David Hume: biografía y obra

Pedro González Núñez · 22 enero, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 22 enero, 2019
David Hume fue uno de los grandes filósofos de la historia, tanto, que sus postulados todavía están vigentes hoy en día

La filosofía es esa disciplina que, desde la antigüedad, ha tratado de resolver los misterios que envuelven nuestra vida, nuestro mundo y las razones de nuestra existencia. Antes de que conociéramos las ciencias, la humanidad trataba de responder a determinadas preguntas de formas muy diversas. Primero, vinieron los mitos, las ideas sobre la creación y, posteriormente, con el nacimiento de la filosofía, comenzaron a darse razonamientos más o menos objetivos.

Esta primera filosofía solía buscar una razón a nuestra existencia y a la naturaleza del mundo; trataba de dar respuesta a qué es el arjé. El paso del tiempo y los avances derivaron la filosofía hacia diversas ramas y, posteriormente, hacia distintas disciplinas. La filosofía es, por tanto, anterior a la psicología. Por este motivo, los filósofos han sido quienes, desde la antigüedad, han investigado la manera de percibir la realidad en los seres humanos.

En este sentido, uno de los grandes filósofos que contribuyó a esta investigación fue David Hume. Este autor resaltó la importancia del aprendizaje, los hábitos y la inexistencia de conocimiento primordial innato. Obviamente, esta postura fue muy influyente en la filosofía del momento y, un siglo después, cuando la psicología ya estaba más o menos consolidada y diferenciada, influyó también en la misma.

Para comprender la filosofía de Hume, es importante hacer hincapié en sus antecedentes. Así, en el Renacimiento, surgieron dos corrientes filosóficas opuestas vinculadas al conocimiento. Una de ellas era el racionalismo, teoría que defendía que el ser humano nace poseyendo determinadas verdades consideradas universales, a partir de las cuales se interpreta la realidad.

En el extremo opuesto, se sitúa la otra corriente: el empirismo. El empirismo defendía que, únicamente, se aprende a través de la experiencia, puesto que no poseemos conocimientos que se consideren innatos. En este punto, uno de los máximos representantes de esta corriente fue, sin duda, David Hume. A lo largo de este artículo, descubriremos las claves de su pensamiento, su vida y su obra.

Cabeza con mecanismo

David Hume: su vida

Nació en Edimburgo, Escocia, en el año 1711. Procedía de una familia acomodada; su padre era abogado, aunque falleció cuando Hume era todavía un niño. Por este motivo, se esperaba que él también estudiara Derecho, siguiendo los pasos de su padre. David Hume estudió en el Colegio de Edimburgo, teniendo como profesores a discípulos de Isaac Newton.

Posteriormente, acudió a la Universidad de Edimburgo a estudiar leyes atendiendo a los deseos de su familia. Sin embargo, abandonó estos estudios por no ser de su gusto. Posteriormente, se trasladó a Bristol con el fin de intentar abrirse camino en el comercio. Pero, tras sufrir una crisis, él mismo expresó sentir lo siguiente: “insuperable aversión hacia toda cosa, salvo los estudios de filosofía y el saber en general”.

Años después, viajó a Francia, donde residió entre 1735 y 1737. Primero, en Reims y, posteriormente, en la actual Sarthe, antes conocida como La Flèche. En estas localidades, redactó el Tratado de la naturaleza humana, obra que publicó a su regreso a Londres y en la que ya deja ver el germen de su filosofía posterior. No obstante, la publicación fue un fracaso, lo que motivó su retorno a Escocia.

Mientras residía en Edimburgo, publicó, en 1742, la primera parte de su obra Ensayos morales y políticos; con la que obtuvo, a diferencia de lo ocurrido con su primera obra, un éxito considerable. Más tarde, ocupó diversos puestos: fue preceptor del marqués de Annandale, secretario del general St. Clair y bibliotecario del Colegio de Abogados de Edimburgo.

En el año 1763, se incorporó a la embajada de París gracias a la ayuda de lord Hertford. Fue en esta ciudad donde entabló relación con D’Alembert, Diderot y Jean-Jacques Rousseau. Su estancia en la capital francesa se prolongó hasta 1769, momento en el que decidió regresar de manera definitiva a Edimburgo para dedicarse a escribir hasta su muerte en 1776.

Pensamiento de David Hume

“La belleza de las cosas existe en el espíritu de quien las contempla”.

-David Hume-

Para conocer el pensamiento de David Hume, lo primero que tenemos que hacer es acudir a su obra y tratar de definir la teoría empirista que siempre defendió. El empirismo se fundamenta sobre una serie de principios:

No existen conocimientos innatos

Los seres humanos no nacemos con esquemas de pensamiento y conocimientos previos que nos dictan cómo debemos interpretar la realidad. Para la corriente empírica, todo lo que conocemos acerca de la realidad es fruto de las experiencias vividas.

Las experiencias pueden ser internas o externas, es decir, pueden proceder de la propia reflexión y el conocimiento de nuestra vida interior o, por el contrario, de las sensaciones y percepciones del mundo. Para los empiristas, no hay algo anterior a la experiencia, conocemos a través del mundo sensible; la mente es como una tábula rasa, un papel en blanco sobre el que se irá escribiendo el conocimiento adquirido progresivamente.

Estas ideas, muy presentes en Hume, siguen la estela de otros autores empiristas como John Locke. Sin embargo, difieren en los límites de la experiencia; mientras Locke creía que se podía acceder al conocimiento de realidades más allá de lo sensible, Hume apuntaba que, teniendo en cuenta la propia naturaleza de la experiencia, el conocimiento quedaría reducido a nuestras percepciones.

Existen dos tipos de conocimiento

Según Hume, existen dos tipos de conocimiento: por un lado, las impresiones, es decir, los pensamientos que surgen a raíz de experiencias que vivimos a través de los sentidos; por otro, encontramos las ideas, que son abstractas y ambiguas, pues no surgen a través de sensaciones físicas.

Todo procede de la percepción; las impresiones serían el conocimiento inmediato consecuencia de la percepción. Por tanto, las ideas serían derivadas de las impresiones y, como consecuencia, más complejas. Hume habla también del concepto de imaginación, que es capaz de modificar las ideas.

Existen dos tipos de enunciados diferenciados

David Hume distingue entre los enunciados probables derivados de un hecho, que puede ocurrir o no, en un espacio y tiempo determinados. Por ejemplo, al decir «cualquier día puede no salir el Sol». Todos los días sale el Sol y lo sabemos porque es un conocimiento adquirido por costumbre, percepción y convicción. Por otro lado, habla de los demostrativos que, debido a su estructura lógica, pueden ser demostrados sin problemas, por ejemplo: 4+4=8.

Y tanto unos como otros son los que hacen que se construyan nuestros hábitos, los que definirán nuestra forma de vivir aunque no sean exactamente iguales a lo que establece la realidad. Estos principios fundamentales fueron plasmados en sus principales obras: Tratado sobre la naturaleza humana, Ensayos sobre moral y política e Investigación sobre el entendimiento humano.

Perfil de una cabeza con mecanismos

David Hume y la psicología

En definitiva, David Hume es uno de los autores más importantes de la corriente conocida como empirismo. Un autor cuya aportación a la filosofía fue fundamental para comprender y perfeccionar dicha corriente. La Teoría del Conocimiento es una de las ramas de la filosofía más vinculadas a la psicología, por ello, no es de extrañar que un autor como Hume haya influido enormemente en la psicología.

Para David Hume, como para la psicología actual, no nacemos con pensamientos y emociones, sino que se van adquiriendo y desarrollando a partir de las experiencias que cada persona vive. Por lo tanto, descarta todo tipo de innatismo y refuerza la idea del aprendizaje humano. Sin duda, un autor que nos invita a reflexionar acerca de nuestras percepciones y nuestra forma de comprender el mundo.

  • Hume, D. (2004). Investigación sobre el entendimiento humano(Vol. 216). Ediciones AKAL.
  • Hume, D. (2000). Tratado de la naturaleza humana. El Cid Editor.
  • Hume, D., & Mellizo, C. (1985). Mi vida. Cartas de un caballero a su amigo de Edimburgo: Cartas de un caballero a su amigo de Edimburgo (1745). Alianza Editorial Sa.