Cuando el cambio proviene de lo irracional: la communitas

Roberto Muelas Lobato · 1 mayo, 2018

Todos aquellos que han participado en una peregrinación saben que es algo especial, pero posiblemente no sepan qué es la communitas. Caminar junto a desconocidos y compartir una meta con ellos nos lleva a crear unos vínculos especiales. Un destino, un camino compartido y una afinidad inesperada obran la magia.

Este fenómeno fue estudiado por el antropólogo Victor Turner, quién consideraba que las peregrinaciones eran rituales que se dividían en distintas fases. Para él, las peregrinaciones consisten en salir de la sociedad y volver, pero a la vuelta ya nada es igual. Para Turner, lo más importante era la comunidad que se formaba, esas relaciones tan especiales a las que denominó communitas.

Fases de los rituales

Los rituales constan de tres fases distintas, conectadas entre ellas. Estas fases son la separación, la liminalidad y la agregación. En la primera fase, la de separación, las personas se separan de la comunidad social. Abandonan la vida cotidiana, tanto física como simbólicamente. En las peregrinaciones, esta fase es cuando se preparan las maletas, se realizan las despedidas oportunas, y se busca información sobre la experiencia que comienza, etc.

Pies en la carretera

La segunda fase, la de liminalidad, es la de la realización del camino, la peregrinación. En esta fase las personas se alejan de las nociones normales del tiempo y el espacio. El tiempo pasa de una forma diferente, dejan de mirar el reloj constantemente, caminan más despacio disfrutando del paisaje y el momento se convierte en más importante que el futuro. Durante esta fase también se comparte un motivo común con los demás peregrinos, acabar la peregrinación o llegar al siguiente punto del viaje. Ello lleva a que se genere una identidad común.

La última fase se corresponde con la agregación. Es el fin de la peregrinación. Toca volver a casa, a la rutina de siempre. El camino se ha acabado. Sin embargo, ya nada es igual. Los peregrinos suelen volver más relajados y tener un nuevo estatus social. Las actividades rutinarias y aburridas se ven de otra forma. Las pequeñas cosas cobran más importancia y las relaciones con otras personas son más placenteras. Pero, ¿qué ha pasado?

La communitas

De las tres fases de los rituales, la segunda, la liminalidad, es la central, la más importante. Durante esta fase sucede algo que nos lleva a cambiar, algo que cambia nuestra forma de ver y entender el mundo, esto es, la communitas. Durante la fase de liminalidad, las condiciones sociales previas no existen. Las normas y limitaciones que tenemos en el día a día desaparecen, gozamos de una libertad ampliada. Nuestro estatus social deja de importar, no importa nuestro oficio, nuestros estudios ni nuestra confesión religiosa. Todos los peregrinos están al mismo nivel, son iguales.

“Caminar es una forma de burlarse de la modernidad, un atajo en el ritmo desenfrenado de nuestra vida y un modo de aguzar los sentidos”.

-David Le Breton-

Este estado anárquico propicia que surja la communitas. La communitas, según Turner, es un espíritu comunitario. Es un sentimiento de igualdad social, de solidaridad y de unión. En fin, es un vínculo humano que se compone por lazos igualitarios no racionales. Los demás peregrinos llegan a ser nuestros iguales sin ninguna razón. Aunque en otras situaciones nunca llegarían a ser nuestros amigos, se convierten en más que amigos. No importa lo que compartamos o no lejos de ese momento. Ese precioso, el ahora.

La communitas es muy intensa. Nos lleva a que nuestros sentidos sean más sensibles y que nuestra intuición esté más activa. Las emociones están a flor de piel y lo racional pierde sentido. Sin embargo, este estado es temporal y no suele durar mucho.

Además la communitas puede servir para destruir el orden. Este estado donde las normas sociales habituales no funcionan puede llevarnos a un estado caótico donde reine la destrucción. Por el contrario, la communitas también puede llevarnos a la creación. Este estado puede funcionar como una ayuda para generar nuevas normas y valores, además de ayudarnos a rescatar valores perdidos.

Peregrinas

Tipos de communitas

Turner distinguió entre tres tipos diferentes de communitas: la communitas existencial o espontánea, la communitas normativa y la communitas ideológica.

La communitas espontánea aparece cuando se da un evento contra-cultural. Cuando se participa en un evento cuyas normas van en contra de la cultura actual. La communitas normativa ocurre cuando existe una necesidad de control social. Este tipo de communitas proviene de la communitas espontánea y las peregrinaciones pertenecen a este tipo. Por último, la communitas ideológica es la que se encuentra en las sociedades utópicas. Las personas comparten unos ideales, una utopia.

Mientras la communitas espontánea se da fuera de las normas sociales, de la estructura social, la normativa y la ideológica están dentro de la estructura social. Por ello, la communitas espontánea es la más libre, la que más cambios propicia.

Resumiendo, partir voluntariamente del lugar de residencia, cruzar nuevas tierras y pasar por estados nunca experimentados nos lleva a la communitas, la cual supera la división entre personas y conduce a una unificación social. Si ya has vivido esta experiencia, ya sabes cómo llamarla. Si, por el contrario, todavía no la has experimentado, ¿a qué esperas?