El martillo y el muro en la relación de pareja

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 10 enero, 2019
Raquel Lemos Rodríguez · 10 enero, 2019
En toda relación de pareja se dan cambios y, por lo tanto, ajustes. El problema aparece cuando no conseguimos adaptarnos a las nuevas condiciones, empleando estrategias poco adecuadas para intentar volver a un punto anterior.

Las relaciones de pareja no son sencillas o, al menos, esto es lo que piensan algunas personas. Tal vez esto ocurra porque el martillo y el muro estén presentes en una relación y los que la forman o su entorno no se hayan dado cuenta. Un martillo que toman para intentar derribar los muros que están levantando diferentes actitudes en la pareja.

A continuación, mediante una breve historia, descubriremos como el martillo y el muro no son más que la metáfora de un miedo atroz a que la otra persona se aleje de nosotros emocionalmente. Sin embargo, comprenderemos que por mucho que intentemos dar martillazos, a veces, en las relaciones es necesario respetar el espacio de cada uno.

El martillo y el muro

Alicia no comprendía lo que le sucedía a Juan. Llevaba unos días un poco raro, lo notaba más callado de lo habitual y esto, para ella, era estar distante. Cuando le preguntaba si le sucedía algo, la respuesta siempre era la misma: “nada”.

Para Alicia, la situación no mejoraba; se ponía cada vez más tensa y nerviosa, Juan parecía que se alejaba cada vez más de ella. Le decía que todo estaba bien, que necesitaba estar con él mismo, algo a lo que Alicia no conseguía dar forma en su cabeza… más allá de que fuese un síntoma de que algo iba mal en la relación.

¿Por qué necesitaba estar consigo mismo? ¿Pasaba algo malo? ¿Ya no era feliz? La insistencia de Alicia, las preguntas constantes y su lista de planes compartidos con Juan no parecían resolver la situación. Juan necesitaba espacio, tiempo para él, y eso Alicia no lo comprendía.

La incomprensión sobre la necesidad de darle espacio a la otra persona puede provocar conflictos graves dentro de la relación si esta circunstancia no se soluciona.

Chica preocupada por su novio

La inseguridad en la relación de pareja

Como hemos dicho, Alicia se encontraba muy insegura; un estado derivado de la interpretación del comportamiento de Juan. No entendía por qué Juan necesitaba tiempo para él. Así, ante una situación que no entendía, su respuesta era intentar cambiarla.

Por este motivo, el martillo y el muro se instalaron en la relación provocando un conflicto difícil de solucionar. Para Alicia las palabras “tiempo para uno mismo” o “espacio” eran sinónimos de que su pareja se estaba alejando y esto le causaba una enorme ansiedad.

Las reclamaciones contantes

Como Alicia no le daba a Juan ese espacio que él necesitaba, este empezó a construir un muro y cerrarse en sí mismo cada vez más. Mientras, Alicia con un martillo empezó a intentar derribarlo, intentando reducir la distancia que Juan había puesto.

La solución parece sencilla desde nuestra perspectiva. Si Alicia cambiara de estrategia y optase por dar a Juan el espacio que necesitaba, es probable que se produjese un reajuste natural en la relación. Sin embargo, la ansiedad de Alicia y su estrategia de afrontamiento solo ha perjudicado la relación. Pero, recordemos que estamos en nuestra perspectiva… adoptando un rol de espectadores.

La importancia del espacio en la relación

Todas las relaciones pasan por una fase de enamoramiento en la pareja comparte un buen número de actividades. La mejor definición, como bien señala este estudio, sería “el estado de una persona dominada por un vivo sentimiento hacia otra, a quien considera su mayor bien, con la que desearía estar unida para siempre y por la que llegaría a sacrificar, si fuera necesario, su propia vida”.

Sin embargo, con el paso del tiempo, cada uno de los miembros de la relación necesita recuperar una parte de ese espacio compartido. Tener amigos que no sean comunes o hacer actividades en las que la pareja no participe.

Si estamos en un periodo de transición entre las dos fases, es positivo analizar si llevamos a cabo alguna actividad en la que nuestra pareja no esté implicada. También entender que cada persona necesita su espacio; así, podemos necesitar más o menos que el otro: se trata de alcanzar un equilibrio.

“Una pareja son dos personas que comparten su felicidad juntos y no dos personas que se convierten en una”.

-Tessier-

Chica mirando a su novio

Esto no se traduce en un “ya no quiero a mi pareja” o “la relación se ha enfriado”. Todo lo contrario. El espacio en la relación de pareja es indispensable para que no aparezca la sensación de falta de libertad y que, por tanto, el martillo y el muro no hagan acto de presencia.

Cada pareja es un mundo y se manifiesta en lo grande o pequeño que necesitan que sea este espacio. Así, podemos identificar parejas que funcionan muy bien manteniendo un espacio personal pequeño y otras que lo hacen con un espacio funcional más grande. Va a depender de dónde encuentren su punto de equilibrio.

En cualquier caso, es importante intentar vencer resistencias con estrategias distintas a la del martillo y el muro. Es más, en estos casos donde cogemos el martillo, gobernados por la inseguridad, lo mejor ponernos en manos de un profesional. Es él quien nos ayudará a adoptar una perspectiva de espectador para identificar el problema y nos dará herramientas para recuperar el equilibrio perdido sin dañar la relación.