El síndrome de Balint

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 15 noviembre, 2018
Marián Carrero Puerto · 15 noviembre, 2018
El síndrome de Balint es un trastorno producido por las lesiones bilaterales de ambos lóbulos parieto-occipitales, que afecta a la conexión entre las regiones corticales de la visión y las áreas motrices prerrolándicas y caracterizado por la presencia de ataxia visual, incapacidad para ver y coger objetos e inatención visual.

A principios del siglo XX, en el año 1909, el médico húngaro Rezsö Balint, por quien es denominado síndrome de Balint, ofrece la descripción de un cuadro clínico que ya se había observado al finalizar el siglo XIX, y que denominó ataxia óptica. Se caracterizaba por una dificultad para coger objetos de forma precisa, porque ojos y manos no se movían coordinados.

Fuero Smith en 1916, y Holmes en 1918 quienes a posteriori reinterpretaron este cuadro como un defecto en la orientación visoespacial.

Finalmente Hécaen y Ajuriaguerra en 1953 configuran definitivamente el cuadro descriptor del síndrome, consistente en la parálisis psíquica de la mirada, ataxia visomotora e inatención visual, recibiendo entonces la denominación de Síndrome de Balint.

Características del síndrome de Balint

El síndrome de Balint se caracteriza principalmente por presentar tres alteraciones que constituyen una triada típica en el cuadro:

  • Incapacidad para ver y coger objetos.
  • Ataxia visual.
  • Inatención visual que afecta fundamentalmente a la periferia del campo, aún cuando la atención a otros estímulos está intacta.

“El nexo insensible que liga a tus imágenes, las más distantes y las más distintas, es tu visión”.

-Robert Bresson-

Hombre mirándose una mano

Causas del síndrome de Balint

Se produce por lesiones bilaterales en los lóbulos parietales o zonas parietoocipitales, secundarias a heridas de bala, infartos cerebrales u otros traumatismos.

Las zonas que se encuentran afectadas son:

  •  La circunvolución angular.
  •  La zona dorsolateral del lóbulo occipital (área 19).
  •  El precúneo (lóbulo parietal superior).

Las revisiones recientes de casos enfatizan la lesión de la circunvolución angular como crítica para la producción del síndrome de Balint.

Síntomas del síndrome de Balint

Las personas que lo padecen son incapaces de localizar el estímulo visual, presentan trastornos en la percepción de la profundidad, tienen limitada la facultad de cambiar la dirección de la mirada ante la aparición de un estímulo, y cuando se consigue está desorganizada y no obtiene la precisión necesaria, ni mantiene la fijación apropiada.

Un signo muy característico de esta patología es la simultagnosia: constricción de la atención visual en un objeto-estímulo con la consiguiente incapacidad para percibir el espacio visual en su totalidad. Es una situación chocante porque son capaces de ver hasta el más mínimo detalle (manchas, objetos minúsculos) pero son incapaces de “ver” en la globalidad por lo que se comportan como si fueran ciegos en la mayoría de situaciones.

¿Qué podemos observar?

A la exploración se puede observar que algunos de los pacientes pueden seguir el movimiento de sus propios dedos, pero no los del examinador; de la misma manera pueden alcanzar a tocar puntos concretos de su propio cuerpo pero no de objetos externos.

La dificultad para modificar el foco visual entorpece el inicio de la fijación, lo cual se manifiesta con el síntoma de inatención visual.

La dificultad para localizar en el espacio el estímulo visual –la cual no se organiza cuando el estímulo es de otra naturaleza- produce la ataxia óptica.

Visión borrosa

¿Cómo se evalúa?

La alteración para ver objetos se evalúa observando el movimiento de los ojos y la fijación de los mismos ante el desplazamiento y la parada manual de un estímulo, como una linterna ocular.

La alteración para coger objetos se evalúa enseñando distintos objetos a diferentes alturas, y de variados colores y tamaños, para observar el desplazamiento y la dificultad para alcanzarlos, así como el tiempo transcurrido en la ejecución del ejercicio.

La ataxia óptica se valora con la lectura de un texto, calculando el número de errores, la falta de fluidez por las interrupciones u observando los movimientos sacádicos y la fijación.

La falta de atención visual se puede verificar indirectamente, tal como se determina la memoria reciente ante un pluriestímulo visual u observando como sigue o no el desplazamiento de la luz de la linterna, o ante un cuadro de progresivos estímulos lumínicos.

“Visión es el arte de ver las cosas invisibles”.

-Jonayhan Swift-

Tratamiento

Como el síndrome de Balint aparece después de la una grave lesión cerebral, el tratamiento para esta enfermedad, consiste en intentar recuperar las funciones que se han perdido después de haber sufrido la lesión, esto se intenta con sesiones de rehabilitación.

En la mayoría de los casos, de esta enfermedad, se usa la terapia ocupacional como enfoque principal, esta terapia se puede llevar a cabo usando los métodos tradicionales, o bien aplicando las nuevas tecnologías, todo depende del caso, y de la misma recomendación del médico tratante.

La terapia tendrá como objetivo, disminuir, en la medida de lo posible, las dificultades que presentan los pacientes, así como también, potenciar sus habilidades, para que pueda lidiar con la situación.

  • Clavagnier, S. (2007). El síndrome de Balint: la visión desorientada. Mente y cerebro. 22.
  • Rodríguez, I.P.; Moreno, R. y Flórez, C. (2000). Alteraciones oculomotoras en el síndrome de Balint: terapia ocupacional asistida por ordenador. Revista motricidad, 6; 29-45. Universidad Complutense de Madrid.