El síndrome de Rebecca: siento celos de sus ex

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 30 junio, 2017
Yamila Papa · 18 marzo, 2015

¿Te hierve la sangre cuando recuerdas la belleza del antiguo amor de tu pareja? ¿Consideras que su anterior idilio no fue sano pero igualmente te molesta que alguien lo recuerde? ¿Te comparas con los ex de tu actual relación? En psicología a esto se lo conoce como síndrome de Rebecca. ¿Por qué?

“Rebecca” es una novela escrita por Daphne du Maurier en el año 1938. En ella se narra la historia de una mujer que se casa con un hombre viudo. Todo parece ir de maravilla hasta que aparece el fantasma de Rebecca, la esposa fallecida.

Este espíritu se encarga de hablarle continuamente a su marido para que se separe de esa mujer. Además de causar algo de temor, el fantasma logra que el hombre se sienta inseguro con la decisión de formar una nueva familia, lo que conlleva que se generen nuevos conflictos.

Rebecca indica a Maxim que la “nueva” nunca va a estar a su altura, que todo el mundo habla a sus espaldas, que nadie la quiere, que no es buena para él, etc. El libro fue un éxito en esa época, por lo que fue llevado a la radio por el genio de Orson Welles y también adaptado al cine por el maravilloso Alfred Hitchcock.

Síndrome de Rebecca

El síndrome de Rebecca en la realidad

Basándose en esta novela, los psicólogos han empezado a denominar “síndrome de Rebecca” a esas personas que tienen celos patológicos hacia las exparejas de sus actuales relaciones. Así, como ocurría en el libro, los celos son un fantasma que acosa ante el recuerdo de un ex de la pareja actual.

Puede sonar un poco extraño o difícil de comprender, sin embargo, sucede más a menudo de lo que piensas. Cuando alguien padece el síndrome de Rebecca se empeña por saber todo sobre la antigua pareja de quien ahora está a su lado con la intención de descubrir algo que sea malo. De esta manera, la relación en vez de estar formada por dos personas como debería ser, la sensación que aparece es que son tres los que duermen en la misma cama.

Esto supone un verdadero problema para el crecimiento y el buen hacer de la pareja, ya que los celos sin fundamento afectan al normal comportamiento de la persona. En este caso no solo el celoso sufre, sino que el celado también.

Cómo se supera el síndrome de Rebecca

En primer lugar, aprendiendo a convivir con el “fantasma” de que nuestra pareja ha tenido otras relaciones anteriores. En segundo término, comprendiendo que los celos son un claro síntoma de inseguridad y una especie de reacción ante una supuesta amenaza, que puede ser real o no.

Los celos aparecen también cuando una persona considera al otro como su propiedad. Cualquier cosa que desvíe la atención de nuestra pareja es tomado como un ataque, sea una persona, un objeto, un animal o una tarea. En el caso particular de las exparejas, hay que tener en cuenta que esa historia forma parte del pasado y que nosotros también lo tenemos.

Pareja enfadada

Es imposible no hacer comparaciones puesto que las hacemos todo el tiempo. Miramos una fotografía de la ex de nuestra pareja y empezamos a pensar: “pero qué fea que es”, “podría vestirse mejor” o bien todo lo contrario “qué bonita que es”, “qué elegancia”. Si sufrimos de celos patológicos, no importa qué imagen nos devuelva esa foto, siempre vamos a sentir que el otro es una amenaza y por ello reaccionaremos mal.

Si crees que en ti hay algo del síndrome de Rebecca y no paras de pensar en la o el ex de tu pareja, entonces es momento de hacer algo para mejorar tu autoestima. No importa cuán importante haya sido esa persona para quien tienes al lado, recuerda que es parte de un pasado y que no debe inmiscuirse entre vosotros.

Lo único que lograrás con esta actitud es pasarlo mal y perjudicar la relación que tienes con tu pareja. Trata de no compararte con las exparejas de tu actual relación porque si no sufrirás mucho. Siempre habrá cosas que hicieron mejor y otras peor, no te mortifiques por ello.

Imagen cortesía de K-Kwan Kwanchai