Entrevista a Rafael Santandreu: «Los ataques de pánico se pueden curar»

21 mayo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Rafael Santandreu
En nuestra entrevista con Rafael Santandreu hablamos sobre los ataques de pánico. En ella, nos indica que enfoques como la terapia de exposición pueden hacer que una persona evidencie mejoras desde la primera semana.

Los ataques de pánico afectan a una buena parte de la población y suelen ser uno de los principales motivos a la hora de solicitar terapia psicológica. Cuando el miedo toma posesión absoluta de la mente son comunes estos episodios en los que la persona tiene la certeza, casi absoluta, de que está a punto de morir.

Rafael Santandreu nos habla de esta realidad en su último libro Nada es tan terrible: la filosofía de los más fuertes y felices. En él, nos recuerda que el pánico en estado puro es el peor miedo que podemos experimentar, el más invalidante. Sin embargo, debemos tenerlo claro: la ansiedad se cura. Enfoques como la terapia cognitivo-conductual suelen ser una herramienta excepcional en estos casos.

No podemos olvidar que la ansiedad es, en muchos casos, una expresión exacerbada del miedo. Dejar de alimentarlo con el silencio y exponernos a él con altas dosis de valentía y resolución, puede sacarnos de ese rincón donde los temores, angustias y fobias nos atenazan restándonos calidad de vida.

“Tomar ansiolíticos puede hacer que el asunto empeore. Desde un punto de vista psicológico, la evitación, huir, incrementa el problema”.

-Rafael Santandreu-

Mujer con ansiedad

Entrevista a Rafael Santandreu sobre los ataques de pánico

Los ataques de pánico se pueden curar por completo. Rafael Santandreu nos lo dice claro en nuestra entrevista. Personas que llevan décadas sufriendo ansiedad pueden eliminar de su vida esta realidad psicológica tan invalidante en cuestión de semanas o meses.

Ahora bien, es necesario tener en cuenta que no hay fórmulas mágicas ni pastillas que desarticulen los miedos. Es más, en la mayor parte de los casos los fármacos lejos de ayudar camuflan la oportunidad de enfrentarnos a la raíz del problema. Así, desde su práctica diaria, Santandreu ve, a menudo, cómo muchas personas evidencian claras mejorías desde la primera semana cuando acuden a terapia.

La clave, como diría el célebre psicoterapeuta cognitivo Albert Ellis, está en controlar la ansiedad para evitar que sea ella quien tenga el control de nuestras vidas. Los miedos se desarticulan racionalizando, tomando conciencia de que un ataque de pánico no nos va a quitar la vida, y que al igual que entrenamos nuestro cuerpo para sentirnos bien, también podemos ejercitar nuestra mente para ganar en bienestar.

Hablamos sobre ello con Rafael Santandreu.

P. Hoy hablaremos de los ataques de pánico o ansiedad. Es algo que afecta a mucha gente, ¿no?

Sí. Es el problema que vemos más los psicólogos. Afecta a un 10% de la población y puede ser muy invalidante. Llegar a no poder salir de casa…

P. ¿En qué consisten?

La persona experimenta síntomas como aceleración del corazón, arritmias, dolor en el pecho y sensación de muerte inminente. Pero sobre todo, mucho miedo. Suelen ir a urgencias y allí el médico les dicen que no tienen nada. Que es todo mental. Pero esos ataques les pueden dar en cualquier momento y sin una causa concreta.

P. Pero hay de diferentes modalidades, ¿no?

Sí. También puede centrarse en un mareo muy fuerte o un dolor de estómago o lo que sea. Pero lo que siempre es común es el súpermiedo: la ansiedad desbocada que hace que uno piense que no va a poder soportarlo.

P. Has dicho que la gente puede hasta vivir enclaustrado en casa por ese temor. ¿Cómo es eso?

Sí. La persona suele cogerle miedo a estar fuera de casa porque piensa que si le da el ataque en cualquier lugar donde no le puedan proteger, la situación podría ser terrible. En casa se siente como más segura. También necesitan que esté alguien con ellos para ayudarles. Y es que los ataques de ansiedad pueden ir a más y más y más…

P. ¿Por qué suceden?

Es un fenómeno de la mente. Si tú le tienes miedo a los gatos, una solución es evitarlos. Pero si le tienes miedo a una función del cuerpo, ya no puedes huir.

Además, en estos casos, la persona teme a algo, como las palpitaciones, que el propio miedo acelera e incrementa. Es decir, se trata de un temor autorreverberante. Cuanto más miedo le tienes, más experimentas las sensaciones: es como un perro que te persigue más si corres más…

P. ¿Y cuál es la solución?

Dejar de tener miedo a esas sensaciones. Exponerse a ellas hasta comprobar una y otra vez que no te vas a morir y que puedes soportarlas serenamente. En cuanto experimentas varias veces eso, el miedo remite y la sintomatología va cediendo.

P. ¿Es la famosa terapia de exposición?

Eso es. Yo hablo de ella en mi libro Nada es tan terrible, pero también recomiendo leer Autoayuda para sus nervios de Claire Weekes, una médico australiana que trató este tema durante décadas.

P. Ante los ataques de pánico, los médicos suelen recetar ansiolíticos, tranquilizantes…

Y es un error, porque los ansiolíticos empeoran el asunto. Desde un punto de vista psicológico, la evitación, huir, incrementa el problema. Y tomar un tranquilizante es huir.

P. La gente cada vez toma más ansiolíticos y cada vez está peor. Además, los ansiolíticos son adictivos, con lo cual, creamos un problema adicional. La terapia implica dejar de tomarlos.

P. ¿Con la terapia cognitivo-conductual y sin medicación la gente se cura?

¡Por supuesto! En mi consulta vemos cientos de casos al año; algunos parecen muy complicados, pero casi todos se curan al 100% y al cabo de un tiempo, la ansiedad es un recuerdo borroso del pasado.

Psicólogo haciendo terapia cognitiva

P. La terapia de exposición parece dura ya que te tienes que enfrentar al miedo, ¿no?

Es más fácil tanto en cuanto seas muy coherente y trabajes todos los días con ahínco. La determinación es muy importante porque hace mucho más fácil la tarea.

Si dudas o no trabajas todos los días, la terapia se puede alargar. Pero los que se ponen a tope desde el inicio, tienen avances espectaculares desde la primera semana. No es raro que en una semana mejoren en un 80% de golpe.

P. ¿Los antidepresivos van bien para los ataques de ansiedad?

Puede que sí, pero es mucho mejor resolver el tema sin tomarlos. La razón es que es posible que si te tratas con antidepresivos, los tengas que tomar para siempre. Muchas personas se han visto envueltos en un lío mental monumental por culpa de tomar psicofármacos: les sientan mal, dejan de hacer efecto, se vuelven adictos…

Lo mejor es evitarlos en la medida de lo posible. Es un poco como dejar de fumar. Yo recomiendo el método de Allen Carr: «Dejar de fumar es fácil si sabes cómo». Con él dejas el tabaco sin «mono», superconvencido y para siempre.

Hay médicos que recetan un fármaco llamado Champix para dejar de fumar. Ese fármaco ayuda, pero no es tan bueno como la terapia de Allen Carr. La gente que lo deja con Champix suele recaer mucho más que los entrenados con el método Allen Carr.

P. ¿Es necesario ir al psicólogo para curarse de los ataques de ansiedad?

No. Mucha gente se ha curado a sí misma. Puedes leer el libro de Claire Weekes y aplicártelo a tope. Pero si ves que no te sale por tus medios, acude a un psicólogo cognitivo-conductual. Pero no dejes el tema sin tratarlo porque suele aumentar y luego es más difícil de curar. ¡Aunque se puede hacer siempre! Yo he tenido pacientes con 30 años de ataques de ansiedad a sus espaldas y se han puesto 100% bien.