Cómo reconocer y tratar a un manipulador

Yamila Papa · 1 abril, 2014

El manipulador tiene una asombrosa habilidad, un sofisticado mecanismo de actuación casi infalible. Sabe influir en nosotros, conoce qué piezas tocar, qué decir y qué callar para alcanzar el pleno control sobre nuestras emociones. Reconocer sus técnicas y artimañas a tiempo nos puede salvar de situaciones de gran desgaste personal y sufrimiento.

Hay quien dice que existe un delgada la línea entre una persona que pide ayuda frente a quien manipula al otro para obtener réditos. En este último caso, ve al prójimo como un objeto, una mercancía, una cosa, un recurso para aprovechar. Son egoístas y utilizan diversos métodos para apelar al otro mediante diversas estrategias: la ilusión, el chantaje, el victimismo…

“El manipulador critica, pero no se atreve. Juzga, pero no es capaz. Señala, pero es cobarde”.

-Anónimo-

Existen diferentes razones por las que un hombre o una mujer ejerce de manipulador o manipuladora. Por ejemplo, a veces tras estos comportamientos está la simple comodidad, el miedo o incluso la autoafirmación. Prefieren el camino más corto, las mentiras y las promesas incumplidas para alcanzar la cumbre social y obtener el poder sobre nosotros. Saber identificar sus métodos nos permitirá tomar ventaja frente a ellos para poder garantizar nuestro equilibrio personal.

Persona en manos de un manipulador

Cómo reconocer a un manipulador

Todos queremos satisfacer nuestras necesidades, porque en cierto modo, cada uno de nosotros tenemos nuestras pequeñas aspiraciones, metas y carencias. Ahora bien, gran parte de nosotros podemos autobastecernos. Es decir, alcanzamos esos propósitos sin pasar sobre encima de nadie, sin vulnerar ni aún menos sin hacer daño.

Sin embargo, el manipulador de manual prefiere como ya sabemos, el camino más corto. Para ello utiliza tácticas indirectas, engañosas y altamente abusivas. Si nos preguntamos ahora la razón por la cual no vemos venir estos comportamientos a tiempo si son (en apariencia) tan dañinos, cabe aclarar un primer aspecto. La manipulación se camufla de acciones bienintencionadas, se reviste de preocupaciones y emociones profundas para ganarse nuestra confianza y desplegar después sus intenciones.

Es más, es muy posible que en este mismo momento tengamos a nuestro lado a un manipulador, alguien que nos intimida educadamente, alguien que busca sacar algo de nosotros camuflado de mejor amigo, de excelente compañero de trabajo o incluso de admirable pareja… Veamos por tanto de qué artimañas se sirve.

1. La técnica del pie en la puerta

La técnica del pie en la puerta es sin duda el recurso más común. Es ese que debemos aprender a identificar lo antes posible. Se trata de lo siguiente: el manipulador nos pide un favor, uno simple, casi insignificante y que no nos cuesta nada satisfacer. Sin embargo, al poco aparece la demanda real, la solicitud tamaño XXL que llega sin que la esperemos.

Ahora bien, en caso de que nos neguemos o protestemos, el manipulador se pondrá a la defensiva y empezará a echarnos en cara las más variadas quejas y reproches para hundirnos emocionalmente.

2. Experto en el arte de la mentira

Tiene una gran capacidad para mentir, de hecho es un experto en ello.  Lo más llamativo es que esta habilidad para el engaño procede de forma directa de su incapacidad para empatizar con la persona que tiene en frente.

No conecta con las realidades ajenas, no es capaz de ponerse en otras pieles. Y si lo hace es solo para conocer nuestros puntos débiles y usarlos a su favor. Es un gran profesional en el arte de torcer la realidad a su antojo para llevarla justo al sitio ideal donde su persona pueda quedar “mejor parada”. 

3. La falsa preocupación

Dentro de las estrategias más clásicas de la manipulación emocional, está la falsa preocupación. El manipulador no dudará en mostrarse atento, cortés y delicadamente amable. Además de esos agasajos, es común que aplique esa preocupación constante por nosotros, por saber cómo estamos, qué nos preocupa, cómo nos hemos levantado o qué puede hacer por ayudarnos.

Debemos ir con mucha precaución con estas dinámicas porque con ello consigue varias cosas. La primera que conectemos emocionalmente con ellos. La segunda tener puntos a su favor para luego reprocharnos lo poco que hacemos por su persona, cuando ellos han hecho tanto por nosotros…

4. El halago, el refuerzo positivo

Se trata de una de las habilidades del manipulador más interesantes. Lo sabe hacer muy bien. Siempre sabrá qué palabra dejar caer, qué frase utilizar o qué comentario hacer sobre ti en público para hacerte sentir especial y ganarse tu confianza. No te dejes llevar por aquellos que te halagan tan fácilmente o de forma constante. Tras esos refuerzos positivos se camuflan intenciones ocultas.

5. El uso de la culpa como estrategia más dañina

Con todo lo que he hecho por ti ¿ahora me dices esto? Esta es sin duda una de las frases más usadas por el manipulador de manual, ese que no duda en proyectar sobre nosotros todo el peso del mundo, toda la responsabilidad y mala fe. Nos hará creer que no tenemos corazón, que descuidamos a las personas que más queremos y que actuamos con elevado egoísmo.

Hay que poner filtros y no dejarnos avasallar. Es más, otra artimaña habitual es agenciarse aliados imaginarios para crear mayor impacto emocional en nosotros: pues debes saber que mis compañeros de trabajo opinan también que eres una mala amiga, que siempre vas a tu aire y no tienes en cuenta a nadie”.

6. La promesas que no se cumplen

Esta es también una de las armas preferidas del manipulador. Nos alimentarán de ilusiones, de promesas, de amistades eternas, de un amor imperecedero, de proyectos excepcionales. Alzarán frente a nosotros un auténtico castillo de naipes que se desvanecerá cuando menos lo esperemos, justo cuando el manipulador deje a la vista sus auténticas intenciones.

Pareja prometiéndose

7. Victimización

Problemas personales súbitos y trágicos, dificultades económicas, preocupaciones profundas que no pueden compararse con las nuestras… El manipulador hace uso de recurso de la victimización con gran eficacia para tenernos bajo su control. Ahora bien, no solo apela a nuestras emociones, sino que se hace servir de la inmediatez y la urgencia: necesito esto y lo necesito ahora.

7. Las emociones siempre a su servicio

Este es otro de los recursos que utiliza un manipulador con experiencia, es ese donde poner a su favor todo nuestro tejido emocional. La vida al lado de un manipulador es como vivir en una montaña rusa: todo son subidas y bajadas, días de intensa afectuosidad y momentos donde afila la frialdad más amenazante, esa donde aparece la demanda, la necesidad que satisfacer y el objetivo que cumplir. En caso de negarnos volcarán sobre nosotros los reproches, la culpa, el desprecio…

“Mira lo que has hecho”, “yo nunca te trato tan mal”, “por qué no me has llamado?” son frases que un manipulador utiliza para atemorizar a su víctima.

8. La sombra donde se esconde el manipulador

El auténtico manipulador no solo esconde información sobre su intimidad, sino que él mismo desaparece y se agazapa en donde no hay luz para poder analizar mejor a la víctima. Hasta es posible que utilice a otras personas para buscar datos de su próxima presa (otro manipulado). No podemos olvidar que muchos de estos perfiles llevan años ejerciendo estas dinámicas. Las han mejorado, son sofisticados y han aprendido de su experiencia.

Recordemos que no son persona honestas, ni transparentes ni responsables. No dudan en escampar chismes o calumniar a alguien para obtener lo que desean. Enredan a la gente en suposiciones, exageran hechos y colocan algunos “ingredientes” propios para crear relatos ficticios de los que obtener algo a cambio.

Debemos prestar atención a estas señales aquí descritas. En el momento en que aparezca más de una y se repita con frecuencia debemos empezar a poner límites, distancias y adecuados escudos para protegernos de esas acciones.

Mujer abandonando a su pareja

Tarde o temprano, si les dejamos el camino libre y no actuamos, caeremos en su red. Por otro lado, si has descubierto a un manipulador en tu círculo íntimo (familia, amigos, trabajo, estudio, barrio), protege a los demás de forma discreta pero certera.

Asimismo, y en lo que se refiere al propio manipulador siempre es recomendable hacerle ver que sus actos tienen consecuencias. Es además muy aconsejable darle alternativas, invitarle a hacer cambios e incluso a buscar ayuda profesional. En ocasiones detrás de estos comportamientos hay trastornos que requieren de una atención especial. No obstante, no siempre es fácil generar un cambio en positivo en este tipo de personalidades. De ahí, que lo esencial sea sin duda salvaguardar nuestra integridad emocional y psicológica.