Cómo interpretar el dibujo de la familia en un niño

Ana Ramos · 30 julio, 2013

Uno de los dibujos que más interés suscita en el hogar es el dibujo de la familia. Con este sencillo recurso el niño expresa su situación en el núcleo familiar, sus apegos y sus celos. Ahora bien, ¿cómo podemos interpretar el dibujo de la familia en los pequeños?

Bien, lo primero que debemos entender es lo siguiente: un simple dibujo jamás nos ayudará a hacer un diagnóstico. En primer lugar, porque algo así solo lo pueden hacer los profesionales y expertos en psicología infantil. En segundo lugar, porque para llegar a una conclusión objetiva, se necesitan muchas más pruebas clínicas y otras herramientas. El dibujo de la familia es una técnica proyectiva complementaria, interesante pero nunca concluyente por sí misma.

El dibujo de la familia puede descubrir posibles conflictos dentro del hogar o cómo se siente el niño con respecto a tus padres.

Por otro lado, cabe destacar además que esta prueba es útil sobre todo para tener una visión de las dimensiones emocionales  del niño. Podemos intuir sus valores, sus miedos, sus apegos, su afectividad en general. Sin embargo, no podemos tomarlo como referencia para evaluar su desarrollo intelectual. Veamos más datos a continuación.

Aspectos importantes de un dibujo infantil

Al igual que el niño evoluciona en todos los aspectos, el dibujo también va presentando una evolución a medida que el propio pequeño madura motriz y emocionalmente. Ahora bien, un aspecto que se conoce y se ha validado desde inicios del siglo XX, es el hecho de que los dibujos infantiles dan muchos indicadores sobre sus universos emocionales. 

De este modo, estudios como el publicado en el Journal of Clinical Psychology por la doctora Elizabeth Munstenberg, nos recuerdan que pedir a un niño que dibuje figuras humanas es sin duda un modo muy adecuado de explorar diversos procesos de afectivos presentes en ellos.

Niños realizando el dibujo de la familia

Asimismo, es importante a su vez saber en qué momento evolutivo es más acertado aplicar pruebas proyectivas como el propio dibujo de la familia:

  • Hasta los tres años podríamos hablar de una etapa de garabateo, de la que escasa información podremos extraer.
  • Entre los tres y los seis años, el niño comienza a manejar el lápiz, su trazado es más estable y consigue representar su realidad.  Sin embargo, aún es normal que realice figuras humanas incompletas y estáticas.
  • Entre los seis y los diez años, el niño es perfectamente diestro en el manejo del lápiz y los “errores” pueden ser interpretados realmente desde un sentido emocional.

Por último, a partir de los diez años la madurez en el niño le permitirá realizar dibujos de gran calado, con gran realismo sobre sus emociones. Sin embargo, surge en esta etapa la vergüenza a la hora de presentar a los demás algo creativo.

¿Cómo interpretar el dibujo de la familia?

El test o dibujo de la familia fue creado por Porot en 1952. Se trataba de una prueba de personalidad basada en técnicas proyectivas que podía aplicarse a pequeños con edades comprendidas entre los 5 y 12 años. En sus inicios, tenía unas bases teóricas basadas en el enfoque psicoanalítico, sin embargo, a partir de los años 60 empezó a introducirse algunas modificaciones en él.

Fue el psicoterapeuta francés Louis Corman quien lo perfeccionó y popularizó su uso tal y como lo entendemos a día de hoy.

Veamos por tanto qué aspectos se estudian en el dibujo de la familia:

1. El plano gráfico

No se trata de valorar la estética del dibujo, sino cuestiones relacionadas con el tamaño de los personajes, la forma del trazo, la presión y la situación en el plano del dibujo en su conjunto.

Se considera que el niño vive una situación equilibrada cuando el dibujo se realiza con un tamaño normalizado o grande, con un trazo continuo no cortado o continuamente borrado y vuelto a pintar, con una presión adecuada y situado en el centro de la hoja.

Normalmente el personaje que es dibujado más grande y con más detalles es el que considera más importante.

2. El plano del contenido

Es importante que al pedirle que haga el dibujo, se le diga al niño que pinte “una familia” no “su familia”, así se sentirá menos presionado y reflejará en el dibujo cómo se siente.

Niño dibujando una familia

Así, y solo como ejemplo, es muy habitual en niños que presentan celos de sus hermanos, que se dibuje sólo con sus padres. Cuando se le pregunta dónde está el hermano, es normal que responda que de paseo o dormido.

Suele ser también frecuente que el niño se sitúe entre ambos progenitores, representando esto para él la máxima seguridad. Aunque tampoco es raro que se sitúe cerca de uno de ellos, debiéndose averiguar si es con quién más tiempo pasa o con quién más tiempo desearía pasar.

Como detalles podemos destacar la ausencia del dibujo de las manos en alguno de los personajes cuando el niño ya sabe dibujar bien. Eso puede indicar falta de afectividad.

El dibujo es una herramienta con la que el niño se comunica con el mundo de los adultos.

Sombreados y colores oscuros

El uso de colores fuertes, sombreados o incluso un trazo con mayor fuerza sobre una figura y no otras, denota cierta carga de ansiedad o miedo hacia esa persona en particular. Si además existe una distancia entre la figura que representa al propio pequeño estaríamos sin duda ante algún tipo de vínculo problemático.

Validez clínica del dibujo de la familia

Tal y como nos revela un estudio publicado por el profesor Kenneth R. Russell en la revista Personality Assesment el dibujo de la familia tiene un alto valor clínico. Sin embargo, tal y como hemos señalado al inicio, es una prueba proyectiva que debe utilizarse en conjunto con otras herramientas como test y entrevistas personales. De este modo, podemos hacer un diagnóstico más ajustado sobre la realidad emocional de nuestros pequeños.

Saber interpretar el dibujo de la familia en los niños por tanto es muy importante. Nos ofrece una oportunidad para saber qué se esconde detrás de una inocente pintura o garabatos, ahí donde puede intuirse más realidades de las que pensamos en un primer momento.