Ejercicio para nuestro cerebro

El cerebro no es un músculo, pero funciona como tal: para dar lo mejor de sí necesita entrenamiento constante.
Ejercicio para nuestro cerebro
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas.

Escrito por Yamila Papa

Última actualización: 28 abril, 2022

La rutina y el estrés son 2 de los factores más determinantes en el envejecimiento del cerebro. Los doctores insisten en que mantener el cerebro activo es enormemente importante para protegerse (o retrasar) el deterioro cognitivo. De ahí que se hable de “ejercicio para el cerebro”.

No obstante, entre la enorme cantidad de ejercicios mentales que existen para mantener el cerebro en forma, en ocasiones se olvida uno: el ejercicio físico. Aunque parezca mentira, también es imprescindible mantener el resto del organismo en buenas condiciones, pues ahí es donde se encuentra el verdadero equilibro.

En este espacio podrás encontrar este tema desarrollado más ampliamente, además de varias técnicas para mantener el cerebro cuidado y en forma. No te pierdas nada. ¡Mens sana in corpore sano!

Ejercicio físico para el cerebro

El ejercicio físico es bueno no solo para preservar la buena salud del organismo, sino también para poder mejorar las funciones cerebrales. Es preciso hacer deporte o actividades de entrenamiento para expandir el potencial de la mente.

Se trata, en este caso, de hacer una inversión en la prevención de posibles enfermedades cerebrales. Cualquier persona puede desarrollar su cerebro y disfrutar de estas ventajas: aprender cosas más rápido, manejar el estrés, abordar temas cada vez más complicados y retrasar problemas relacionados con la memoria.

Cardio para crear neuronas

El ejercicio cardiovascular es importante. Si bien es cierto que exige un poco de esfuerzo, los beneficios son realmente espectaculares. Cada día, nuestro cuerpo crea neuronas sin importar la edad que tengamos, pero está comprobado que hacer ejercicio físico las incrementa todavía más.

Los efectos a corto plazo del ejercicio físico comprenden el incremento del flujo sanguíneo cerebral, el incremento de la temperatura y aumento de la disponibilidad de neurotransmisores. A largo plazo también existen beneficios: aumento de la vascularización cerebral, neurogénesis y  aumento de la plasticidad neuronal.

Ejercicios mentales y retos

De esta manera, la forma en que se conectan las nuevas neuronas con las antiguas es más eficiente. Y cuánto más las usamos, más se fortalecen. No es sólo hacer sudokus o crucigramas (que sin dudas son muy beneficiosos), porque llega un momento que no es algo difícil ni un reto para nosotros.

Los ingredientes de un ejercicio mental eficaz es que requiera cierta dificultad, que no sea parte de la rutina, que se convierta en un desafío. Si es algo fácil o que ya lo hicimos muchas veces es entrenamiento, no estimulación mental, y eso no ayuda.

El estrés daña el cerebro

El manejo del estrés es otra de las cuestiones que debemos tener en cuenta. Una dosis equilibrada de estrés nos hace estar en alerta, pero un exceso es contraproducente porque causa, entre otros factores, la muerte de las neuronas, reduce la creación de nuevas y no permite desempeñar nuestro trabajo correctamente.

Aprender idiomas no solo sirve para viajar

Por otra parte, los estudios han demostrado que aprender un idioma es un gran ejercicio para nuestro cerebro, tanto a corto como a largo plazo. Favorece la flexibilidad mental y permite tomar decisiones más rápido (en comparación con una persona que no sabe otras lenguas).

A su vez, aquellos que practican idiomas toda su vida pueden retrasar los efectos dañinos del Alzheimer por 5 años. Sin duda es algo muy bueno, teniendo en cuenta que no se ha descubierto una cura para esta enfermedad. Al menos, de esta manera, los síntomas se ralentizan.

Comer para el cerebro

La conocida dieta mediterránea ha demostrado en muchas ocasiones su capacidad para mejorar el rendimiento cognitivo y prevenir enfermedades como el alzhéimer. Por otro lado, también reduce la probabilidad de que un deterioro cognitivo leve derive en esta enfermedad.

Se especula que el beneficio de esta dieta se asienta en la suma de la variedad de los nutrientes que contiene: el antioxidante de las frutas y verduras, el de los ácidos grasos omega-3 del pescado azul y el neuroprotector del aceite de oliva. Aun así, esto está pendiente de comprobar empíricamente.

Qué no hacer si quieres tu cerebro sano

Las acciones rutinarias y el exceso de televisión son dos elementos contraproducentes para un buen desarrollo del cerebro. La enorme plasticidad del cerebro nos permite adaptarnos a los cambios del ambiente, por lo que el aprendizaje es posible durante toda la vida.

De ahí que las costumbres que “apagan” el cerebro sean contraproducentes a la larga. Ver la televisión durante más de 4 horas, perderse en redes sociales o hacer lo mismo todos los días son algunos ejemplos de hábitos que mantienen al cerebro en mala forma.

El cerebro es maleable y puede aprender hasta en el último instante de nuestra vida, aunque la tasa de neuroplasticidad disminuya. Por eso, no dudes nunca en hacer ejercicio con tu cerebro o con tu cuerpo, pues la verdadera salud está ahí fuera, viviendo, descubriendo y superando retos.

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