¿Qué nos pasa cuando nadie nos ve?

Este artículo ha sido escrito y verificado por Daniel Porras Cordero
 

Es curioso comprobar qué nos pasa cuando nadie nos ve. El anonimato ampara el ejercicio de comportamientos de dudoso civismo y moralidad entre las personas. Sabemos que las relaciones sociales se suelen regir por determinadas normas de comportamiento, leyes y costumbres que impiden la realización de ciertas conductas.

Por ejemplo, no saludar a un vecino con el que nos acabamos de cruzar en el portal o que le empujemos al entrar por la puerta para pasar antes. Lo primero, sería una falta de educación y una muestra de aversión personal que contraviene los usos sociales; lo segundo, sería simplemente inaceptable desde el punto de vista de estas reglas sociales.

Sometidos a este tipo de normas reguladoras del comportamiento, las personas en circunstancias normales solemos ofrecer una apariencia de seres racionales, civilizados y correctos. Pero, ¿ocurre lo mismo cuando nos escondemos tras el anonimato?

¿Qué nos pasa cuando nadie nos ve?

Pongamos un ejemplo para entender qué nos pasa cuándo nadie nos ve. Cuando estamos conduciendo nuestro vehículo. La protección que nos da la carrocería y el hecho de poder escapar rápidamente del escenario de la discordia con un simple gesto del pie derecho nos mantiene en un anonimato que permite la liberación de nuestros impulsos. Es entonces, al verse liberado de las restricciones sociales cuando el individuo se puede quitar la máscara de ser racional y civilizado para mostrar un rostro distinto, en este caso, de ser irracional y colérico.

Hombre en el anonimato

En el caso concreto de la conducción entra en juego otro factor psicológico independiente del anonimato que es el estrés. Pues, las situaciones complejas o de tráfico denso, son la causa de un estrés que contribuye de manera determinante a este tipo de respuestas agresivas.

Estrés más anonimato, son un binomio que es capaz de sacar lo peor de nosotros mismos cuando estamos al volante. De esta forma, cuando se está en un atasco es una práctica habitual insultar a otros conductores, bloquearles el paso o usar el claxon o incluso las luces como forma no verbal de comunicación agresiva.

El anonimato en Internet

Otra situación en la que nos vemos amparados por el anonimato es en Internet. La red oculta la identidad del sujeto tras un nick, no existen elementos represivos que nos impidan decir todo aquello que en otras circunstancias no nos atreveríamos a decir.

Incluso hay quien decide matar su aburrimiento participando en foros o redes sociales y creando discordia con comentarios ociosos y/o provocadores. Es el comportamiento del conocido troll de Internet. Este aprovecha el anonimato para dar rienda suelta a su resentimiento contra ciertos colectivos sociales. Por ejemplo participando en foros de una ideología contraria a la suya en donde realiza todo tipo de comentarios ofensivos hacía los participantes.

 

El consejo en estos casos es no alimentar al troll, no responder a sus comentarios es la mejor forma de que vea sus expectativas frustradas y deje de trolear.

El anonimato y el sentido de pertenencia a un grupo

Hay otra forma de anonimato que, aunque no se de con tanta frecuencia en la vida cotidiana, es importante tener en cuenta por las graves implicaciones que puede llegar a suponer. Hablamos del anonimato que representa la pertenencia a un grupo.

En un caso así el individuo se deja llevar por la muchedumbre, incentivado por el sentimiento de pertenencia al grupo, pero amparado también por el anonimato que supone que su identidad pase desapercibida, diluida entre la masa.

Hombre bajo la sombra

Hay un malestar en la cultura, decía Freud. Un malestar que la escuela del psicoanálisis cifra en el precio que supone sacrificar la vida instintiva y la espontaneidad en aras de la convivencia y el progreso.

Sin embargo, este malestar del que habla el padre de la psiquiatría moderna es un mal menor que debemos asumir para no convertirnos en seres grotescos e incívicos.

 

Cuando nadie nos ve tenemos que seguir siendo cívicos y racionales

Intenta no llevar a cabo conductas que no llevarías a cabo si no te vieran amparados por el anonimato.

Cuando conduzcas tu vehículo trata de interiorizar el contenido normativo de las reglas sociales, entre ellas el reglamento de circulación, en lugar de exteriorizar sus instintos más innobles. Si te encuentras en una situación de tráfico estresante respira hondo y trata de calmarte, utiliza el claxon solo para evitar accidentes y en ningún caso lo utilices de forma inmotivada o exagerada.

Por otro lado, en Internet no faltes al respeto de manera ociosa con insultos o comentarios ofensivos. Tampoco alimentes al troll, recuerden que el troll se alimenta de tu indignación.