El profeta del siglo XX - La Mente es Maravillosa

El profeta del siglo XX

Yamila Papa 23 marzo, 2014 en Actualidad y psicología 2 compartidos


Infancia y juventud

Edgar Cayce nació en Hopkinsville, en el Estado de Kentucky. Le gustaba mucho leer la Biblia desde pequeño y cuando tenía 7 años le reveló a sus padres que tenía visiones y poderes mentales. También dijo que hablaba con el espíritu de su abuelo. Los adultos no le creyeron y ante la falta de apoyo se refugió en las Sagradas Escrituras. Cuando terminaba sus páginas volvía a comenzar.

Una noche se le apareció un ángel y le preguntó qué era lo que más deseaba en la vida. Edgar le respondió que su sueño era ayudar a los demás, sobre todo asistir a los niños enfermos. Es que pensaba ser médico misionero.

Esto no fue lo único que le ocurrió porque su vida siempre estaba repleta de sensaciones “poco normales”, que él iba asimilando en silencio, sin contarle a los demás. Un día, por ejemplo, se quedó dormido mientras intentaba estudiar y allí fue cuando se dio cuenta que podía memorizar en sueños. Al despertar recitaba el contenido de los libros sin importar cuál fuera su complejidad.

Cuando termina el colegio se instala en la ciudad y trabaja como librero. En seguida conoce a una muchacha, llamada Gertrude Evans y piensan en casarse cuando él tuviera los medios suficientes. Al poco tiempo Edgar contrajo una afonía que no permitía hablar hasta que llegó al lugar un hipnotizador muy famoso, llamado Hart, quién comenzó a tratar su problema. Mientras estaba bajo la influencia del “hechizo”, la voz era normal, pero cuando despertaba, otra vez, volvía la afonía.

Su tratamiento pasó a manos de un hipnotizador autodidacta, Al Layne, quién descubrió que su problema era un trastorno psicológico, porque el mismo Edgar le explicaba la situación mientras estaba hipnotizado. Layne siguió todos los pasos que el paciente le iba diciendo y al despertar, ya estaba completamente curado. Él no sabía nada de medicina, pero allí fue cuando se convirtió en el profeta del siglo XX, dándose cuenta que tenía el don de la clarividencia.

Las profecías de Edgar Cayce

Dijo que Europa cambiaría rotundamente, que Italia y Grecia estaban en peligro, ya que iban a despertar los volcanes de Vesubio y Etna. “Los que temas por los terremotos deberán instalarse en Irlanda, porque es el lugar del mundo donde se padecerá menos. Por mil sacudidas en Inglaterra, habrá 43 en Irlanda”, relató en otro momento.

También sobre este continente, predijo el fin de los régimenes nazi y comunista y antes de ello las dos guerras mundiales. “En Rusia habrá libertad y allí es cuando vendrá la esperanza en el mundo. Esto tardará años en hacerse realidad, pero de este país surgirá la fe. El regimen que habita en esta región reglamenta no sólo la vida económica de las personas, sino también lo espiritual y mental”.

Edgar Cayce predijo también que la mayor parte del territorio de Japón se deslizaría hacia el mar. Esto fue comprobado por un geólogo llamado Nobichico Obara, quién afirma que el archipiélago cada vez está cediendo más centímetros (2 a 3 por años) al Océano.

Durante su vida, Cayce tuvo una visión sobre la lucha racial en su país, que luego se convertiría en guerra civil. Dijo al respecto algo que todavía no se ha cumplido: “cuando un gran número de tierras e islas caigan bajo el yugo de los que no temen ni al hombre ni al diablo y que proclaman que el poder es su derecho, entonces en ese momento correrá la sangre al igual que cuando se veía al hermano contra el hermano”.

Otra de las clarividencias de Cayce fue sobre Nebraska en el año 2100. “El mar cubre casi toda la parte oeste de esta comarca, la ciudad donde yo vivía estaba en la costa”. Se vio viajando en un avión de metal en forma de cigarillo y que alcanzaba una gran velocidad. Éste se detuvo en una ciudad destruida totalmente y preguntó a un transeúnte donde estaba “En Nueva York” fue la respuesta. Vio que estaban reconstruyendo el lugar, que el agua cubría Alabama y que Virginia y Norfolk eran puertos inmersos en el mar. Las industrias estaban diseminadas y no centralizadas y muchas casas estaban hechas de cristal. “Un día estas ciudades quedarán sumergidas en el océano”. Nunca habló sobre la destrucción nuclear, aunque creía que el hombre iba a terminar destruyéndose a si mismo, como lo había hecho en la Atlántida.

Predijo que la Isla de Poseidón sería una de las primeras zonas que volvería a surgir entre las olas del Mar Caribe y que ese movimiento ocurriría mucho después de su época. “Todas las tierras que deben emerger lo harán de manera lenta y progresiva”. También describió una tumba llena de archivos, en una pequeña pirámide que tenía información sobre el Antiguo Egipto. Estaba cubierta por arena, cerca de una de las patas de la Esfinge y que se descubriría después de 1978 (todavía esto no se ha cumplido).

Más allá de creer o no en las profecías de este hombre, lo cierto es que era una persona de conocimientos muy avanzados para su época (murió en 1945) y muchos aseguran que realmente tenía esos poderes. No todas las revelaciones se cumplieron todavía y no sabremos si ocurrirá, lo que es cierto es que fue una persona que revolucionó un momento de la historia y muchos en la actualidad lo veneran y analizan sus dichos.

Yamila Papa

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