Cómo enseñar a gestionar el estrés a los niños

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 17 febrero, 2019
Eva Maria Rodríguez · 17 febrero, 2019
Los niños pueden aprender sobre el estrés, entender cómo reaccionar a señales que indican su presencia y adquirir las herramientas necesarias para gestionarlo de una manera efectiva. Todo ello si les ayudamos...

Hoy en día, el estrés forma parte de la vida de los adultos. Y por desgracia, también está presente en la vida de muchos niños. El ritmo de vida ha experimentado un gran aumento de velocidad en los últimos años. Ahora bien, si para los adultos es importante aprender a gestionar el estrés resultante del conjunto de necesidades y obligaciones a las que tienen que enfrentarse, enseñar a gestionar el estrés a los niños es todavía más importante aún.

Saber priorizar, gestionar el tiempo o practicar tiempos de descanso y calma son aspectos fundamentales para impedir que el estrés se convierta en el protagonista principal de la vida de los niños. Por esta razón, preocuparse por inculcar en ellos estrategias para lidiar con situaciones o épocas estresantes facilitará que se sientan mejor y afronten mejor las dificultades diarias.

Determinar cuál es el problema que origina estrés en los niños, qué puede estar causándolo y qué medidas tomar es fundamental para ayudar a un niño a sentirse mejor y más relajado.

¿Qué causa el estrés en los niños?

El exceso de trabajo, las prisas y la sobrecarga de responsabilidades pueden originar estrés, tanto en niños como en adultos. Sin embargo, hay otros muchos elementos que también contribuyen a elevar los niveles de estrés, como son el ruido, la saturación ambiental (estímulos de todo tipo compitiendo por llamar nuestra atención) o la luz de las pantallas (ordenadores, dispositivos móviles, televisores…).

Niño estresado

Para los niños, que tienden a ser más susceptibles al ruido y a otros estímulos físicos, los factores de estrés cotidianos suelen amplificarse, lo que hace que la necesidad de un tiempo de inactividad silenciosa sea aún más crucial. Si a esto le sumamos la escuela y las actividades extraescolares, la presión para tener éxito, los cambios o conflictos familiares y otros factores que puedan provocar estrés, tenemos la receta perfecta para tener un niño estresado.

Además, la reducción de la actividad física a la que los niños se enfrentan tampoco ayuda. Es más, un niño que no hace ejercicio pierde una de sus principales herramientas para la gestión del estrés. En este sentido, cabe destacar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los niños hagan ejercicio físico una hora al día. Reducir este tiempo no solo perjudica su salud física, sino también su salud mental.

Señales de estrés infantil

Los signos de estrés en los niños pueden ser bastante sutiles -en algunos casos también confusos-, como dolores de estómago, dolores de cabeza o cambios en el comportamiento. También pueden notarse cambios de humor y problemas para dormir, así como dificultad para concentrarse en la escuela.

Además, si se producen cambios importantes en la vida de un niño, como una mudanza o la llegada de un nuevo miembro a la familia, los padres deben prestar especial atención a cómo les afecta. De esta forma, se podrán detectar posibles señales de estrés infantil. Además, es importante tener en cuenta que también se puede experimentar estrés por acontecimientos ocurridos en el colegio o en cualquier otro lugar en el que pase cierto tiempo.

Claves para enseñar a gestionar el estrés a los niños

Un niño no suele entender que aquello que le está pasando está relacionado con el estrés. Simplemente puede sentirse triste, agotado, enfadado o ansioso. Experimentar estrés puede ser nuevo para él y lo más probable es que no sepa cómo manejar sus emociones. De ahí la importancia de enseñar a gestionar el estrés a los niños, de ayudarlos a comprender qué es el estrés, qué lo causa y cómo pueden manejarlo.

En este sentido, enseñar a gestionar el estrés a los niños implica:

  • Crear un clima de confianza con ellos para transmitirles la idea de que pueden hablar de cualquier cosa que les pase.
  • Escuchar atenta y activamente lo que quieren decirnos, antes de ofrecer sugerencias y consejos. Esta actitud hará que cualquier palabra que añadamos al diálogo tenga mucho más valor.
  • Para muchos niños es más fácil hablar de sus problemas en situaciones activas, especialmente aquellas que favorecen la relajación, como el juego no competitivo y las actividades creativas, un paseo por el campo o la elaboración de una receta sencilla. Por lo tanto, impulsarles a que participen en este tipo de actividades les ayudará a desahogarse y a sentirse mejor.
  • Favorecer que realicen ejercicio aeróbico, actividades que induzcan relajación así como tiempos de paz, tranquilidad y descanso.

Niños haciendo meditación en clase

Como comentario final, recogemos los resultados de un estudio reciente publicado en el Psychology Research and Behavior Management que afirma que el yoga y la meditación de atención plena desde la escuela puede ayudar a gestionar el estrés y la ansiedad a los niños. Un tema, que por otra parte, es objeto de investigación desde hace ya unos años.

Gracias a la práctica de este tipo de actividades, los niños experimentaron una mejora en la calidad de vida, tanto a nivel emocional como relacional. Por lo tanto, no solo es importante enseñar a gestionar el estrés a los niños a través de actividades que impliquen aspectos emocionales y actividades creativas, sino que trabajando la mente a través del cuerpo también es posible favorecer un aumento de su bienestar.

Las actividades de yoga y atención plena pueden facilitar el manejo del estrés en niños de primaria y pueden agregarse como complemento a las actividades de aprendizaje social y emocional.

  • Bazzano, A., Anderson, C., Hylton, C., & Gustat, J. (2018). Effect of mindfulness and yoga on quality of life for elementary school students and teachers: results of a randomized controlled school-based study. Psychology Research And Behavior ManagementVolume 11, 81-89. doi: 10.2147/prbm.s157503
  • Jewett, J., & Peterson, K. (2002). Stress and young children. Champaign, IL: ERIC Clearinghouse on Elementary and Early Childhood Education.
  • Organización Mundial de la Salud. (2010). Recomendaciones mundiales sobre actividad física para la salud. [Ginebra].
  • Tufnell, G. (2005). Stress and reactions to stress in children. Psychiatry4(7), 69-72. doi: 10.1383/psyt.2005.4.7.69