, J., & Peterson, K. (2002). Stress and young children. Champaign, IL: ERIC Clearinghouse on Elementary and Early Childhood Education.
  • Organización Mundial de la Salud. (2010). Recomendaciones mundiales sobre actividad física para la salud. [Ginebra].
  • Tufnell, G. (2005). Stress and reactions to stress in children. Psychiatry4(7), 69-72. doi: 10.1383/psyt.2005.4.7.69