El efecto espectador, cuando nadie ayuda a una persona en peligro - La Mente es Maravillosa

El efecto espectador, cuando nadie ayuda a una persona en peligro

Francisco Pérez 9 febrero, 2018 en Psicología 324 compartidos
Chica en tren

Hace varios años se produjo el apuñalamiento de una joven en medio de una calle de una zona residencial de Nueva York. La joven murió fruto de las heridas que le produjo aquel cuchillo. Aunque esto no suele ocurrir a menudo, la noticia recibió poca atención por parte de los medios de comunicación. Sin embargo, poco después el denominado efecto espectador acaparó toda la atención de la prensa.

¿Qué había ocurrido? Bien, la otra cara del caso es que al menos 38 testigos habían presenciado el asesinato y ninguno intervino para intentar evitarlo. El delincuente tardó más de media hora en asesinar a la joven, Kitty Genovese. Lo realmente sorprendente de este caso es que nadie ayudara a la joven. Ninguno de los 38 testigos llamó ni siquiera a la policía. Todos observaron pero ninguno ayudó.

Cuando se buscaron los motivos de esta falta de ayuda, se habló de “moral decadente”, “deshumanización producida en un ambiente urbano”, “alienación” y “desesperación existencial”. Sin embargo, había otros factores implicados que habían sido pasados por alto.

Este caso ilustra claramente el fenómeno denominado “efecto espectador”. El efecto espectador o difusión de la responsabilidad hace referencia a aquellos casos en los que los individuos que son testigos de un crimen no ofrecen ninguna forma de ayuda a víctimas cuando hay otras personas presentes.

Este fenómeno ha sido ampliamente estudiado por la psicología social. Otra forma de definirlo es que es un fenómeno psicológico por el cual es menos probable que alguien intervenga en una situación de emergencia cuando hay más personas que cuando se está solo.

Gente paseando

¿Por qué nadie ayudó a Kitty Genovese?

Una persona que es testigo de una situación de emergencia como el caso de un apuñalamiento o asesinato está en conflicto. Existen normas éticas y morales para ayudar a la víctima. Sin embargo, también existen temores racionales e irracionales sobre lo que le podría suceder a la persona que ayuda.

Detrás de todo esto se encuentra el miedo al daño físico, a la participación en procesos policiales, a la vergüenza pública y a otros peligros desconocidos. Y es que en determinadas circunstancias, las normas que favorecen la intervención pueden debilitarse.

Un factor que contribuye a ello lo encontramos en la presencia de otros espectadores. En el caso de la joven Kitty Genovese, cada espectador sabía que había más personas observando el terrible crimen. Sin embargo, nadie sabía cómo estaban reaccionando los demás.

Así, la responsabilidad de ayudar se diluye entre todos los observadores. Se reparte la culpa potencial por no intervenir e incluso es posible que pensaran que alguien ya había podido ayudar a la víctima, aunque no lo vieran.

Mujer saltando

El efecto espectador no ocurre en presencia de una sola persona

Si ocurre una emergencia y solo está presente un espectador, entonces la ayuda sólo puede venir de esa persona. Por supuesto, podría optar por no ayudar pero cualquier presión para intervenir se centra únicamente en él. Sin embargo, cuando hay presentes varios espectadores las presiones sobre intervenir son compartidas entre todos. Como resultado, nadie ayuda.

Otra posibilidad es que la culpa potencial podría estar repartida entre los observadores. Existen evidencias contrarias a que el comportamiento moral del individuo está separado de consideraciones de castigo o recompensa personal.

Es razonable asumir que en circunstancias en las que la responsabilidad es de un grupo de personas, el castigo o la culpa individual es leve o inexistente. Es decir, “todos podrían haber actuado, así que yo no tengo culpa alguna de no haberlo hecho”.

Mujer pidiendo en la calle para representar el efecto espectador

Quizá alguien haya ayudado ya sin saberlo

Imaginemos que hay otras personas presentes en la situación de emergencia pero su comportamiento no puede ser observado. Entonces, cualquiera de ellos podría suponer que uno de los otros ya está tomando cartas en el asunto, ya está ayudando.

Esto también diluye la responsabilidad porque la intervención de la persona que observa podría ser redundante o incluso perjudicial. Por lo tanto, en una situación en la que existen espectadores cuyo comportamiento no se puede observar, otro espectador puede racionalizar su falta de acción porque “alguien más debe estar solucionando el problema”.

Cuantas más personas observen la emergencia menos probable es que alguien ayude

Estos datos nos llevan a hipotetizar que cuantos más espectadores observen una emergencia, es menos probable o más lento que cualquiera de ellos proporcione ayuda. El efecto espectador es cruel, pero es una realidad.

¿Cómo se podría demostrar esta hipótesis? Para probar esta hipótesis habría que crear artificialmente una situación de emergencia. Cada persona debería no tener comunicación con las demás para evitar tener información sobre su comportamiento.

Finalmente, este experimento debería permitir evaluar la velocidad y frecuencia de reacción de las personas en la emergencia. Existen experimentos con estas condiciones que confirman la hipótesis planteada.

El efecto espectador lo podemos encontrar en múltiples situaciones de la vida cotidiana. Tristemente, en la actualidad está en boca de muchos el fenómeno del acoso escolar. ¿Por qué nadie ayuda al niño acosado? Esta teoría podría explicarlo, al menos en parte, ya que uno de los factores que lo perpetúa es el silencio de los observadores.

Niños jugando

También podemos ver el efecto espectador en muchas empresas u organizaciones. No es infrecuente que se produzcan injusticias salariales o de condiciones laborales. Pues bien, el efecto espectador también podría explicar porqué nadie hace nada para remediarlo.

Como vemos, el efecto espectador empezó a plantearse a raíz del asesinato de Kitty Genovese. Las personas no ayudan en situaciones de emergencia o son menos propensas a hacerlo si son varias las que presencian el hecho.

La responsabilidad se diluye entre todos los espectadores y, tristemente, hay varios factores que explican este fenómeno y que, cuando actuamos como parte de la masa social, es difícil que podamos cambiar.

Referencias bibliográficas

Clay Lindgren, Henry. Introducción a la psicología social. Trillas, 2003.
Papalia, Dianne. Psicología. México, Mc Graw-Hill, 2003.
Francisco Pérez

Psicólogo General Sanitario. Director del centro Supera Psicología. Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la U.C.M.

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