Dos preguntas curiosas, dos respuestas llamativas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 18 diciembre, 2014
Yamila Papa · 17 diciembre, 2014

Si estás leyendo este artículo probablemente es porque eres una persona curiosa. Pues bien, ahí van las dos preguntas:

  • ¿Por qué hablamos cuando dormimos?
  • ¿Por qué nos gusta el olor a la tierra mojada?

Su respuesta tiene que ver con algo común, el funcionamiento de nuestro cerebro.

Analicemos primero la pregunta de ¿Por qué hablamos mientras dormimos?

Si bien es algo que no podemos controlar, al menos es interesante entender la causa de este comportamiento. Si duermes con tu pareja o en la misma habitación que tus hermanos o amigos, puede que los hayas escuchado decir cosas en sueños o bien que ellos te hayan dicho que hablas mientras duermes.

Casi todas las personas tenemos “esa capacidad”. Se trata de un comportamiento más frecuente de lo que creemos. Algunos balbucean cosas sin sentido, otros dicen frases completamente comprensibles y están los que hasta pueden mantener una conversación con los que se encuentran en la misma habitación, aunque probablemente al día siguiente no se acuerden de nada.

Un dato curioso es que el hábito de hablar dormido es más frecuente en los niños y, en la edad adulta, en los hombres. Una “explicación” es que los hombres suelen guardarse sus sentimientos o sus puntos de vista y “aprovechar”  la noche para manifestarlos, aunque sea de manera inconsciente.

El contenido de esa charla o discurso que hacemos mientras dormimos es bastante azaroso y el tiempo que empleamos también es muy variable, puede durar unos segundos o varios minutos. Finalmente, el contenido puede estar relacionado con una experiencia del día anterior, con lo que estamos soñando o con algo que nos preocupa.

Es bueno recordar que los sueños no son siempre una manifestación de lo que deseamos o pensamos, sino que son retazos de la historia vivida, a lo que se suman diferentes estímulos tales como una noticia en televisión, algo que leímos, una conversación escuchada en el metro, una película, etc.

Algunos factores pueden hacernos hablar más o menos cuando estamos dormidos. Por ejemplo, los cuadros de estrés, la depresión, la ansiedad, la falta de sueño, la fiebre, el consumo de alcohol o de drogas; también hablaremos más dormidos si no estamos en un entorno que nos es familiar, por ejemplo, cuando nos quedamos a dormir en la casa de un amigo o en un hotel.

Vamos con la segunda pregunta, ¿Por qué nos gusta el olor a la tierra mojada?

Esto se debe a que los aromas u olores activan una conexión cerebral instantánea hacia diferentes emociones. Y no siempre tiene que ver con algo que nos ha pasado antes, sino que juegan un rol fundamental nuestras raíces o antepasados.

Los científicos indican que las sensaciones que se producen en nuestro cuerpo al oler tierra mojada es una herencia de nuestros antecesores. Porque para ellos, la lluvia era sinónimo de vida, de supervivencia, de crecimiento de los cultivos, etc.

Al sentir este olor, automáticamente nuestros antepasados sabían que se había terminado la etapa de las sequías y que comenzaba la temporada donde las plantas renacían, aumentando las probabilidades de sobrevivir como comunidad.

Y como una especie de “bonus track” podemos hablar de la bonita sensación de oler un libro nuevo. Si somos unos lectores ávidos que siempre llevamos un libro con nosotros, no habrá nada más delicioso que introducir nuestra nariz entre las hojas e inspirar profundamente.

El cerebro es el encargado de ofrecernos esta hermosa sensación.

La explicación científica a este fenómeno podría estar en el hecho de que se usan ciertas sustancias para imprimir un libro, las cuales atraen nuestra “atención olfativa”.

El olor a libro nuevo nos hace pensar que en pocos minutos estaremos leyendo algo que no conocíamos, nos hace imaginar esas tardes donde sólo importa la historia y los personajes, esos momentos donde la imaginación vuela y nos convertimos en parte del relato. Esta anticipación con sus mismos efectos se puede extender también al olor de libro antiguo.

Como sucede en la mayoría de los casos, el cerebro juega un rol más que importante en nuestras emociones y percepciones. Eso es lo que tienen en común estas preguntas, que ahora, ya tienen sus respuestas.