Descubriendo a V, el líder revolucionario en V de Vendetta

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 20 octubre, 2018
Leah Padalino · 21 octubre, 2018
¿A quién pertenece esa máscara que vemos como símbolo de inconformismo? V es el protagonista de V de Vendetta, el líder revolucionario que nos invita a vencer nuestros miedos. ¿Nos acompañas a descubrirlo?

V es el emblemático protagonista del cómic V de Vendetta de Alan Moore y David Lloyd. Aunque, probablemente sea más reconocido por su homónima obra cinematográfica del 2005. El cómic comenzó a publicarse durante los años 80 en la revista británica Warrior y, posteriormente, se distribuyó por la conocida editorial norteamericana D.C.

Este cambio en su distribución y su posterior adaptación cinematográfica hicieron que la obra llegara a un público de masas, a pesar de que, en su origen, no era una obra mainstream, sino outsider, “no para cualquiera”. El paso a manos de uno de los titanes de Hollywood, Warner Bros, hizo que la obra se adaptara, se suavizara y se hiciera más “digerible”. Este hecho enfadó mucho a Alan Moore que pidió que eliminasen su nombre de los créditos.

V de Vendetta se concibe en el momento en que Reino Unido se encuentra bajo el gobierno de Margaret Thatcher, cuyas ideas y políticas conservadoras contrastan profundamente con los ideales anarquistas de Alan Moore y el anticonformismo de David Lloyd. Ambos autores se han visto fuertemente influenciados por su propia realidad contemporánea, por los problemas sociales y políticos de su país. ¿Cómo sería el mundo si, finalmente, triunfaran los gobiernos más totalitarios?

El futuro distópico de V de Vendetta

V de Vendetta presenta un futuro distópico en el que el fascismo más dominante y conservador ha llegado al poder. Tras una guerra, el miedo se expandió por la sociedad británica, haciendo que los ciudadanos apoyaran al líder Susan. A cambio de protección y estabilidad, le cedieron toda la cultura y toda su libertad.

Desaparecieron obras de arte, libros… toda huella de historia pasada fue eliminada junto a los que murieron en los campos de reasentamiento. Porque un pueblo que no tiene historia no tiene referencias y, en consecuencia, se puede manipular.

Esto nos recuerda a obras como Fahrenheit 451 de Ray Bradbury o 1984 de George Orwell. Futuros sin libertad, futuros sin historia en los que la población parece estar adormecida a pesar de haber perdido los derechos más fundamentales. Ante toda esta opresión, V se ensalza como el héroe/villano que conducirá al Reino Unido al despertar.

V con los brazos abiertos

Las similitudes con nuestra sociedad no son pocas: control y manipulación de los medios de comunicación de masas, conformismo, miedo al cambio, riquezas y privilegios acumulados por el poder, etc. ¿Para qué luchar por nuestros derechos si podemos comprar un coche? Esa es la sociedad que se muestra en V de Vendetta, una sociedad que ya no recuerda su pasado, que ha perdido los ideales y desconoce la igualdad.

V es un personaje del que no sabemos su pasado, no sabemos quién era antes de su estancia en el campo de reasentamiento de Larkhill. A cambio, sabemos que sobrevivió a todos los experimentos que hicieron con él y que, a diferencia del resto de la población, todavía recuerda sus ideales, la historia, el arte… Y ha venido para salvarlos, para hacer que el pueblo reaccione, que deje el miedo a un lado y luche por lo que es justo.

“El miedo es el arma más poderosa del gobierno”.

-V de Vendetta-

V tras la máscara

Resulta imposible “desenmascarar” a V sin hacer algún spoiler de la trama tanto del cómic como de la película, aunque nos centraremos más en el primero por tratarse de la obra original. Moore acostumbra a desmitificar a los héroes y a los villanos, así lo vemos con el Joker en La broma asesina. V es visto como un terrorista, como un villano al principio de la obra, él mismo se define como “la oveja negra”. Pero, ¿es V realmente un villano?

Lo es para el gobierno, lo es para la falsa seguridad y lo es para todos aquellos que ven cómo los cimientos de su poder se tambalean; así le ocurre al obispo o al propio líder Susan. Los medios, totalmente al servicio del poder, tratarán de difundir el miedo en la población, ese mismo miedo que llevó a los fascistas a conquistar Reino Unido. V será tachado de terrorista y, en cierto modo, podemos verlo así teniendo en cuenta que usa la violencia para lograr su cometido; lo que Moore pretende mostrarnos es que quienes habían sido siempre los buenos, quizás, no lo son tanto.

Y es que si pensamos en las revoluciones políticas o sociales, en aquellos cambios que rompieron brutalmente con lo anterior, como la Revolución Francesa, veremos que, ante la figura del opresor, rara vez triunfa una vía revolucionaria que sea pacífica. V quiere la paz, la igualdad, pero para alcanzarla necesita la violencia. Las leyes y la justicia están al servicio del poder, de este modo, a V no le queda otra alternativa que tomarse la justicia por su cuenta y desobedecer.

A.S. Cohan posee un estudio de teoría política que lleva por nombre Introducción a las ideas revolucionarias. En esta obra, recoge una serie de cuestiones que afectan a la revolución y nos muestra cómo, en la mayoría de los casos, la revolución va necesariamente vinculada a la violencia.

A pesar de ello, otros estudiosos, como Hannah Arendt, apuntan a que la revolución puede ser un problema a la hora de establecer un modelo que permita que el ideal revolucionario triunfe. V de Vendetta nos presenta los pasos de la revolución, pero no su culminación. El ideal es tan perfecto que nunca llega a ser dibujado en el cómic de Moore y Lloyd.

“Los ideales son a prueba de balas”.

-V de Vendetta-

V, el legado

¿Quién se esconde tras la máscara? O, mejor todavía, ¿a quién pertenece? La famosa máscara de V no es otra que la máscara de Guy Fawkes, un personaje histórico que trató de hacer saltar por los aires el Parlamento Británico en 1605. Fawkes era católico y, ante la opresión de los protestantes, decidió, sin éxito, tomarse la justicia por su mano. Moore y Lloyd rescataron a este personaje, su inconformismo y sus ganas de conquistar la igualdad, otorgándole a V su rostro.

La máscara de Guy Fawkes se ha convertido en un mito contemporáneo, un mito creado desde la propia sociedad de masas, tal y como explicaba Roland Barthes en su obra Mitologías. Hoy la vemos en manifestaciones, en redes sociales y nos sirve como herramienta para expresar el inconformismo. Esa máscara nos invita a vencer el miedo, a luchar por lo que consideramos justo.

Muchas personas con la máscara de V en el cine

Evey es la otra cara de la moneda, Evey es como nosotros. Tiene miedo, pero V la despojará de él y, de este modo, podrá ser libre. El miedo es una de las claves de la obra, de ese gobierno que lo ha utilizado para manipular a la población. Para mantener su legado vivo, para que la revolución sea de todos y para todos, V se asegura de que Evey supere la barrera del miedo y sea ella quien, tras su muerte, nos libere a todos.

El propio nombre de Evey posee ciertas reminiscencias bíblicas, nos recuerda a Eva, la primera mujer, la madre de todos. Ella se pondrá la máscara a la muerte de V y se convertirá en el nuevo líder, en V. Evey es el futuro del Reino Unido.

Los medios de comunicación de masas nos evaden de la realidad; sin embargo, su impacto es tan grande que, bien aprovechados, podemos lanzar un mensaje distinto. V toma el control de la televisión para lanzar un mensaje a la población, de este modo, toma posesión de un símbolo de poder y opresión, lo hace suyo y su mensaje se fortalece. La versión cinematográfica es una versión edulcorada del cómic, pero su difusión es tan grande que ha generado un impacto en la sociedad de masas, creando un mito, un símbolo de despertar.

V de Vendetta nos invita a salir de la zona de confort, a no dejarnos manipular, a superar las barreras y a lograr un mundo más justo, más igualitario.

“El pueblo no debe temer a su gobierno, es el gobierno el que debe temer al pueblo”.

-V de Vendetta-

 

 

  • Arent, H. (2006): Sobre la revolución. trad. Pedro Bravo. Madrid, Alianza.
  • Barthes, R. (1980): Mitologías. trad. H. Schmucler. Madrid, Siglo Veintiuno.
  • Cohan, A.S. (1997): Introducción a las teorías de la revolución. trad. Víctor Peral Domínguez. Madrid, Espasa-Calpe.