Endocannabinoides, químicos cerebrales similares a la marihuana

22 Marzo, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Aunque los endocannabinoides están presentes en la planta de la marihuana, en realidad, el cerebro también produce estas sustancias. Gracias a ellas modulamos el placer, el dolor e incluso el impacto del estrés. 

Memoria, descanso, reproducción, placer e incluso la regulación del estrés… Los endocannabinoides son unas fascinantes moléculas que produce el cuerpo para modular el sistema endocannabinoide (SEC). Si dijéramos ahora mismo que buena parte del organismo está “inundado” por estas sustancias químicas es posible que más de uno se sorprenda y se inquiete.

Nada en lo que se refiere a la biología y la neuroquímica es casual. Estas pequeñas sustancias son una pieza clave en los sistemas de recompensa cerebrales. Gracias a ellas llevamos a cabo múltiples procesos cotidianos y cualquier desajuste en su producción puede alterar por completo nuestro bienestar. En este sentido, estudios recientes evidencian cómo cualquier alteración en los endocannabinoides puede mediar en los procesos de estrés y ansiedad.

Asimismo, es interesante saber que aunque estos elementos son endógenos -es decir, los produce el cerebro- también pueden encontrarse en la naturaleza. En efecto, la planta de la marihuana también posee estos productos químicos. Sin embargo, y aquí llega el dato revelador que deberíamos tener presente, todos nosotros ya traemos “de fábrica” nuestro propio sistema cannabinoide.

endocannabinoides

Endocannabinoides, ¿qué son?

Es cierto que los endocannabinoides son uno de los componentes activos de la planta de la marihuana. Ahora bien, como ya hemos señalado, el cerebro las produce también de manera habitual y están presentes en el organismo y fluyendo en el torrente sanguíneo.

Los endocannabinoides son básicamente moléculas de lípidos (grasas) que tienen una finalidad esencial a la hora de favorecer la comunicación entre neuronas. Trabajos de investigación como los realizados en el departamento de ciencias psicológicas y cerebrales de la Universidad de Indiana (Estados Unidos) nos indican algo importante.

A día de hoy solo se han identificado dos tipologías de estas sustancias químicas, la anandamida (AEA) y el 2-araquidonilglicerol (2-AG). Cuando actúan sobre los receptores endocannabinoides se regulan múltiples procesos básicos en nuestra cotidianidad, como son el aprendizaje, la memoria, el sueño, el apetito y hasta el estado de ánimo.

Asimismo, y no menos importante, estas moléculas cumplen otra función esencial. Las AEA y el 2-AG modulan los circuitos de recompensa del cerebro. Lo hacen al estimular la producción de dopamina, de manera que no solo regulan nuestra motivación, sino que también son esenciales para mediar en los estados de placer.

¿Qué funciones tienen?

A pesar de que solo se han identificado dos tipos de endocannabinoides, lo cierto es que se intuye que pueden existir muchos más dadas sus múltiples funciones.

Por otro lado, y para entender cómo funcionan, es importante recordar que estos cannabinoides endógenos son neurotransmisores naturales. Es decir, actúan como mensajeros químicos en el cuerpo que envían señales entre las células nerviosas. Veamos sus funciones.

Regulan nuestra energía

Estos componentes biológicos median en el descanso nocturno y también en la activación. Son determinantes para favorecer el sueño, pero a su vez pueden activar nuestra motivación para que experimentemos placer a la hora de trabajar por una meta.

Estimulan el apetito

El sistema endocannabionide central está involucrado en un amplio espectro de procesos fisiológicos, siendo el apetito uno de los más importantes.

Como dato curioso, la ciencia descubrió hace años que el principal constituyente psicoactivo del cannabis, el Δ9-THC, actuaba sobre nuestro sistema endocannabinoide, para aumentar la sensación de hambre en pacientes que sufren anorexia o incluso cáncer.

Circulación de la sangre

Entre los dos endocannabinoides descubiertos, el 2-AG es uno de los más importantes en el cerebro, el hígado y los pulmones. Lo que hace en estos órganos es producir ácido araquidónico, que se utiliza en la síntesis de prostaglandinas. Gracias a ellas se realizan funciones como la presión sanguínea, la coagulación de la sangre o incluso la respuesta inflamatoria alérgica.

Regulación del dolor

Algo destacable que vale la pena saber sobre el sistema endocannabinoide es que es una de las piezas claves en la comunicación intercelular. Por si no fuera poco, se implica además en una amplia variedad de procesos fisiológicos, como por ejemplo, la regulación de la percepción del dolor.

Cuando el cerebro detecta un proceso inflamatorio o la presencia de una herida o golpe, se activan de inmediato los endocannabinoides para reducir el sufrimiento.

Memoria y aprendizaje

La neurociencia lleva años dándonos importantes datos sobre estos compuestos químicos. Uno de los más relevantes es saber que hay receptores de endocannabinoides en el hipocampo y el córtex, lo cual favorece los procesos de memoria y aprendizaje.

Amigos abrazándose liberando endocannabinoides

El sistema endocannabinoide y las experiencias sociales placenteras

Lo señalábamos al inicio, todo el cuerpo está “inundado” por estas sustancias químicas. Ahora bien, en un estudio de hace solo unos días publicado desde la Universidad de Muenster (Alemania) nos señalan algo destacable. Los endocannabinoides AEA y 2-AG son clave en el placer que experimentamos en las relaciones sociales cotidianas.

Estos químicos endógenos facilitan la liberación de dopamina en los centros de recompensa del cerebro cada vez que realizamos algo que el cerebro interpreta como socialmente positivo. Un abrazo, una charla con nuestros amigos junto a un café, un paseo con la pareja, jugar con nuestros hijos

Todo ello llena nuestro torrente sanguíneo de esos componentes similares a la marihuana que nos generan placer, bienestar y felicidad. No hay mejor modo de reducir el estrés y la ansiedad que disfrutar de esos instantes de equilibrio y complicidad con quienes más queremos.

  • Redlich C et al (2021) The endocannabinoid system in humans: significant associations between anandamide, brain function during reward feedback and a personality measure of reward dependence. Neuropsychopharmacology, 46:1020–1027; https://doi.org/10.1038/s41386-020-00870-x
  • Lu, H. C., & Mackie, K. (2016). An Introduction to the Endogenous Cannabinoid System. Biological psychiatry79(7), 516–525. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2015.07.028