Depresión introyectiva y anaclítica: ¿en qué consisten?

La depresión puede manifestarse de muchas maneras. Hay pacientes que tienden a la autocrítica y a la devaluación constante. Otros sitúan su foco en los problemas de apego, en el miedo a la soledad, a ser abandonados...
Depresión introyectiva y anaclítica: ¿en qué consisten?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 08 Mayo, 2021.

Última actualización: 08 Mayo, 2021

La depresión introyectiva y anaclítica conforman dos reversos de una misma moneda. Sabemos que los trastornos depresivos conforman las condiciones clínicas con mayor prevalencia en la población.

Sin embargo, aunque a menudo las concibamos de forma homogénea, llama la atención la diversidad de maneras en que se expresa, en que se sufre y se evidencia esta realidad psicológica.

No hay dos pacientes que vivan la depresión de igual manera. Cada realidad es única, es cierto; cada persona tiene unas condiciones propias y, a menudo, la depresión puede aparecer junto a otros problemas: trastornos de la alimentación, adicciones, fobias y ansiedad, etc.

Sin embargo, a pesar de que estemos ante un fenómeno altamente complejo, siempre muestra elementos comunes que facilitan el diagnóstico.

Así, es interesante saber que una serie de figuras del campo clínico intentaron delimitar en un estudio la definición de esta condición psicológica. Establecieron que es posible diferenciar dos tipos de depresión: la introyectiva y la analítica. Profundizamos en ello a continuación.

“El dolor mental es menos dramático que el dolor físico, pero es más común y también más difícil de soportar”.

-CS Lewis-

Hombre en la cama pensando en la depresión introyectiva y analítica

Depresión introyectiva y anaclítica: ¿en qué se diferencian?

Son muchos los expertos que han intentado comprender un poco más la fenomenología de la depresión. Así, en un trabajo de la Universidad de Wollongong (Australia) se recogieron y describieron todos esos intentos por lograr una descripción clara y profunda sobre esta realidad clínica (Blatt, Quinlan, Zuroff, 1982; Blatt, Quinlan, Pilkonis y Shea, 1995).

Desde los años 80 hasta la actualidad se ha logrado validar dos subtipos: la depresión introyectiva y anaclítica. Fue en el 2004, cuando el doctor Sebastian Blatt publicó su trabajo Experiences of Depression en el que describió estas dos dimensiones tras varias décadas de práctica y análisis de toda la investigación aportada por sus colegas.

Las definimos.

La depresión introyectiva, la sensación de inutilidad que nos autodestruye

Hay muchos tipos de sufrimiento, pero hay uno que aniquila el ánimo de manera progresiva. El primer tipo de depresión define ese estado en el que la persona se focaliza en sí misma para actuar de manera punitiva, crítica y corrosiva sobre el propio ser. Se percibe como fracasada, como alguien incapaz de lograr algo bueno en su vida o de responsabilizarse de sí misma.

La indefensión, la idea de que todo lo que se intenta no sirve de nada, edifica un estado psicológico de elevado desgaste. La autoestima está ausente, falta el amor propio y sobre todo la energía.

En este subtipo de depresión aparece esa anhedonia tan particular en la que la persona no tiene ánimos ni fuerzas para actuar, para cumplir con sus responsabilidades básicas.

El sufrimiento anaclítico: la soledad que desespera

Hay un aspecto que diferencia a la depresión introyectiva y anclítica y es el foco donde sitúa la mirada el paciente. Mientras en el primero sitúa toda su atención en sí mismo, siendo el objetivo de la crítica y la desvaloración, en la segunda los ojos se obsesionan en el entorno.

El sufrimiento o malestar anclítico se vincula al miedo al abandono, a la soledad, a no ser amado, querido, validado como ser humano y persona. En este caso, tenemos a una personalidad obsesionada por sus relaciones interpersonales, por contar en cada momento y circunstancia de la cercanía de los suyos.

El apego que establece con su entorno es claramente ansioso y dependiente y esto le aboca con elevada frecuencia a estados depresivos.

Mujer triste y agobiada llorando

La depresión introyectiva y anaclítica: el modelo mixto o cuando se combina el miedo y el autodesprecio

El doctor Blatt identificó otro subtipo en su trabajo con pacientes deprimidos. En este caso tendríamos un perfil más complejo y también problemático. Se trata del modelo mixto, en el que la depresión introyectiva y anaclítica aparecen juntas. Es decir, tendríamos a una persona con las siguientes características:

  • Elevada autocrítica y evaluación negativa de uno mismo.
  • Escasa confianza en las propias habilidades para lograr metas.
  • Sensación de fracaso y desesperanza constante.
  • Indefensión continuada: no vale la pena esforzarse por nada porque todo conduce al fracaso.
  • Miedo constante a no ser amado, a perder el apoyo del entorno cercano.
  • Temor a la soledad, a quedarse sin ningún vínculo afectivo, social, etc.
  • Elevado agotamiento físico.
  • Baja energía.
  • Alteraciones del sueño.

Como podemos ver, este cuadro clínico eleva la complejidad de los anteriores. De hecho, es interesante saber que el propio doctor Blatt llegó a diseñar el cuestionario de experiencias depresivas (DEQ) para intentar profundizar en las percepciones vitales de las personas. De este modo, profundizaba un poco más en la comprensión de este fenómeno y delimitaba también el cuadro clínico de cara a la intervención.

¿Cómo se tratan estos estados?

El objetivo de los enfoques terapéuticos no solo aspiran a que el paciente recupere su funcionamiento psicosocial y su bienestar. Necesitamos también prevenir recaídas y dotar a la persona de estrategias y habilidades para que pueda por sí mismo, manejar crisis y dificultades futuras.

Por ello, es importante destacar que aunque en ocasiones los psicofármacos (antidepresivos) sean útiles, la mejor estrategia es la terapia psicológica.

Para ello es esencial realizar un correcto diagnóstico y abordar la realidad singular de cada persona. De este modo, enfoques como la terapia cognitivo conductal pueden ser los más acertados.

Lo más decisivo en todos los casos es solicitar ayuda experta. El sufrimiento tiene muchas formas, muchas aristas, dinámicas, rostros y singularidades, pero puede tratarse. Merecemos sentirnos mejor.

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  • Reis S, Grenyer BF. Pathways to anaclitic and introjective depression. Psychol Psychother. 2002 Dec;75(Pt 4):445-59. doi: 10.1348/147608302321151934. PMID: 12626134.
  • Silva, J. R., Vivanco-Carlevari, A., Martínez, C., & Krause, M. (2018). Introjective individuals tend toward anhedonia: Self-report and experimental evidence. Frontiers in Psychiatry9(JUL). https://doi.org/10.3389/fpsyt.2018.00298
  • S. Blatt (2004) Experiences of Depression. Washington: American Psychological Association, 2004. 359 pp.