El TCA y la familia desde una perspectiva sistémica

28 febrero, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la enfermera Berta Escobosa
Hablamos sobre la familia como factor indispensable para entender el trastorno de la conducta alimentaria

La familia tiene un significado nuclear en nuestra sociedad. En cada cultura, a la familia se le atribuye un significado distinto, dándole así mayor o menor importancia. Pero la pregunta es, ¿qué nos aporta la familia?

En la mayoría de los casos, la familia es el ecosistema en el que aprendemos a relacionarnos: de alguna manera en este escenario empezamos a interiorizar que podemos esperar de los demás y qué pueden esperar los demás de nosotros. En este artículo analizaremos la relación entre TCA y la familia.

Así pues, este pequeño simulacro de sociedad que experimentamos en nuestros primeros años de vida puede ser muy beneficioso para nuestro desarrollo, pero también puede estar relacionada con el inicio y mantenimiento de trastornos mentales.

Diversos autores que se encargaron de estudiar la relación entre estructura familiar y trastorno mental afirman que este puede tener el origen en:

  • Las interacciones entre los miembros de la familia.
  • En el intercambio afectivo y en la forma de vincularse.
  • En los símbolos que la familia produce.

La familia, según la corriente sistémica, está entendida como una organización en la que existen jerarquías, subsistemas, límites y fronteras, y según cómo se regulen estos factores, la familia será funcional o disfuncional, favoreciendo así la autonomía, la individuación y la socialización de sus miembros, o todo lo contrario.

Mujer con anorexia

¿Qué es el TCA?

Los trastornos de la conducta alimentaria son trastornos mentales que se caracterizan principalmente por un comportamiento patológico hacia la ingesta alimentaria y el control del peso.

Este tipo de trastornos no tienen una causa concreta, sino que se les llama trastornos con causa multifactorial, ya que no hay un motivo específico por el que se inicie el trastorno -hecho que evita la búsqueda de un culpable- sino que el origen puede ser biológico, psicológico, familiar y sociocultural. Los TCA más conocidos son:

  • La anorexia nerviosa.
  • La bulimia nerviosa.
  • El trastorno por atracón.
  • La ortorexia.
  • La vigorexia.

Cuando lo único que se puede controlar es el cuerpo, el cuerpo te acaba controlando a ti.

La relación de la madre y el hijo con TCA

Tal y como referimos con anterioridad, el artículo no busca culpabilizar a ningún miembro de la familia por la aparición de dicho trastorno. Sin embargo, dentro del marco de la relación entre TCA y la familia, sí que hay relaciones positivas entre ciertas características maternales y paternales hacia el hijo que favorecen el inicio y mantenimiento del TCA.

Las madres de familias TCA suelen a ser madres con sentimientos de ineficacia e inseguridad. Así, la relación que establecen con su descendencia es ambivalente, con dosis de sobreprotección y rechazo paralelamente, facilitando así una vinculación insegura.

Según Minuchin, médico psiquiatra y pediatra argentino, destacado terapeuta familiar y creador de la terapia familiar estructural, este tipo de conducta materna da como resultado a una familia aglutinada con sobreprotección, rigidez y evitación del conflicto, hecho que puede dar pie a trastornos psicosomáticos.

Varios estudios relacionan a las madres poco cariñosas, sobreimplicadas y muy dependientes con dificultades hacia los límites así como madres dominantes, rígidas y poco cálidas, como figuras facilitadoras de la aparición de TCA (TCA y la familia).

Esta ambivalencia, fruto de la mezcla entre el escaso afecto y/o rechazo con sobreprotección, generaría niños con necesidad hacia la búsqueda de aprobación, desconfianza interpersonal y estilos negativos de atención. Sin embargo, esta vinculación diádica, según varios estudios, no es un motivo suficiente como para la aparición de TCA. De hecho, ninguna asociación en el marco de la relación entre el TCA y la familia lo es.

Además, las madres de hijas con TCA también muestran dificultades para pedir ayuda y disfrutar plenamente de la capacidad de introspección, es por eso que tienen menos habilidades para captar el estado anímico ajeno.

Según Selvini, psiquiatra y fundadora del enfoque sistémico y constructivista, denomina a este grupo de madres como «encajadoras de humillaciones», ya que guardan más enfado que depresión; un enfado que no fue expresado durante su infancia y se manifiesta en forma de una comunicación disfuncional e indirecta.

Chica con anorexia

La relación del padre con hijo con TCA

Los padres con hijos con TCA se describen como padres perfeccionistas con un autoconcepto desvalorizante.

Según Selvini, los padres con hijos con TCA eran fuertes negadores del sufrimiento o las carencias que habían experimentado durante la infancia con sus propias familias de origen. De esta manera, idealizaban a sus padres, al mismo tiempo que se idealizaban a sí mismos, no reconociendo las fragilidades propias.

Asimismo, gran parte de estos padres, evitan de forma recurrente el diálogo con sus parejas, siendo muy diligentes con sus trabajos y sobreponiendo a este, junto con su tiempo de ocio, por encima de la familia. Esta disposición de las prioridades, era un factor de riesgo para la aparición del TCA (TCA y la familia).

Los hijos con TCA expresan que son adolescentes que sienten que nunca llegan a estar a la altura de las expectativas paternas y para restaurar el equilibrio tratan de compensar y solucionar el problema con una apariencia física perfecta. De esta manera, gracias a tal apariencia física, se ven apoyadas y alentadas por los medios de comunicación, de forma que van adquiriendo poder de valía y éxito que no reciben por parte de sus padres.

Los padres como equipo

Más que colocar la responsabilidad de la aparición del TCA encima de el rol maternal o paternal, es de mucha más relevancia estar atentos a la relación de pareja y a sus consecuencias.

Selvini y Treasure, confirman que los padres enfrentados entre sí o con una relación distante en la que es frecuente una comunicación basada en exigencias, indirectas o rechazos, eran altamente susceptibles de ser parejas con hijos con TCA.

Autores como Minuchin en el marco del TCA y la familia, destacan el conflicto de pareja en padres de hijas anoréxicas y la implicación de esta en dicha relación conyugal. Este proceso lo define como «juego familiar», en la que la futura TCA se implica en el conflicto de pareja de dos formas:

  • La futura/o TCA está muy ligado a la madre hasta que descubre que esta se vuelca más en otro hermano, provocando así que la hija se alía con el padre contra la madre.
  • La futura/o TCA/o ha sido favorita del padre hasta que en la adolescencia no puede mantener esa relación debido a que su relación adquiere las estructuras de pareja.

Por otro lado, conocemos que entre las parejas heterosexuales de padres de pacientes con trastornos de alimentación, encontramos a madres muy sacrificadas en las necesidades del padre. De esta manera, el padre encuentra en la madre la disponibilidad afectiva de la que ha disfrutado durante la infancia, provocando un equilibrio rígido y poco flexible. 

“Tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve pianista”.

-Michael Levine-

Pareja discutiendo

TCA y la familia: el estilo de crianza

Una vez hemos analizado la influencia de ambos roles parentales en la familia y de la importancia del tipo de equipo que hacen entre ellos frente a los hijos, también es importante analizar cómo ejercen el rol que les corresponde.

La mayoría de estudios que comparan grupos control con grupos de familias con TCA afirman que los padres y madres de los grupos con TCA se polarizaban en dos extremos: o eran más complacientes con un estilo pasivo que delegaba sus deseos complaciendo así a los demás o eran más egoístas imponiendo sus deseos sin tener en cuenta las necesidades de los demás.

Sight y Ruchars encontraron, también, que los padres de hijos con TCA eran padres más exigentes y hacían comparaciones constantes entre hermanos o entre el hijo y sus iguales. Así pues, una comparación que a simple vista puede parecer inofensiva, degrada rápidamente la identidad y autoestima del niño/a. 

Además, la sobreprotección, la falta de empatía, la inhibición de la individuación, la conducta intrusiva o la infantilización, son factores que puntúan alto en la posibilidad de inicio y mantenimiento del trastorno.

El miedo a ser engullido por la familia y, al mismo tiempo, el miedo a una independencia total.

El proceso de individuación e identidad es de vital importancia frente a la aparición de TCA. Que un adolescente no desarrolle bien su identidad personal, implica que busque la identidad a su alrededor, siendo fácil querer encajar en lo que los medios de comunicación piden que seas.

En ocasiones, cuando los padres y madres con sueños frustrados u ocios muy específicos, son potentes proyectores de estos hacia sus hijos, favorecen que los pequeños no puedan encontrar sus propios intereses. En conclusión, la familia es una organización compleja en la que entran muchos factores en juego y se tiene que estar preparado para dar la señal de inicio, con las piezas bien encajadas.

“Lo más importante que los padres pueden enseñar a sus hijos es cómo vivir sin ellos”.

-Frank A. Clark-